Mercados

La crisis hace mella en las OPV

El 80% de las OPV realizadas desde 2002 están por debajo del precio de salida

La CAM ha comprobado en las últimas semanas que al mercado le cuesta aceptar nuevo papel. La compañía, eso sí, ha logrado salir a Bolsa y hacerlo conforme a su calendario inicial, pese a las incertidumbres del momento. Pero no ha podido ofrecer rentabilidad: fijó el precio en el nivel más bajo de la banda orientativa (5,84 euros) y ha perdido el 2,4% en tres días, frente a un recorte del Ibex del 0,18%.

Ningún experto esperaba un resultado mejor, máxime cuando las referencias más inmediatas de OPV arrojan un panorama bastante desalentador. Desde 2002 y hasta julio de 2008 la Bolsa española ha acogido 27 estrenos. Del conjunto, sólo cinco están por encima del precio de salida, sin contabilizar Riofisa ya que su cotización fue suspendida a finales de 2007 tras su fusión con Colonial. Tampoco Fadesa, que cotiza como Martinsa Fadesa desde mediados de diciembre, ofrece cambios en el mercado desde el 14 de julio, ya que acaba de presentar suspensión de pagos.

Las empresas que han podido salvarse de la corriente vendedora han sido Almirall (1,92%), Técnicas Reunidas (173%), GAM (34%), Grifols (342%) y Enagás (125%). En el camino han caído compañías que en su día generaron fuertes expectativas como fueron los casos de Iberdrola Renovables o Solaria, que llegaron a estar un 17% y 152% por encima del precio establecido en la OPV y hoy pierden el 20,7% y 45%. 'Fueron estrenos que se anunciaron a bombo y platillo por los sectores que representaban y no se han cumplido las expectativas iniciales. Quizás, también debutaron con una precios demasiados altos', apunta Daniel Suárez, de Afi.

Las penalizaciones dentro de las OPV españolas han sido sonadas en la mayor parte de los valores, pero las más fuertes las han sufrido las inmobiliarias, que entre 2002 y 2006 concentraron el mayor número colocaciones. Afirma, que llegó a ganar más de un 1.000% se deja ahora un 84,22%. 'Son empresas que, a pesar de tener diversificado su negocio en diferentes áreas geográficas dependen mucho de España, y este tipo de perfil ahora no gusta a los inversores, sobre todo a los institucionales extranjeros', comenta Jordi Padilla, de Popular Gestión Privada. 'Además -añade- la mayoría de los valores nuevos en el mercado son de mediana y pequeña capitalización, otro factor en contra'.

El ejemplo más cercano es el de la CAM. La caja ni siquiera destinó un tramo específico a los inversores institucionales extranjeros, como es costumbre, pues el mercado es muy sensible respecto a los efectos de la crisis inmobiliaria sobre la banca expuesta a promotores. Y, en las mismas fechas, la filial de servicios de medio ambiente del grupo Suez Environnement debutó con un alza del 29%, aunque corrigió un 9% en las tres sesiones posteriores al de su debut.

La salida a Bolsa de la Caja de Ahorros del Mediterráneo ha sido la primera del mercado español desde que el 19 de diciembre Vértice diera el salto. Pero ninguna de estas dos ha sido una OPV al uso; una lo ha hecho con cuotas participativas y otra con el reparto gratuito del 18,06% del capital a accionistas de Avánzit. Este año Itínere, la concesionaria filial de Sacyr, tuvo que dar marcha atrás con su oferta porque no pudo cubrir el tramo destinado a los institucionales.

'Las OPV son operaciones procíclicas, donde tienen que confluir dos factores: la oferta y la demanda. Cuando el ciclo es bueno proliferan las salidas a Bolsa porque quien hace la oferta va a buscar capital con el propósito de invertir en su proceso de expansión. La demanda, por otro lado, quiere participar en ese proyecto, cuando además, coincide con un momento que las primas de riesgo son bajas. Ahora estamos en un proceso de desaceleración, no hay expectativas de proyectos y las primas de riesgo han subido', explica Daniel Suárez.

