COLUMNA

Catastrofismo

El pasado día 3 el Financial Times (FT) publicó una serie de artículos sobre España ante las eminentes elecciones generales. En el debate de ese día el líder de la oposición mencionó el análisis catastrofista que el periódico británico hacía de la situación económica (aunque, claro, no se refirió a la pobre opinión expresada en un artículo editorial del mismo ejemplar sobre él y sobre su partido) y el presidente del Gobierno se refirió a las declaraciones recogidas en otro artículo del responsable de estrategia del Partido Popular (pero no se refirió al análisis económico).

El mensaje del artículo económico (Una crisis en la nevera para el ganador de las elecciones) es realmente catastrofista. Viene a anunciar cinco años de crecimiento cero ('quizá más largo, quizá peor'). Antes de entrar en los argumentos de tan desalentador presagio, puede apuntarse que la predicción parece contravenir la experiencia histórica y, también, las leyes de la dinámica económica.

Efectivamente, ni siquiera en los años de crisis tan profunda como los vividos a finales de los setenta y principios de los ochenta (profundos desequilibrios laborales, energéticos y financieros de las empresas; política monetaria muy restrictiva para reducir una inflación de dos dígitos; elevado déficit público; crisis bancaria; recesión mundial) la economía española tuvo una evolución tan pobre como la que predice el FT. Y, por otra parte, un sistema económico no se mantiene en una tasa de crecimiento nula por un periodo largo de tiempo (a no ser que sea una improbable solución estacionaria del sistema). Lo normal es que a una determinada tasa pequeña (negativa, incluso) rebote. La experiencia de Japón en los noventa es inusual y fue debido a la profunda crisis del sistema crediticio, enormemente frágil e ineficiente como consecuencia de la política industrial dirigista y que, tras la explosión de las burbujas bursátil e inmobiliaria, estaba en una situación generalizada de insolvencia que tardó mucho tiempo en resolverse.

Ni siquiera en la crisis de los setenta la economía española tuvo una evolución tan pobre como la predice el FT

El argumento que lleva al articulista del FT a hacer su predicción es el siguiente: por un lado, el sector de la construcción disminuirá su actividad hasta el punto de que en cuatro años pasará de representar el actual 18% del PIB a un 10%, lo que restará cada año dos puntos porcentuales del crecimiento del PIB. Por otro lado, habrá una fuerte corrección en los precios de las viviendas de alrededor del 50%, lo que afectará seriamente al consumo. Mi impresión es que si se cumplieran estas dos premisas, la economía española entraría en una recesión, más profunda de la que prevé FT, pero probablemente no tan larga. Pero analicemos las premisas.

Todo parece indicar que la construcción de viviendas ha empezado a disminuir y lo va a seguir haciendo en los próximos trimestres. Esta actividad representa un poco más de la mitad del sector de la construcción y un poco más del 9% del PIB. Si en los próximos cuatro cayera un 25% todos los años, lo cual es altamente improbable, y el resto del sector aumentara un 6% anual, impulsado por la obra pública, dentro de cuatro años el sector de la construcción aún representaría casi un 14% del PIB y, por el contrario, la vivienda representaría un 3% del PIB (y menos del 20% del total del sector de la construcción). En ese improbable escenario, en el cuarto año el sector de la construcción sólo caería un 1,8% y sólo detraería dos décimas al crecimiento del PIB. En resumen, ni cayendo la construcción de viviendas un 25% anual todos los años el impacto contractivo se aproxima a lo que el FT prevé. Y una caída de esa magnitud tan prolongada no parece muy probable.

El argumento de una corrección del 50% en el precio de la vivienda es el siguiente: en los últimos 12 años el precio nominal se ha multiplicado por tres y el real por algo más de dos y a largo plazo el precio real debe ser estacionario en la media (porque así lo ha sido en Alemania y en EE UU, argumenta). Siempre he pensado que iba a haber una corrección del precio de las viviendas, pero la previsión de FT me parece excesiva. Sigue habiendo mucha demanda potencial de residentes y de no residentes, aunque un cambio de signo en la evolución del empleo debilite la primera y la fortaleza del euro debilite la de los residentes en países fuera del euro.

El análisis de FT es de un catastrofismo desorbitado, aunque apunta algunos riesgos a corto plazo. Riesgos a los que debe responderse con una decidida inversión pública en obras para las que exista una demanda del sistema productivo (mejora de las infraestructuras) y de los sectores de renta más baja (viviendas protegidas).

Capeado el temporal, volverá a primer plano la asignatura pendiente de la economía española: la productividad (también mencionada por FT). Pero, como ya he insistido muchas veces, esto no es sólo tarea del Gobierno de turno.

Carlos Sebastián Catedrático de Análisis Económico de la Universidad Complutense