Análisis

Ramificaciones de una crisis de más de un año

Los expertos aseguran que los excesos del pasado tardarán en purgarse, pero confían en la actuación de los bancos centrales y en próximas medidas de urgencia en caso de necesidad.

La palabra subprime lleva ya algo más de un año acosando a los mercados. Un término con el que hubo que familiarizarse allá por febrero del pasado ejercicio y que se ha convertido en la raíz de una crisis con numerosas ramificaciones. Los mercados, los bancos, las agencias de rating o las aseguradoras de bonos son sólo algunas víctimas de una larga lista. El fin parece más cercano pero aún no se vislumbra. Los excesos del pasado tardan en purgarse y nadie sabe si quedan semanas, meses o años. Algunos culpan a la avaricia del sistema financiero y ya se empieza a abogar por una reforma de las normas.

Todo surgió por la búsqueda de rentabilidades adicionales en una etapa de tipos de interés bajos, escasa volatilidad y recimiento. Factores que explican fenómenos clave de esta crisis como que el que una persona sin trabajo, ingresos ni activos pudiera acceder a un crédito hipotecario en EEUU. Los bancos abrieron el grifo del dinero, tanto que se produjo una burbuja de crédito, avivada por la especulación y la ingeniería financiera.

Los bancos se relajaron. Por un lado, porque la subida de los precios de la vivienda provocaba que en caso de impago se quedaran con un activo de mayor valor. Por otro, porque muchos terminaban vendiendo ese riesgo a terceros empaquetado en bonos estructurados. Unos productos opacos que mezclaban la deuda mala con buena y que a menudo recibieron la máxima calificación. Una práctica que les permitía sacarlos del balance y seguir prestando más y más sin incumplir los requisitos de capital.

Los problemas llegaron con las caídas del precio de la vivienda y los impagos. En ese momento las emisiones de bonos que parecían seguras resultaron no serlo. Muchos productos estructurados con alguna parte ligada a hipotecas subprime perdieron valor, el mercado se secó y contagió a otros tipos de deuda.

Bear Stearns ya acusó los primeros síntomas de dificultad en julio de 2007 con la quiebra de dos de sus hedge funds. La búsqueda de rentabilidades significaba asumir más riesgo y el uso del apalancamiento también multiplicó los problemas cuando llegaron las pérdidas. El quinto banco de inversión de EEUU, una entidad de 85 años de historia que logró superar la Gran Depresión y la Segunda Guerra mundial, terminó siendo rescatada, lo que dejó en evidencia la profundidad del problema. Hoy, las tensiones en el mercado monetario mues tran que la normalidad no ha vuelto.

Todavía hay incertidumbre porque aún no se sabe el impacto que tendrá la crisis. Los bancos van desvelando las pérdidas, pero se teme que aún queden cadáveres en el armario. Goldman Sachs cifraba las pérdidas potenciales en 460.000 millones de dólares esta semana, casi cuatro veces lo conocido hasta ahora. ¢Valorar las pérdidas resulta complejo. El precio de mercado es muy inferior a su valor real. Hay mucha oferta y poca demanda¢, explica Encarna Ramos, de DWS.

Las últimas actuaciones de la Reserva Federal han logrado tranquilizar. El rescate de Bear Stearns ha dejado claro que la Fed evitará un colapso del sistema financiero cueste lo que cueste. Otras medidas como las inyecciones de liquidez, la aceptación como colateral de activos subprime, las subastas extraordinarias, las agresiva rebaja de los tipos normales y de descuento ­tasa que se cobra a los bancos­ o la apertura de esta ventanilla de financiación a los bancos de inversión se han aplaudido.

¿Qué queda por hacer entonces? ¢La compra de los activos dañados por parte de los bancos centrales, la participación de los estados con políticas más laxas y la colaboración de agentes privados como los bancos ayudarán¢, añade Juan Luis García Alejo, de Inversis Banco. ¢Debería haber una operación concertada del G-7 para ayudar a EE UU. El BCE también tiene que bajar los tipos¢, explican Rosa Duce y Santiago Daniel, de Deutsche Bank.

De momento, las medidas van por buen camino pero la confianza tardará en regresar y no se sabe cuánto. ¿Y la lección hasta ahora? ¢Probablemente veremos una regulación más rigurosa. Más control sobre los bancos de inversión¢, dice Sasha Evers, de BNY Mellon AM.

Hipotecas 'subprime'

Son la raíz de la crisis. Las hipotecas subprime o de alto riesgo se concedían en EE UU a personas con un historial de crédito dudoso, muchas veces sin trabajo ni ingresos ni patrimonio, a cambio de un tipo de interés más elevado. Ganaron popularidad a principios de los noventa. El fulgurante ascenso de los precios inmobiliarios provocó que los bancos relajaran los requisitos a la hora de conceder préstamos ya que en caso de impago el activo valdría más. Muchos, además, transferían el riesgo a terceros mediante productos estructurados. Así, pasaron de representar el 6% del total concedido en 2002 al 20% en 2006. Los problemas llegaron con la caída del precio de la vivienda.