Los problemas de las hipotecas de alto riesgo comenzaron el verano pasado y han desembocado en una crisis con ramificaciones en todos los aspectos de la inversión, y las OPV no son una excepción. 'El minorista está en una situación que apenas puede soportar, cada día se enfrenta a algún dato negativo. Aparte, están los bancos colocadores, que no están seguros de cumplir con las expectativas de una OPV y no quieren arriesgarse a perder dinero', comenta Pablo Piquero, de Inversis Banco.

Esta situación ha provocado un debilitamiento del mercado primario tanto en España como en el resto de las plazas financieras. En Estados Unidos, por ejemplo, se han cancelado hasta la penúltima semana de julio 76 operaciones, la tercera parte de todo 2007, y en Reino Unido 10, frente a las 19 del ejercicio pasado.

Aún así, EE UU ha tenido una OPV histórica con Visa, que realizó una oferta por valor de 11.430 millones de euros. Y la subida del 28,41% que consiguió el primer día se ha incrementado hasta un 63% al cierre del viernes.

La Bolsa de China ha sido la más activa. Sin ninguna cancelación o retraso de operaciones en 2008, se han ejecutado 61 OPV, y eso que la Bolsa de la región acumula un descenso del 45%. Los sonados estrenos en 2007 de Citic Bank y Bank Communications han tenido comportamientos dispares. El primero ha perdido el precio de la OPV, pero el segundo sigue siendo rentable para los inversores.

La debilidad del mercado primario español tiene visos de prolongarse en el tiempo. 'Hasta que no haya recuperación en la Bolsa no creemos en el éxito de los estrenos bursátiles; quizás podamos empezarlo a verlo a medios de 2009', afirma Pablo Piquero. Mientras tanto, para el particular con una visión a medio y largo plazo este momento puede ser el mejor para acudir a una OPV, 'ya que las valoraciones que establecen las empresas son inferiores a las del ciclo económico alcista', en palabras de Daniel Suárez.

Pero hay que tener cuidado con las decisiones tomadas, porque cuando el mercado de OPV se reactive, no todas las empresas contarán con el apoyo incondicional de los inversores. 'Pasará como en la burbuja tecnológica. Hasta entonces, las OPV del sector tenían un éxito arrollador. Después el mercado se volvió más selectivo. Ahora, a sectores como el constructor o el inmobiliario no se les dará la espalda, pero tendrán que tratarse de proyectos realmente interesantes', apunta Daniel Suárez.

Los analistas opinan, en general, que una empresa que tenga la intención de convertirse en cotizada deberá sopesar varios factores, pero sobre todo elegir el momento adecuado. 'Ahora tienen que ofrecer descuento, porque si tienes a valores de primera fila con un PER veces que el precio de la acción contiene el beneficio de 7 y 8, no es lógico que lo hagan con ratios superiores', explica Jordi Padilla. Santander cotiza con un PER de 8,38 veces.

Y ni así los expertos garantizan una buena acogida, mientras que los costes o los riesgos de deterioro de la marca por una OPV fallida siguen ahí. 'Los gestores de fondos están ahora más por vender que por comprar, ya que en sus productos están viendo como hay más salidas de dinero que entradas', resume Jordi Padilla.

Puntos a tener en cuenta en una OPV para particulares

Precio: Las compañías que salen a Bolsa tienen que ofrecer un descuento atractivo

Sector: La actividad empresarial, el potencial de crecimiento y expectativas manejadas

Bolsa: El momento de mercado puede influir en el desarrollo de la cotización

Liquidez: Cuando mayor capital flotante tenga una compañía en el mercado más fácil será comprar o vender.

