Para invertir

Del campo fértil al páramo de la inversión

Sólo los depósitos de alta rentabilidad y un puñado de fondos resisten la tormenta crediticia, que se ceba en el resto de activos.

El cóctel perverso que forman la desaceleración y la subida de los precios ha convertido el fructífero panorama inversor de los últimos años en un páramo del que sólo unos pocos activos logran sacar rendimientos. La crisis de crédito ha afectado de lleno a todo tipo de vehículos de inversión. De los que en los últimos 12 meses han logrado algún tipo de rentabilidad, sólo un puñado logra superar la inflación, que en España se situó en junio en el 5,1%.

Tan sólo 76 fondos de inversión españoles de un total de 2.728 han rentado por encima del alza de los precios de los últimos 12 meses. La mayoría son carteras que invierten en mercados emergentes o que se benefician del alza de las materias primas. Las Bolsas de los países desarrollados, entretanto, acumulan retrocesos cercanos, si no superiores, al 20% desde junio de 2007. El Ibex 35 ha bajado del 17,65% en 52 semanas.

La virulencia de la crisis de crédito, con sus ramificaciones, ha obligado a variar radicalmente la posición de las carteras. 'Todas las perspectivas cambiaron a partir del verano pasado', relata Daniel Aymerich, analista de fondos de Inversis Banco. 'Nos hizo replantearnos todo de la noche a la mañana, porque no funcionaba nada, ni la renta variable, ni la fija, y apenas los monetarios más puros'.

'La crisis nos hizo replantear todo de la noche a la mañana', comenta un analista

Los expertos recomiendan cubrir las carteras con fondos de volatilidad, fondos cotizados inversos y deuda emergente en moneda local

Un vistazo genérico a la rentabilidad media de los fondos da una idea de la situación. De las 18 categorías de fondos de Inverco, la asociación de instituciones de inversión colectiva, sólo cinco acumulan ganancias en los últimos 12 meses: monetarios (+2,88%), renta fija a corto plazo (+2,33%), renta fija a largo plazo (+1,05%), garantizados de renta fija (+3,06%) y renta variable emergente (+8,18%). Esta es la única categoría cuya rentabilidad media supera a la inflación.

Con un panorama tan desolador, los inversores han recogido el guante lanzado por las entidades financieras, necesitadas de captar pasivo para sus balances, y han entrado en tromba en depósitos bancarios. Los últimos 12 meses han sido un calvario para la industria de fondos de inversión, no sólo por las pobres rentabilidades cosechadas; también porque se han producido salidas netas de dinero por valor de 43.700 millones de euros, según los datos de Inverco a 31 de mayo. La mayoría de ese dinero se ha dirigido a depósitos, rubricando el que hasta el momento es el peor año de la historia para la industria de la inversión colectiva.

Pero el hecho es que los productos de balance ofrecen riesgo cero y en estos momentos hay imposiciones a 12 meses que rinden por encima de la inflación. Se encuentran en el mercado cupones anuales de hasta el 5,75%, caso del Depósito 12 Creciente de Banco Pastor.

'No podíamos imaginar que llegara una crisis de confianza bancaria de este tamaño', señala Víctor Alvargonzález, consejero delegado de Profim, firma de asesoramiento en fondos de inversión. 'La crisis subprime no deja de ser normal dentro del ciclo de crédito, lo que ha sido anormal e inesperado ha sido la crisis de confianza entre los bancos, porque ha tocado la confianza del propio sistema financiero'.

Visto lo visto, y en cuanto comenzaron los primeros embates de la crisis, los gestores de cartera y los asesores comenzaron por reducir drásticamente su exposición a la renta variable. 'Lo primero fue refugiarse en productos monetarios puros y luego buscar cosas que sí han funcionado como las materias primas', comenta Daniel Aymerich.

Según la última encuesta que realiza mensualmente de Merrill Lynch en todo el mundo, los gestores de fondos redujeron en mayo en masa su exposición a la renta variable, y el nivel de pesimismo sobre la evolución de las Bolsas es el más elevado de los últimos 10 años. Los mercados están inestables porque la incertidumbre entre los inversores es muy elevada. Y las certezas que se van conociendo, además, no hacen sino confirmar que la crisis subprime ha afectado de lleno a las economías, a lo que hay que añadir ahora los riesgos inflacionarios por la subida de las materias primas.

Abante Asesores, por poner un ejemplo, tiene la renta variable infraponderada al 45% de su cartera táctica -frente al 50% de su cartera estratégica-, mientras que los activos monetarios equivalen al 40% de la misma. A la renta fija destina tan sólo el 15%.

