Profesionales

El investigador, poco integrado en el mundo empresarial

Sólo el 30% de los doctores de España trabaja en empresas privadas, frente al 48% de media europea

Jóvenes y sobradamente preparados. Este es, en términos generales, el perfil de los doctores en España. Sin embargo, y en contra de lo que se pudiera pensar, su incorporación al entorno empresarial es complicado y su situación laboral, nada deseable en demasiadas ocasiones. Los expertos aseguran que el personal de investigación y las compañías privadas no acaban de ponerse de acuerdo en las necesidades de cada una de las partes respecto a la otra.

'Uno de los mayores problemas es que las empresas aún no están mentalizadas en contratar a doctores y éstos no lo están en cuanto a cuáles son sus habilidades personales para el trabajo en el sector privado. Hay que cambiar la imagen de que los doctores sólo valen para la investigación, porque tienen muchas capacidades que las empresas necesitan', señaló Emilio Fernández Galiano de la Dirección General de Universidades e Investigación en una jornada sobre empleo en I+D+i organizada por la Fundación Universidad Empresa (FUE) y la Comunidad de Madrid.

Pilar Corral, de la FUE, quien presentó el estudio sobre la situación laboral de los doctores en España, señaló algunos datos significativos, como el hecho de que la valoración de la formación práctica en el doctorado (el 34% respondieron muy buena) se encuentra muy por encima de la valoración de la formación teórica (que sólo el 19% la valoraba como muy buena). Este dato puede chocar con la idea de que, en muchas ocasiones, los problemas que surgen en las empresas a la hora de contratar doctores es, según señalan los expertos, la falta de experiencia. Sin embargo, la parte práctica en este ámbito es realmente amplia. Además, el 64% de los doctores afirmaron que sí existe una capacitación para realizar la actividad profesional en el ámbito de la empresa.

En cuanto a las condiciones laborales del personal de investigación, el estudio demuestra que la valoración de estos perfiles en las empresas españolas aún no es demasiado elevado. El 50% de los doctores cuenta con contratos de trabajo temporales frente a un 33% que lo tiene indefinido. Si se hace referencia a los salarios, casi el 50% de los doctores tiene sueldos que se encuentran por debajo de los 24.000 euros, y sólo el 25% gana más de 30.000 euros. Y es que se puede decir que una parte de los profesionales mejor formados académicamente, no acaban de encontrar su sitio en la empresa privada.

La situación en Europa es distinta. Según los datos aportado por la Oficina de Jóvenes Investigadores, el 30% de los investigadores de España trabaja en organizaciones privadas, frente al 48% de media que existe en el resto de Europa.

La innovación dentro de la empresa se ha convertido, con el tiempo y en el entorno de la globalización, en una verdadera necesidad. Aunque no todas las empresas saben como hacerlo y los expertos señalan además, que para las pymes supone, en ocasiones, un verdadero problema. España no es el país más avanzado en el terreno de la innovación, pero los datos reflejan un aumento significativo. Según las cifras presentadas por Federico Baeza, de la Fundación Cotec, en España se invirtieron 12.000 millones de euros en I+D durante el ejercicio 2006, lo que supuso un incremento del 16% con respecto al año anterior. Y estos datos, a pesar de que cerca del 80% de las empresas españolas no realiza esta clase de inversión. Según este experto 'la tendencia es positiva, pero aún falta mucho por hacer y los investigadores son esenciales en estos proyectos'.

Por su parte, Pilar Gómez-Larrañaga, de la consultora Infyde, quien presentó un informe sobre el perfil de los trabajadores en el ámbito de la investigación, afirmó que el primer problema que se detectó es que existe una escasez de recursos humanos cualificados capaces de integrarse en los procesos de innovación. Además, dentro de las distintas tipologías de empresa y en función de la importancia que le den a la innovación, valoran más o menos la figura del doctor.

El informe de Infyde refleja que el perfil del personal de investigación de las empresas es el de una persona joven, de entre 25 y 30 años, un titulado superior, ingeniero o licenciado.

En lo que se refiere a las competencias que se requieren en I+D+i en las compañías privadas, la representante de Infyde, comenta que 'la empresa se organiza mucho por proyectos, por tanto, la polivalencia y la pluridisciplinariedad es muy común en este entorno'.

La especialización es importante y se solicita por parte de las organizaciones, pero los expertos afirman que la combinación de capacidades en diferentes áreas también es imprescindible.

La creación de equipos de trabajo es otro de los aspectos fundamentales en cuanto a la manera de trabajar de las empresas, por tanto, las habilidades personales son clave. 'La riqueza personal, además de los conocimientos de alto nivel, son muy importantes para los perfiles de investigación dentro de la empresa, puesto que los equipos de trabajo pueden ser muy dispares', afirma Larrañaga.

Algunas de las ventajas que los doctores tienen para su incorporación en el mundo empresarial, debido a lo que supone la realización de un trabajo de investigación como la tesis doctoral son, según Baeza, una metodología de trabajo importante, capacidad para asumir riesgos, creatividad y originalidad en el desarrollo de su trabajo, y una experiencia multidisciplinar, todas ellas claves en el sector privado.

China e India, viveros de personal cualificado

La falta de personal altamente cualificado parece ser uno de los grandes problemas con los que cuentan las empresas a la hora de hacer frente a los retos de la innovación. El modelo globalizado llega también al ámbito de la investigación. En este sentido, los expertos señalan que algunos de los países emergentes como China o la India son auténticos viveros para encontrar investigadores que puedan desarrollar su trabajo en el entorno empresarial. Aunque también destacan países como EE UU y otros países de Europa.

'Todo este contexto global rompe con la lógica de las políticas de empleo y el mercado de trabajo. Sin embargo, es una tendencia que empieza a verse, y que aún no está generalizada', afirma Pilar Gómez-Larrañaga, de la consultora Infyde.

Los expertos señalan, además, que la retención de estos profesionales es un verdadero problema, ya que se forma a la persona en el momento en el que entra a la compañía y si a los tres años se va a otra empresa será un coste para la organización. Las pymes, las más perjudicadas.