5d Inversión

Recuperación económica, más deseo que realidad

Algunos indicadores macroeconómicos y resultados empresariales alientan un optimismo que los expertos creen prematuro.

Llega el rebote
Llega el rebote

La Bolsa suele anticipar acontecimientos pero, sobre todo, exagerarlos. Y en los cuatro últimos meses se ha aferrado como un clavo ardiendo a los resquicios de optimismo que han ido surgiendo, en una reacción desesperada después de sobrevivir a los momentos más crudos de la crisis, cuando parecía que el sistema bancario iba a saltar en pedazos. El goteo de señales positivas, como las publicaciones de algunos resultados empresariales mejores de lo previsto o indicadores de confianza en ascenso, han alimentado en los mercados la expectativa de la ansiada recuperación. Pero la realidad es tozuda y sigue sin mostrar todavía los indicadores necesarios para pensar que la economía está saliendo al paso de la mayor crisis desde la II Guerra Mundial. Ni siquiera a pesar de que los brotes verdes se hayan convertido en la expresión de moda desde la primavera.

"El rally de la Bolsa no está sustentado por la economía real. El mercado ha recuperado la confianza en el sistema financiero, ya no se descuenta el fin de los grandes bancos, como sucedía antes de marzo. Pero es absurdo pensar en una recuperación económica rápida", afirma Diego Jiménez-Albarracín, del Centro de Inversiones de Deutsche Bank. En su opinión, asistimos al freno en el deterioro económico pero todavía no a la recuperación, que tendrá que estar avalada por indicadores de primera categoría, como el aumento del consumo o de la producción industrial.

En Estados Unidos, epicentro de la actual crisis y referencia obligada para medir los tiempos de la recuperación, los indicadores todavía no ofrecen un diagnóstico claro. El último dato de producción industrial, del mes de junio, muestra un descenso del 0,4%, inferior aun así al descenso del 1,1% del mes precedente. Y la tasa de paro se eleva al 9,5%. Se trata de la primera crisis económica en la que el empleo cae en Estados Unidos de forma mucho más significativa que el PIB, según apunta Credit Suisse. Estas cifras conviven con los tímidos signos de mejoría que se vislumbran en el sector inmobiliario estadounidense, donde se incubaron las hipotecas basura. Así, el índice de confianza de los constructores NAHB ha rebotado con fuerza -de 8 a 15 puntos- desde los mínimos de enero y los inventarios de viviendas a la venta han retrocedido alrededor del 20% desde los máximos de hace unos meses, si bien las previsiones apuntan a que serán necesarios tres años para absorber todo el stock disponible.

Dos años después, la banca no ha terminado de sanear sus balances, lo que dificulta la concesión de créditos

La gestora británica Schroders apunta que las crisis económicas con un origen financiero y dimensión global, como la actual, son las de mayor duración. La recuperación no llega hasta pasados tres años y medio desde el inicio. En cambio, en las crisis con un origen no financiero la recuperación puede llegar al cabo de los dos años desde el inicio de la recesión.

Los expertos coinciden en que tendrán que ser los países emergentes los que soporten el peso de la reactivación económica global, ante la debilidad de las grandes economías occidentales. "China sí ofrece datos macroeconómicos más reveladores, están a la cabeza de la recuperación. El resto aún está terminando de digerir la caída", apuntan desde Deutsche Bank. El índice manufacturero PMI del gigante chino ya recuperó en marzo el nivel de 50, sinónimo de expansión económica. Y el PIB chino ha crecido en el segundo trimestre el 7,9%, avanzando desde el 6,1% del primer trimestre y desmarcándose así de la crisis mundial.

