COLUMNA

La incertidumbre y su coste

Intervención hipotecaria en EE UU. La toma de control por el Gobierno de EE UU de las dos grandes entidades hipotecarias del país, Fannie Mae y Freddie Mac, fue bien recibida por los mercados. Los autores analizan la medida, que ven necesaria, aunque suponga el riesgo de retrasar el horizonte de recuperación financiera y económica

Se anuncian medidas para intervenir en las grandes agencias del mercado hipotecario norteamericano, Fannie Mae y Freddie Mac, y los mercados de valores reaccionan al alza e incluso la cotización del dólar resulta beneficiada. Esta tónica de acontecimientos se ha venido produciendo desde la primavera: cada vez que se han publicado datos que reflejaban problemas en entidades (financieras o inmobiliarias), los mercados han caído y cada vez que se han anunciado medidas de intervención monetaria o gubernamental, se han producido reacciones alcistas.

Obviamente, el resultado es una importante volatilidad como caracterización de la situación, lo que refleja la incertidumbre que existe sobre el horizonte de los próximos meses. Estas reacciones reflejan la percepción de los inversores de que la transparencia informativa sobre las posiciones deterioradas de las entidades no es condición suficiente para volver a confiar en ellas; las entidades necesitan obtener financiación, reponer capital, lo cual no parece fácil y, sobre todo, es costoso. Así, son los anuncios de nuevas ayudas financieras los que inyectan algo de optimismo a los agentes económicos.

Lo que ocurre es que el escenario macroeconómico cada vez es más sombrío y las peores condiciones económicas pueden provocar problemas en entidades poco o nada expuestas a riesgos de las subprime. Y esto se vuelve a recordar cada vez que se publican datos negativos económicos o financieros. Las entidades tienen, por lo tanto, dos tipos de problemas, de desapalancamiento y de desaceleración o reducción de ingresos.

Los anuncios de nuevas ayudas financieras son los que inyectan algo de optimismo a los agentes económicos

La crisis económica recae sobre todos los agentes económicos y la solución de los problemas de las entidades financieras vía ayudas públicas, también. La intervención de las agencias Fannie Mae y Freddie Mac pretende clarificar el coste para los sujetos impositivos, como ha declarado el secretario de Estado norteamericano, Henry Paulson, cuando presentó la decisión el pasado fin de semana. No obstante, los elementos de dicho plan no son del todo claros ni minimizan los costes para la ciudadanía.

Las acciones anunciadas son de cuatro tipos: moderar primero (hasta finales de 2009), y luego reducir (en 2010), la cartera de bonos hipotecarios de las agencias; establecer una línea de inyección de capital del Gobierno, a través de acciones preferentes especiales, para garantizar su viabilidad; establecer facilidades crediticias que suponen una continuación de las facilidades de liquidez ya aprobadas en julio, hasta finales de 2009, e iniciar un programa de compra de bonos hipotecarios de las agencias por parte del Tesoro, lo que, según justifican, facilitará el acceso a las hipotecas ya que los spreads de los bonos hipotecarios sobre los pagarés del Tesoro se reducirán.

Como muchos economistas no han dejado de señalar, aparte del coste elevado de estas medidas, suponen un intervencionismo de dudosa justificación económica sobre el mercado de bonos hipotecarios y no evitan problemas de riesgo moral. Según Paulson, la causa de su crisis hay que encontrarla en el mercado hipotecario y en la estructura y regulación de las agencias, que explican su escasa capitalización, riesgos excesivos y confuso respaldo gubernamental. Nada se dice sobre cómo modificar esta situación ni de la responsabilidad de los accionistas o de los consejos de administración, a los que Paulson exculpa de la estructura de las agencias.

Es evidente que la situación inmobiliaria ha sido el detonante de toda la crisis y que la regulación inexistente, inadecuada o ineficiente ha permitido la creación de excesos financieros. Pero la responsabilidad de los gestores se extiende a prever el cambio en las condiciones financieras y a operar en ciclos bajistas. Una vez que las entidades han alcanzado un tamaño, una importancia en un sector, una posición en un mercado, etcétera, es fácil concluir que cualquier corrección puede desencadenar riesgos sistémicos.

Es responsabilidad de los Gobiernos evitar crisis sistémicas y reducir costes. Se ha dicho que el plan para salvar Fannie y Freddie ha sido más directo y menos costoso que el caso de Northern Rock. Está bien todo el coste que se ahorre a los ciudadanos sobre los que recaerá el ajuste pero no hay que dejar de reconocer que ello prolonga la percepción de incertidumbre y distancia el horizonte de recuperación financiera y económica.

Nieves García-Santos. Economista