Capital riesgo

El capital riesgo floreció antes de la crisis por la exuberancia del crédito y los bajos tipos. La restricción actual obliga a rebajar los niveles de apalancamiento y los múltiplos de transacción. Ya se ha producido un brusco parón de grandes operaciones de compra y la quiebra de un fondo de Carlyle Group es un mal síntoma. No se descartan nuevas víctimas.

Bancos centrales

Los bancos centrales se han esforzado por resolver la crisis. La primera medida de calado llegó el 9 de agosto de 2007. El BCE y la Reserva Federal inundaron el mercado de dinero con el objetivo de devolver la normalidad al mercado interbancario. Desde entonces, las inyecciones de liquidez, las subastas extraordinarias y medidas novedosas se han sucedido con regularidad. El pasado 11 de marzo se produjo la última actuación concertada de los bancos centrales. La Reserva Federal, a su vez, ha bajado los tipos de interés del 5,25% al 2,25%, además de los de descuento y recientemente ha aprobado medidas como la concesión de préstamos con activos hipotecarios como aval o la apertura de la ventana de descuento a los bancos de inversión.

Mercado monetario

La proliferación de productos tóxicos por el sistema financiero mundial generó una crisis de confianza en verano que se tradujo en una fuerte distorsión del mercado monetario. Los bancos desconfiaban unos de otros y no se prestaban dinero entre sí. Con los meses la situación en el mercado interbancario no se ha arreglado. Esta misma semana el Euríbor cotizaba en el entorno del 4,7% cuando lo normal es que lo haga unos 15 puntos básicos por encima del tipo oficial, actualmente en el 4%.

Mercado inmobiliario

La elevada facilidad de acceso al crédito y los bajos tipos de interés contribuyeron a la explosión del mercado inmobiliario en EE UU. Entre 1997 y 2006 el precio de la vivienda aumentó un 124%. La deuda como porcentaje de los ingresos aumentó al 130% en 2007, frente al 100% de la década anterior, ya que muchos propietarios también refinanciaron sus hipotecas para financiar el consumo. El precio de la vivienda alcanzó máximo en julio de 2006 y desde entonces ha caído un 12,5%. El pasado enero registró un descenso del 10,7% de media respecto a enero de 2007, según el índice S&P/CaseShiller. Y se prevé que la corrección continúe.

Hedge funds

A finales de junio de 2007 saltó una de las primeras noticias alarmantes. La prensa publicó que dos fondos de Bear Stearns estaban al borde de la quiebra, algo que se confirmó semanas más tardes. El elevado riesgo que asumen estos vehículos por el apalancamiento que utilizan les convierte en víctimas potenciales. La lista de afectados crece.

Dólar

La urgencia con la que ha actuado la Reserva Federal a la hora de relajar la política monetaria contrasta con la intransigencia del BCE y el Banco de Japón. Una situación que ha provocado una huída de flujos de capital de EE UU que aumenta el estrés financiero y ha acentuado la caída del dólar. La divisa ha llegado a marcar mínimo contra el euro y el franco suizo. Muchos ven en su debilidad uno de los principales riesgos ya que un desplome forzaría subidas de tipos. La buena noticia es que de momento contribuye a fortalecer al sector exportador de EE UU.

Materias primas

Las materias primas se han convertido en el refugio de los inversores desde que estalló la crisis. El petróleo ha llegado a superar los 100 dólares por barril y el oro a romper la barrera de los 1.000 dólares la onza. Una tendencia que se ha visto acentuada por la debilidad del dólar y ha disparado su demanda como refugio contra la inflación.

Mercados

La falta de liquidez en el mercado y un entorno económico incierto han provocado una huída de los activos de riesgo. Las Bolsas se han visto fuertemente penalizadas a nivel mundial. El Ibex pierde el -11,5% en el año. La deuda estatal, por otra parte, ha atraído compradores, lo que ha situado la rentabilidad del bono a 10 años en el 4,265%.

Bancos

La exposición a activos respaldados por hipotecas §subprime§ ha ocasionado pérdidas millonarias al sector. Standard & Poor§s estima que el total alcanzará los 285.000 millones de dólares, mientras que Goldman Sachs cree que la cifra rondará los 460.000 millones, casi cuatro veces lo conocido hasta ahora. Northern Rock y Bear Stearns se han convertido en las grandes víctimas pero la falta de liquidez afecta a todo el sistema y a su capacidad de generar beneficios futuros

§Monolines§

La solvencia de las §monolines§ o aseguradoras de bonos también se ha puesto en duda. Venden calidad crediticia y credibilidad. Por ello, muchos bancos acudieron a ellas para asegurar sus inversiones en hipotecas de alto riesgo y garantizarse así la máxima calificación crediticia. Ahora se cuestiona su capacidad para respaldar las emisiones que garantizan. Si no logran capitalizarse el principal temor radica en que no puedan responder al volumen de impagos que se avecina.