Pero, más allá del guión que marcan los indicadores macroeconómicos, la salida de la actual crisis plantea numerosos interrogantes. No sólo por su duración sino por el panorama que quedará después de la batalla. "Esta crisis económica no es como la de las últimas décadas, va a tener implicaciones a más largo plazo. En los últimos 20 años, las crisis se resolvían con bajadas de tipos pero no con políticas fiscales ni con inyecciones de liquidez tan agresivas como las puestas en práctica en esta ocasión", afirma Federico Steinberg, analista del Real Instituto Elcano. Con tal de frenar la imparable espiral que conducía al sistema financiero mundial al colapso, la Reserva Federal y el Banco Central Europeo recurrieron a medidas extraordinarias y sin precedentes y pusieron a todo gas la máquina de imprimir dinero, hasta el punto de que, en plena crisis y con el fantasma de la deflación aún rondando, algunos ya hablan de un horizonte de inflación más cercano de lo previsto a causa de las inyecciones masivas de liquidez. Y a esto se suma el elevado déficit que van a asumir las principales economías del mundo tras la puesta en marcha de los programas de gasto público y rebaja de impuestos. En el caso de Estados Unidos, su cuantía equivale al 5% del PIB y en España, el aumento del gasto presupuestario va a disparar el déficit del 3,8% al 9,5% del PIB, según las previsiones del Ministerio de Economía para este año.

"Las inyecciones de liquidez han sido la medida más importante y han logrado compensar la amenaza de deflación. Las medidas extraordinarias que se han tomado han conseguido parar el efecto de bola de nieve sobre la economía y han creado un suelo. Pero no se puede pensar que son la solución definitiva, son un alivio. Y los Gobiernos van a tener que pensar cómo reducir el déficit en los próximos cuatro o cinco años", opina Juan Carlos Ureta, presidente de Renta 4 y vicepresidente del Instituto Español de Analistas Financieros.

Los analistas advierten que el margen de maniobra tanto de los bancos centrales como de los gobiernos se agota, después de que Estados Unidos haya dejado los tipos a un mínimo de entre el 0% y el 0,25% y de que se haya disparado la emisión de deuda pública. Y si bien están colocados los pilares para la recuperación, todavía quedan puntos de incertidumbre. "La economía aún está en un proceso de desapalancamiento y la banca sigue sin abrir el grifo del crédito. Todavía hay problemas de capital en las entidades financieras y activos tóxicos por sanear", añade Ureta.

Tal y como apuntan desde la gestora Scottish Widows, "el fantasma de nuevas recapitalizaciones en la banca de Europa Occidental sigue al acecho. Los préstamos morosos en Europa del Este podrían convertirse en el equivalente europeo de la crisis subprime". Dos años después de que la versión original de las hipotecas basura comenzara a poner en jaque al sistema financiero internacional, el problema de los créditos de mala calidad persiste y sigue lastrando la economía. Las previsiones del FMI apuntan a que el PIB de Estados Unidos ya crecerá en el próximo año el 0,8%. Pero Europa, y en especial España, aún tendrán que esperar.

Previsiones. Mejoría desigual, con EE UU a la cabeza

El FMI publicó hace unos días un diagnóstico de la economía mundial con el que coinciden la mayoría de los expertos. Confirmó que lo peor ha pasado y que las medidas de gasto público y apoyo fiscal puestas en marcha han contenido la hemorragia del sistema, aunque la enfermedad todavía no esté curada.

Y recomendó que los gobiernos empiecen a pensar en qué momento podrán desmantelarse las medidas extraordinarias adoptadas en esta crisis para planificar el regreso a la estabilidad fiscal en el medio plazo.

El pronóstico común es que será EE UU, donde se han adoptado las políticas más agresivas entre las economías occidentales, quien primero salga de la crisis, con un crecimiento económico del 0,8% en 2010, según los cálculos del FMI. La recuperación será más lenta en la zona euro, que aún decrecerá el 0,3% en 2010. España será la peor de las economías avanzadas el próximo año, con una contracción del 0,8%.

Inversión a la espera. El apetito por el riesgo abandona los mínimos

El apetito por el riesgo alcanzó mínimos históricos en marzo de este año, en un momento en que se temía por la viabilidad del sistema financiero a nivel global. La mejoría de los indicadores de confianza, la publicación de resultados empresariales algo más alentadores y, sobre todo, la bajada de tipos y las inyecciones de liquidez sin precedentes por parte de los Bancos Centrales han rescatado a los mercados de la zona de pánico, hasta llevarlos en estos momentos a una zona más cercana a la euforia que al desastre.

Los expertos advierten que la reacción del mercado es exagerada y que la recuperación del apetito por el riesgo no es fiel reflejo de la realidad económica actual, aunque también tiene mucho que ver con toda la liquidez disponible y a la espera del momento propicio para invertir.

