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Columna
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Inspeccionar el Rubicón

El Gobierno de EE UU no puede escapar del efecto de la progresiva nacionalización de su sistema financiero. Es un proceso que puede desencadenar en un mayor debilitamiento del dólar. Los 85.000 millones de dólares inyectados el martes a la aseguradora American International Group (AIG) fue el último sapo que el balance de la Fed ha tenido que tragarse por el sector privado. Incluso antes de que el Banco central haya sustituido casi la mitad de los 800.000 millones de dólares de deuda del Gobierno por colaterales de peor calidad procedentes de estas instituciones financieras.

La Fed no se quedará sin fondos porque el Tesoro le inyectará tanto dinero como necesite; como muestra están los 40.000 millones de dólares emitidos en letras el pasado miércoles. Resultado: la Reserva Federal contará con un balance engordado. Esta expansión monetaria se compensará supuestamente con los fondos sustraídos del sistema bancario para comprar las nuevas emisiones del Tesoro. Incluso si esto se considera como trabajos de saneamiento, las responsabilidades de la Fed son ahora también del Tesoro. Esta transmisión de responsabilidad a los contribuyentes continuará mientras las firmas privadas pierdan capital y credibilidad. Podría haber pérdidas en los colaterales de la Fed y el Tesoro, por su parte, perdería con los bancos hipotecarios y los bonos titulizados de hipotecas y con los apoyos adicionales que ha dado a la banca comercial. Así pues, ¿qué sucede cuando el Gobierno ofrece su plena fe y su crédito para soportar las deudas de una gran porción del sistema financiero? En Japón en los noventa, el proceso terminó en una ralentización del crecimiento y deflación.

El final del fuerte endeudamiento y el escaso ahorro en EE UU debe ser diferente, aunque no necesariamente menos doloroso. Una crisis financiera del Gobierno es muy improbable, pero el Ejecutivo podría también optar por reducir las responsabilidades que ha asumido. Porque puede ser que el aumento del balance de la Fed para cubrir los fondos que inyecta a los bancos conlleve un incremento de la inflación, los salarios y la recaudación de impuestos. Algunos inversores piensan que la implosión del sistema financiero desembocará en deflación. Pero, por el contrario, el incremento del capital en manos del Gobierno es más probable que provoque inflación. Esta posibilidad ayuda a explicar porque el oro está subiendo y el valor del dólar declinando un 2% en una semana.

Por Edward Hadas

Alarma en la banca rusa

El banco central de Rusia está atrapado en la tormenta perfecta. La crisis financiera ha golpeado finalmente con ganas, sacudiendo un frágil sistema bancario justo cuando las incertidumbres geopolíticas han incrementado el riesgo país. Al mismo tiempo, la disparada inflación doméstica está chocando con los decrecientes precios del petróleo. Este oxímoron amenaza la estructura social del país y su hasta ahora creciente superávit comercial.Con las Bolsas del país cerradas ayer por tercer día consecutivo, el Banco de Rusia ha hecho lo que otros bancos centrales han hecho la mayor parte del año ­inyectar fondos en el sistema y cruzar los dedos­. El Banco de Rusia puede esperar que su eficiencia mejore por los defectos del sistema que él regula ­su falta de independencia del Gobierno, y el hecho de que los tres mayores bancos del país pertenezcan al Estado­.Así, ha bombeado 2.400 millones de dólares de los fondos del Estado a los tres grandes. Mientras espera que el dinero fluya hacia otros bancos y bajen los tipos de interés, el banco central tiene que ocuparse de emergencias como la amenaza de colapso de un broker de tamaño medio, KITFinance, que puede finalmente ser rescatado por una filial de Gazprom. Por su parte, el Gobierno ruso está liberando 20.000 millones de dólares en apoyo de los mercados.El dinero extra podría añadir al menos un punto porcentual a la previsión de inflación del banco central para este año ­elevándola por encima del 12%­. Esta ayuda llega después de que el banco haya gastado varios miles de millones este verano intentando apuntalar el rublo, golpeado por la relajación del carry tradey la fuga de capitales. Por debajo de los tres grandes, el sistema bancario ruso es todavía fragmentario, opaco y vulnerable.Al menos Rusia ha tenido políticas fiscales conservadoras. Pero el Gobierno está tentado de usar sus ahorros para arreglar los mercados, y el banco central usar sus reservas para limitar la caída del rublo. Estos son remedios de corto plazo. Incluso si funcionan, Rusia necesita una reforma a largo plazo de su sistema financiero.Por Pierre Briançon

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