La deuda sigue siendo una inversión con escasos adeptos, especialmente en los plazos más largos, porque se comporta peor cuando las amenazas de inflación son consistentes, como es el caso. Por el momento, además, ha quedado descartada la deuda privada, la que emiten las empresas, porque el mercado percibe que el riesgo de impagos es elevado habida cuenta de las dificultades de financiación de las compañías en un mercado de crédito seco, y del empeoramiento del entorno económico a nivel global.

Pero ni siquiera los monetarios más puros, con ausencia de riesgo, compensan por ahora el alza de los precios. ¿Qué hacer en un escenario como éste, donde nada rinde lo que debiera?

Los expertos consideran que es clave definir el plazo de la inversión que se quiere realizar, y recomiendan desechar el futuro más inmediato. 'A muy largo plazo es indudable que en Bolsa hay oportunidades, pero son escasos los inversores que miran periodos muy lejanos', comenta Víctor Alvargonzález. 'Hay bancos que han caído más del 40%, lo que está creando situaciones atractivas'. Este experto recomienda asimismo ponerse corto en petróleo, es decir, apostar por su caída. Pero de nuevo es algo que no va a suceder de hoy para mañana, ni para unos meses. Es una apuesta de muy largo plazo.

La Bolsa es, a fin de cuentas, el activo estrella de las carteras más agresivas. Pero el momento no es propicio salvo para el que esté dispuesto a asumir pérdidas de mayor o menor calado y tenga la paciencia de esperar a que mejore el mercado.

Hay otras posibilidades que permiten cubrir o compensar las pérdidas en Bolsa. Existen fondos que invierten en volatilidad; es decir, que ganan cuando aumenta el riesgo del mercado. Otra forma de cobertura es apostar por la caída de la Bolsa, por ejemplo a través de fondos cotizados (ETF, por sus siglas en inglés) inversos. Estos fondos replican la evolución de un índice pero al revés, es decir, que si el Ibex cae un 2%, el fondo gana un 2%. 'Las coberturas evitan las pérdidas en Bolsa, pero también te pierdes las subidas cuando se producen', matiza Alvargonzález.

'Hay pequeñas estrategias que pueden utilizarse en las carteras para evitar las minusvalías', explica Daniel Aymerich. 'Existen fondos de retorno absoluto o de gestión alternativa que lo están haciendo muy bien y no son necesariamente hedge funds o fondos de inversión libre', comenta. Estos fondos utilizan estrategias cuyo objetivo es obtener rentabilidades absolutas, es decir, ganancias al margen de que suban o bajen los mercados.

Otra opción es apostar por mixtos flexibles en los que el gestor tenga libertad total para mover la cartera, tanta como para poder salir totalmente de Bolsa en un momento determinado y entrar de nuevo con la misma agilidad cuando las señales del mercado lo indiquen. La clave en este tipo de fondos es dar con el gestor adecuado, porque el resultado no depende tanto del activo en que invierte la cartera como de la pericia y la intuición del que la gestiona.

En todo caso, la tónica general de gestores y asesores en las carteras globales es elevar las posiciones en liquidez (renta fija a muy corto plazo) a modo de refugio, mientras persiste la inestabilidad de los mercados.

Tampoco lo tienen fácil los inversores menos arriesgados. En teoría hay vehículos de inversión que funcionan bien en momentos de inestabilidad bursátil; productos de menor riesgo más enfocados a la renta fija. Pero en la crisis actual es difícil formar carteras de renta fija que, si no pierden, al menos superen a la inflación.

El inversor más conservador busca, por definición, no perder dinero. Su cartera es patrimonialista, es decir, encaminada a mantener el patrimonio invertido aunque a costa de ganar menos. El problema en la situación actual es que si la cartera rinde por debajo de la inflación, no existen ganancias reales sino que se está perdiendo patrimonio, porque la cartera no refleja el aumento del coste de la vida. Los asesores recomiendan salpimentar las carteras más conservadoras con fondos que puedan aportar ese punto de rentabilidad extra.

La idea es que el grueso de la cartera esté formado por activos sin riesgo, como los monetarios, y destinar entre un 5% o un 10% a otro tipo de activos. Daniel Aymerich, de Inversis, recomienda los fondos de deuda emergente en moneda local. 'La situación financiera en estos países es incluso mejor que la de países como España, y además sus monedas tenderán a apreciarse', comenta este experto, 'aunque parezca una apuesta de riesgo, puede perfectamente entrar en una cartera conservadora'.

El inversor de perfil más defensivo tiene la opción de apostar por un fondo garantizado. Las entidades están lanzado productos que permiten asegurar el capital invertido y beneficiarse de cierta exposición al mercado. Existen estructuras para estos fondos que los expertos califican de interesantes. 'Tradicionalmente hemos sido enemigos de los garantizados, pero es cierto que ahora hay algunos que pueden servir para sustituir la parte de renta variable de la cartera', afirma Víctor Alvargonzález.