Algunos cálculos estiman en un billón de dólares la liquidez con la que ahora cuentan los fondos de capital riesgo.

Incentivos fiscales. Más gasto público y más déficit para el futuro

Los estímulos fiscales, con el aumento del gasto público y la disminución de los impuestos, han jugado un papel decisivo para frenar el deterioro imparable de la economía mundial, hasta el punto de evitar la terrible combinación de depresión y deflación. Estados Unidos ha destinado 787.000 millones de dólares, más del 5% del PIB, a recortes de impuestos e inversiones públicas, aunque el esfuerzo más significativo lo ha hecho China, con medidas que equivalen al 12% del PIB.

Según reconoce el Servicio de Estudios de BBVA, "estas medidas eran necesarias para frenar la caída libre en la que se encontraban las economías occidentales a finales de 2008 y principios de 2009. Tienen beneficios a corto plazo pero costes a largo". De hecho, el principal temor de los economistas es cómo se liberaran las economías del elevado déficit público con el que van a afrontar la recuperación, más costoso a medida que vayan subiendo los tipos de interés.

Paro. Más pérdida de empleo que en otras crisis

La crisis actual ha está marcando récords sin precedentes en numerosos indicadores. Por ejemplo, es la primera crisis en la que la caída del empleo es mucho mayor en Estados Unidos que la contracción económica, un argumento que hace que algunos inversores confíen en que se produzcan sorpresas positivas de cara a la recuperación. Así, si la destrucción de empleo ha sido superior a lo normal en crisis anteriores, también habrá de ser más rápido el crecimiento de puestos de trabajo que en otras ocasiones.

Es el argumento de los más optimistas, pero firmas como la gestora Schroders recuerdan que las crisis que tienen su origen en el sistema financiero, como la actual, son más profundas y requieren un periodo de recuperación más prolongado. En España, a los dos años del inicio de la crisis, el paro casi se ha duplicado y podría alcanzar al 20% de la población activa en 2010.

Financiación. Crédito al sector privado con cuentagotas

Las previsiones ligeramente optimistas se van abriendo paso con timidez de cara al año próximo entre las firmas de análisis, aunque hay un elemento clave, el crecimiento del crédito, del que va a depender el aumento del PIB mundial que ya se prevé para 2010, del 2,5% según las estimaciones del Fondo Monetario Internacional y del 3,7% según Bank of America.

El crédito concedido a manos llenas y sin apenas controles de riesgo ha sido el germen de la crisis, con su mejor exponente en las hipotecas basura o subprime. Sin embargo, dos años después de que comenzaran a extenderse los impagos en estos créditos de mala calidad y su contagio a los activos bancarios de medio mundo, las entidades financieras no han terminado de purgar sus balances y aún guardan activos tóxicos. Su total saneamiento es determinante para que el mercado del crédito se recupere y el dinero vuelva a fluir. Aunque no lo hará con la abundancia de antes.

Confianza. La expectativa de los indicadores adelantados

El actual rally desde mínimos de los mercados bursátiles se ha apoyado no en la realidad de la mejora de la economía sino en los signos que ofrecen los denominado indicadores adelantados -PMI, confianza del consumidor, ISM, IFO-, que son reflejo de expectativas, no de lo que sucede en el momento actual.

Los expertos quitan relevancia al poder premonitorio de estos indicadores adelantados y advierten que su avance está relacionado con el impacto inicial de los paquetes de estímulo fiscal anunciados esta primavera. Además, recuerdan que la recuperación económica debe estar sostenida por el avance de la demanda, lo que tendría que reflejarse en mejoras de la producción industrial o el consumo.

Credit Suisse apunta que, históricamente, para que el consumo se recupere deben reanimarse los indicadores de confianza a tiempo presente, no los indicadores de expectativas futuras.

Las cifras

7,9% es el crecimiento del PIB de China en el segundo trimestre, que mejora desde el 6,1% del primer trimestre del año.

38% es el alza del índice S&P desde mínimos del año. Los expertos avisan de que no se sustenta en una recuperación real.

2,5% es el aumento del PIB mundial que prevé el FMI para 2010, aunque este año la contracción económica será del 1,4%.