COLUMNA

Vodafone cambia de táctica

Vodafone se está preparando para el desastre. El gigante del móvil ha rebajado su previsión de resultados para el conjunto del año tras reducir drásticamente las expectativas respaldadas en julio, ha anunciado un recorte de costes de 1.000 millones de libras y ha estirado su estrategia para explicar el desarrollo del desorden económico. El recién aterrizado consejero delegado Vittorio Colao ha tomado una acción decisiva, y justo a tiempo.

Sin los beneficios del cambio de moneda, el primer semestre de Vodafone habría sido realmente decepcionante. El gigante global genera ahora sólo un 4% de sus ingresos en Reino Unido, pero todavía tiene que convertir el resto en libras. Eliminado el efecto cambiario, el Ebitda y los ingresos operativos de Vodafone habrían fallado en las estimaciones.

España flaqueó en el último trimestre, y ahora los mercados emergentes también están heridos. Turquía fue el que más decepcionó, con provisiones por 1.700 millones de libras. Tasas de interés más altas y presiones sobre los precios tuvieron gran parte de la culpa. Pero la pobre capacidad de red y de distribución han fallado también. Incluso en India, donde Vodafone es el mayor operador y los beneficios crecieron un 41%, los márgenes del Ebitda se han estrechado.

Colao tiene razón al empezar a administrar las expectativas con su estrategia de revisión. Para compensar el rezagado crecimiento, Vodafone planea recortar 1.000 millones de libras de sus 22.000 millones de coste operativo en tres años. En Europa, la inversión está ya por debajo del 10% de los ingresos y permanecerá plana. En los mercados emergentes hay un poco de flexibilidad pero Vodafone al menos se centrará ahora en un crecimiento más lento de los costes operativos que en los ingresos.

El nuevo énfasis de la compañía en 'mejorar el valor, en lugar de estimular los ingresos' ofrecerá a los clientes mejores tarifas para contratos más largos o extras tales como la banda ancha. A juzgar por la nueva oferta Super-Plana en Alemania, Vodafone se está también preparando para cambios en la regulación europea que incrementará la competencia.

En un mercado volátil, Vodafone está tratando de ser más predecible. La nueva política de dividendo progresivo del grupo es un bienvenido contraste frente a su compromiso previo de hacer efectivo el 60% de las ganancias. Es un consuelo que las nuevas adquisiciones impliquen la venta primero de algo más. Con la subida de ayer de un 6,19% en Bolsa, los inversores parece que aplauden la estrategia. Por Una Galani

Qatar se despabila

El fondo Qatar Investment Authority (QIA) es cada vez más inteligente. El fondo soberano de este país rico en gas consiguió recientemente excelentes condiciones en las emisiones de capital para rescatar a Credit Suisse y Barclays. Ha sido un largo camino desde las inoportunas y fallidas transacciones que dieron al joven fondo una reputación de dejadez.

La experiencia ha ayudado a esta conservadora y extremadamente sensible nación a elevar su juego. Qatar recibió muchas críticas después de una sucesión de gruesos errores el año pasado, incluida una abortada oferta por 11.000 millones de libras por la cadena de tiendas británica J Sainsbury, perdiendo ante Dubai en las guerras bursátiles y comprando en Credit Suisse sólo días antes del profit warning del banco suizo.

A cambio de invertir 3.000 millones de libras en Barclays al lado de la familia reinante de Abu Dhabi, QIA recibirá un generoso interés del 14% en 10 años. Incluso si el acuerdo es rechazado por los accionistas de Barclays, los inversores del Golfo logran una suma de 240 millones de libras.

Qatar también ha conseguido unas atractivas condiciones en su segunda inversión en Credit Suisse: un bono convertible obligatorio. A principios de este año también tomó parte en una exitosa subasta por su participación del 25% en la Bolsa de Doha. NYSE-Euronext ganó la subasta, a pesar de que QIA poseía el 16% de su rival London Stock Exchange.

Cada vez más inteligente no es lo mismo que sofisticado. Si Qatar quiere dar ese salto debe hacer dos cosas. Primero, deshacerse de sus desventuras previas. Su participación en la Bolsa de Londres parece improbable que recupere su valor. Y las disputas por la compra de Four Seasons por 1.400 millones de libras siguen siendo un desastre de relaciones públicas.

Segundo, Qatar también debería aprender de cómo lo enfocan sus rivales regionales. Mientras que Abu Dhabi Investment Authority y Mumtalakat de Bahrein se centran sólo en entregar altos retornos financieros, QIA está distraído comprando participaciones en bancos locales para aumentar la confianza en su mercado de valores local. Los recientes acuerdos de QIA muestran que se están despabilando, pero tienen aún algo que pulir. Por Una Galani