COLUMNA

La integración europea y la evolución financiera

Los movimientos de los mercados bursátiles dejan claro que la globalización es un hecho en el ámbito de las finanzas. Muchos mercados financieros se están viendo afectados con una intensidad parecida aunque las causas que originaron las turbulencias en el mercado de crédito hipotecario norteamericano no se compartan ni los productos complejos hayan alcanzado un grado de distribución similar. También queda claro que el contagio de los movimientos de los mercados financieros no discrimina por las condiciones de la economía real. Así que a pesar de que la economía europea muestra en términos globales una situación más equilibrada que la norteamericana y que se encontraría en una fase más temprana del ciclo, no es fácil pensar que pueda evolucionar de forma independiente, lo que se ha venido a llamar desacoplamiento, ni que los mercados no mimeticen lo que pasa al otro lado del océano.

La evolución reciente nos lleva a reflexionar sobre uno de los objetivos de la UE, la integración financiera. Diversos estudios indican que el avance en la integración es gradual pero continuado, aunque con distinta velocidad y forma en los diversos sectores y en los ámbitos mayorista y minorista. Esta es la conclusión del último documento de la Comisión Europea sobre el tema publicado en diciembre de 2007. Este estudio destaca que los inversores minoristas aún no colocan sus ahorros en productos ofrecidos por entidades de otros países. Sin embargo, a nivel mayorista se producen operaciones corporativas en el sector bancario, el sector seguros cuenta con grandes grupos multinacionales y los mercados de valores se caracterizan por la tendencia hacia la homogeneización de los precios y por la creciente sensibilidad a shocks europeos.

La falta de integración de los mercados financieros a nivel minorista puede venir explicada por razones tanto de demanda como de oferta. De demanda porque los inversores tienen un sesgo doméstico, lo que es algo conocido y estudiado. Esta tendencia de preferir las entidades y los productos nacionales frente a lo extranjero sin sopesar las características de los productos ni la solidez de las entidades tiene que ver con cuestiones de credibilidad y de confianza, no sólo en las entidades concretas sino, de forma general, en la ley, justicia e instituciones. Al menos a este resultado llegan los investigadores M. Fatih Ekinci, S. Kalemli-Ozcan y B. Sorensen en un trabajo (Financial integration within EU countries. The role of institutions, confidence and trust) presentado en un simposio organizado por el BCE-CFS sobre Mercados de Capitales e Integración Financiera en Europa, celebrado hace unas semanas. Esto podría tenerse en cuenta en las acciones de política económica que se planteen para estimular la integración financiera. No sólo hay que avanzar en eliminar trabas técnicas, legales o fiscales, sino además mejorar la confianza de los ciudadanos en el sistema.

No sólo hay que avanzar en eliminar trabas, sino además mejorar la confianza de los ciudadanos en el sistema

Otra importante conclusión para la política económica dirigida a conseguir la integración financiera se deriva del reciente periodo de inestabilidad. Los mayores vínculos entre entidades y las actividades localizadas en diferentes países incrementan las vías de contagio de crisis. La integración puede derivar en mayor riesgo de inestabilidad sistémica. Este hecho también ha sido recogido en el mencionado documento de la Comisión Europea, que toma nota de lo ocurrido en 2007.

Pero también ha sido objeto de estudio por investigadores. Un ejemplo se encuentra en un trabajo presentado, precisamente en la edición anterior, de 2006, del mismo simposio antes citado, por G. de Nicoló y A. Tieman (Economic integration and financial stability: a European perspective). Los autores indicaban que la sensibilidad de los perfiles de riesgo de los bancos a riesgos reales y financieros se había incrementado y llamaban la atención sobre la necesidad de monitorizar la interdependencia de los perfiles de riesgo entre las entidades y a través de los mercados. Actualmente las autoridades financieras están en ello. Lo han señalado, entre otros, el presidente del BCE, Jean-Claude Trichet, y el comisario de Mercado Interior, Charlie McCreevy. También lo han recogido las conclusiones de diversos organismos, como es el caso de Financial Stability Forum.

Las actuaciones que se apuntan como necesarias en el futuro próximo van desde mejora de la transparencia y el conocimiento del riesgo en distintos ámbitos (bancario, mercados de deuda, etcétera) o fomentar la disciplina de mercado, hasta mejorar el conocimiento del mapa de integración de las entidades, con coordinación de las actuaciones supervisoras o mejorar el funcionamiento de instituciones, como el seguro de depósitos. Son cuestiones que se traducirán en mayor solidez del mercado financiero europeo en conjunto, de forma que la integración no tenga riesgos de fragilidad, y que contribuirán a la confianza de los inversores en las instituciones europeas.

Nieves García-Santos Economista