COLUMNA

La resaca española

Dicen que los españoles aplazan las cosas para mañana, pero no hay forma de retrasar las consecuencias económicas de la resaca que sigue a la década del boom inmobiliario español. Standard & Poor's ha avisado de una posible rebaja del rating de la deuda soberana española. Esto confirma lo que el mercado piensa hace meses: España tiene problemas económicos profundos.

La mayoría de los economistas han pronosticado recesión para este año y el próximo, por la pérdida del valor inmobiliario y el brusco frenazo del crecimiento. El país parece enfermo en todos sus índices. El desempleo ha crecido rápidamente al 13%, en comparación con la media europea del 7%. El actual déficit por cuente corriente es del 10% del PIB, probablemente tres veces más de lo que puede soportar. La única sorpresa es que el precio de la vivienda no ha caído tan rápidamente.

El Gobierno de José Luis Rodríguez Zapatero parece estar constantemente desprevenido ante la gran cantidad de nefastas estadísticas y previsiones. Cierto, ha reunido un gran paquete de estímulos para reactivar la economía, incluyendo un programa de empleo por valor de 33.000 millones. Pero estas medidas serán un empuje temporal. No es de extrañar que los inversores estén preocupados porque España no será capaz de conseguir un presupuesto equilibrado en algún tiempo. El spread (diferencial) entre el bono a diez años alemán y español ya se había ensanchado a más de 80 puntos básicos incluso antes de la severa evaluación de S&P.

España necesita urgentemente afrontar reformas estructurales. Primero, Madrid debe modernizar su mercado laboral. Por ejemplo, es muy difícil recortar los salarios, por lo que los empresarios responden a los tiempos de crisis despidiendo trabajadores, particularmente con contratos temporales. Aún peor, los salarios están indizados a la inflación, la cual crece por encima de la media europea. Los costes laborales han sido empujados al alza y restado competitividad a la economía española. Y segundo, España necesita remover barreras a la competencia en los sectores industriales y de servicios recortando los trámites burocráticos y adoptando la Directiva de Servicios de la UE, entre otros.

En el pasado, España afrontaba las crisis con devaluación, pero con el euro ya no es un camino abierto. El Gobierno tiene difícil el consenso político dada la polarización que existe. Y no lo conseguirá rápidamente.

Incluso si Zapatero consigue el consenso para hacer los cambios requeridos, quizá lleguen muy tarde para revertir la actual tendencia. Pero la salud de la economía española a largo plazo depende de acometerlas lo antes posible. por Fiona Maharg-Bravo

Fuera de Oriente

Royal Bank of Scotland ha obtenido liquidez de sus acciones en el Banco de China y la ha repatriado hacia Occidente. La entidad británica vendió toda su participación en el banco chino el miércoles por 1,71 dólares de Hong Kong la acción, con un descuento sobre el precio de mercado del 8%. Comparado con el descuento del 12% obtenido por el RBS, cuando las compró en diciembre, se puede considerar la transacción como todo un éxito. Y ahora la entidad británica dispone de 1.600 millones de libras para contribuir al pago de los 5.000 millones de libras que el Gobierno tiene de la entidad en acciones preferentes.

Este es un movimiento que Pekín no se debería esperar. El interés de las instituciones financieras por Asia y en otras partes ha sido muy fuerte en los últimos tiempos, pero la mera estrategia compradora ha dado paso a otro testigo. Los fondos del Golfo han tenido que recoger capital a corto plazo ante la caída de los precios del petróleo y los bancos están necesitados de liquidez, así pues la toma de beneficios del RBS no debe suponer una gran sorpresa. Pero cambiar la dañada entidad escocesa hacia una cartera de inversión más diversificada será bueno para el RBS y el Banco de China, que pueden esperar que las cosas sean más estables a partir de ahora. Por John Foley