Xxxxxxxxxe que lasdfas reglas del juego no van a cambiar mucho porque ya eran demasiado duras.

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Nuevos garantizados para hacer frente a la crisis

La oferta de ahorro conservador se renueva. Dado que es difícil mantener el capital invertido en un entorno de inflación disparada, las entidades han optado por el lanzamiento de estructuras garantizadas que ofrecen un plus de rentabilidad, si las condiciones del producto aciertan con la dirección del mercado.

Hay garantizados en forma de fondo o de depósito. La última entidad en presentar su oferta ha sido Banif, que ha lanzado dos depósitos, uno ligado a la Bolsa española y otro ligado a la evolución del euro frente al dólar. El primero, Depósito Banif Acciones Españolas, garantiza el 100% del capital más un cupón y permite aprovechar parte de la subida en Bolsa de Telefónica, Repsol, Iberdrola y BBVA. La novedad es que el inversor también gana si estos valores pierden por debajo de un determinado nivel.

Existen fondos de inversión garantizados que participan en mayor medida de la subida del mercado a costa de garantizar algo menos del capital invertido.

Otra novedad son los garantizados ligados a la subida del dólar frente al euro, en previsión de que la divisa estadounidense se aprecie. Algunos ganan incluso si el dólar sigue depreciándose.

Finalmente, han salido fondos ligados a la subida de precios, como BBVA Inflación, que permiten cubrirse de la escalada del IPC.

Productos para combatir la inestabilidad

Fondos de volatilidad. Son fondos que ganan cuando aumenta la volatilidad del mercado. La volatilidad, sinónimo de riesgo, se utiliza en estos fondos como fuente de rentabilidad. En el mercado español no hay demasiados productos de estas características. Crédit Agricole tiene varios registrados que invierten a nivel europeo y mundial. El fondo CAAM Volatility Euro Equities acumula un alza del 15% en el último año, frente a un retroceso del 24% del Euro Stoxx 50.

Gestión alternativa. No son propiamente hedge funds, porque están registrados para su comercialización al inversor minorista. Pero sí utilizan algunas de las estrategias propias de los fondos de inversión libre con el objetivo de obtener rentabilidad absoluta, al margen de que los mercados suban o bajen. En este tipo de fondos cobra especial importancia la pericia del gestor. Existen fondos de estas características con ganancias superiores al 5% en 12 meses. Es el caso del BBVA Partners European Absolute Return (+6,27%) o del DWS Invest Alpha Opportunities, que gana un 6,3%.

Mixtos flexibles. De nuevo en este tipo de fondos la elección del gestor es absolutamente clave. Estos fondos tienen la capacidad de mover la cartera de manera muy rápida y sin límites. Es decir, en un momento dado el gestor puede salirse totalmente de Bolsa y entrar con agresividad cuando crea que es el momento. Estos fondos pueden pertenecer a las categorías mixtas o estar incluidos dentro de la categoría global, según la clasificación de la Comisión Nacional del Mercado de Valores. La ventaja de estas carteras es que es el gestor del fondo que invierte y desinvierte según sus perspectivas del mercado, lo que resulta mucho más ágil que si el inversor tiene que vender o comprar el fondo.

ETF inversos. Son carteras que replican la evolución de un índice pero se comportan al revés. Es decir, caen cuando sube el índice y suben cuando baja. Aunque apostar contra el mercado suele ser arriesgado, sí es un instrumento que puede utilizarse para cubrir la cartera en un momento dado. Aún no existen ETF inversos sobre el Ibex 35. Pero Renta 4, por ejemplo, comercializa más de 40 fondos cotizados inversos sobre mercados internacionales. Algunos están apalancados, es decir, que multiplican por dos la ganancia sobre lo que pierde la Bolsa.

Deuda emergente. Las reformas estructurales y el alza de las materias primas han saneado las cuentas de los países emergentes. Los expertos encuentran que invertir en renta fija de estas características puede aportar un plus de rentabilidad a las carteras más defensivas. Recomiendan, además, invertir en moneda local, porque muchos de estos países tienen su moneda devaluada artificialmente y antes o después tendrán que dejarla flotar. Un fondo, el Amex World Express Fund Local Currency Emerging Market Income, ha rentado un 43% en 12 meses.

Garantizados. Las entidades han renovado su oferta de productos que aseguran el capital. Existen estructuras atractivas para apostar por la Bolsa sin arriesgar lo invertido. Son productos destinados a perfiles de poco riesgo.