La CAM no consigue captar al mercado

La primera caja en cotizar en Bolsa lo ha hecho en un entorno difícilmente empeorable, con malas referencias económicas en todo el mundo y poco después de la suspensión de pagos de Martinsa. La Caja de Ahorros del Mediterráneo (CAM) salió al mercado el miércoles a través de cuotas participativas, un instrumento financiero parecido a las acciones pero sin derechos políticos. El balance de los tres primeros días como empresa cotizada confirma que los inversores no están para hacer compras.

La CAM cerró el último viernes a 5,70 euros, un precio que está un 2,40% por debajo del de la oferta (5,84 euros), un nivel que la caja no ha conseguido superar en su corta andadura bursátil. La compañía se decantó por establecer el valor de salida en la parte más baja del rango orientativo inicial, que recogía un máximo de 5,95 euros. La rebaja vino después de que la caja de ahorros no consiguiese atraer a demasiados inversores. De hecho, la demanda de los particulares (tramo al que se destinó el 65,50% del volumen) ha superado sólo en 2,2 veces la oferta. La respuesta de los institucionales (31% de la oferta) ha sido ligeramente peor, ya que las peticiones de las cuotas ha superado en 1,3 a las ofrecidas. Los internacionales no han tenido la oportunidad de participar en esta colocación, debido a que la CAM prescindió de este tramo.

Los analistas bursátiles coinciden en que el estreno de la Caja de Ahorros del Mediterráneo se ha producido en un momento donde el mercado no está dispuesto a asumir nuevo papel. Y si siempre que una empresa se estrena como cotizada es importante que deje recorrido alcista a las acciones, más aún cuando el sector al que pertenece es el más castigado por los inversores desde hace varios meses. El sector financiero español ha sufrido importantes descensos en el último año. Sin ir más lejos, esta misma semana el BBVA ha perdido el 1,32% y entidades medianas como Popular o Bankinter, el 1,67% y 2,33%, respectivamente.

La CAM partió con una capitalización en Bolsa de 3.893 millones de euros y un PER, veces que el precio de la acción contiene el beneficio, de 9,3.

La compañía ha hecho una oferta de pequeño tamaño. La emisión de las cuotas participativas ha supuesto el 7,5% del capital, por lo que el capital flotante del valor es reducido. Esto puede complicar la liquidez de las cuotas, pero la caja ha contratado a Lehman Brothers como agente estabilizador. Esta opción es una práctica habitual en las salidas a Bolsa a fin de evitar que la compañía sufra importantes descalabros durante las primeras sesiones. Este proceso se prolonga durante los 30 días siguientes al debut. Lehman Brothers ha sido también coordinador global de la oferta.

Aspectos destacables de la oferta

Primera salida del año El estreno de CAM en la Bolsa española ha sido el primero del año. Se ha producido en un momento complicado de mercado, parecido al que tenía Itínere, la concesionaria de Sacyr, cuando hizo su intento frustrado en abril. Entonces el Ibex estaba un 19% por encima del nivel actual y en el año perdía el 15%. El selectivo cae ahora en 2008 el 24%.

Fórmula de colocación La compañía ha elegido una fórmula novedosa. La emisión se ha realizado a través de cuotas participativas. Se trata de un instrumento financiero parecido al de las acciones, con la excepción de que no tienen derechos políticos. Se pondrán comprar y vender en la Bolsa, pero los titulares no podrán acceder al consejo o votar en las juntas.

Nuevo segmento Con la incorporación de la CAM se abre al mercado un nuevo segmento del sector financiero, el de las cajas de ahorros. La Bolsa española es rica en la presencia en bancos cotizados; cuenta en la actualidad con siete entidades. Para finales de año está programada la oferta del holding de empresas financieras de Caja Madrid.

Sin tramo internacional La compañía ha desafiado al mercado saliendo con las incertidumbres actuales. Pero para salvaguardar la operación ha evitado la participación de los institucionales extranjeros, que tiene una percepción muy negativa sobre los valores españoles. Itínere canceló su OPV por falta de interés de los fondos extranjeros.