Economía

El Tribunal de Cuentas acusa a Bruselas de despilfarro en la gestión inmobiliaria

La Comisión Europea aprobará en septiembre un nuevo plan de gestión de sus bienes inmobiliarios. Bruselas responde así a un informe del Tribunal de Cuentas de la UE, que reprocha a las instituciones comunitarias el despilfarro provocado por la descoordinación actual en la política de compras y alquiler de oficinas.

Las instituciones comunitarias (Comisión, Consejo, Parlamento y Tribunal, entre otras) deben figurar entre los clientes más incautos de las inmobiliarias, a juzgar por el último informe del Tribunal de Cuentas de la UE sobre su política de alquiler y compra de oficinas. Aunque ocupan más de dos millones de metros cuadrados entre sus tres sedes principales (Bruselas, Estrasburgo y Luxemburgo), todos esos organismos parecen incapaces de aprovechar una cifra tan descomunal para arrancar las mejores condiciones de mercado.

Más bien lo contrario. A menudo, según el informe del Tribunal, acaban pagando precios por encima de lo que hubiera conseguido una sencilla negociación, asumen costes que corresponderían al arrendador y se ven atrapadas en contratos con términos casi leoninos. Aunque la justicia belga detuvo hace unas semanas a varios funcionarios implicados en casos de corrupción en el área de la política inmobiliaria de la Comisión Europea, el Tribunal de Cuentas atribuye los descalabros solamente a la falta de coordinación entre instituciones; a la ausencia de una planificación a largo plazo; y a una lamentable capacidad de negociación con los promotores.

La consecuencia, según los auditores públicos, es que las instituciones europeas a menudo resuelven sus necesidades de alojamiento ¢tarde, mediante intermediarios y con costosas soluciones a corto plazo¢. Para colmo, la mayoría de las veces los organismos buscan emplazamientos muy próximos a los que ya ocupan, lo cual presiona al alza los precios en los barrios europeos de las tres capitales comunitarias. Y, por razones de gestión, no sacan a concurso la adquisición o alquiler de bienes inmobiliarios sino que recurren a la negociación directa con los propietarios.

La improvisación llega hasta el extremo, según el informe del Tribunal, de que las instituciones no saben de manera fehaciente cuántos funcionarios alberga cada edificio y para cuántos más habrá que buscar espacio en los próximos meses o años. ¢A falta de un registro más formal, la Comisión utilizó las direcciones de correo electrónico y los números de teléfono para calcular la ocupación real de los edificios¢, señala el informe.

Los cálculos, por supuesto, erraron más de una vez. ¢En 2004, la Comisión sobrestimó sus necesidades en Luxemburgo y alquiló de manera preventiva un edificio que permaneció vacío durante un año¢. La innecesaria factura superó el millón de euros. En el departamento de Siim Kallas, comisario de Administración, auditoría y lucha contra el fraude, se recuerda que la CE ya ha incorporado a su política inmobiliaria buena parte de las recomendaciones anteriores del Tribunal de Cuentas. Y que en septiembre recogerá algunas de las del último informe

Millones de euros por edificios vacíos durante años

La actual sede del Comité Económico social y del Comité de las Regiones, en la calle Belliard de Bruselas, no siempre tuvo el flamante y acristalado aspecto que presenta en estos momentos. Por el contrario, como bien recuerda el último informe del Tribunal de Cuentas de la UE, el edificio permaneció vacío entre 1998 y 2004 y pasó del Parlamento Europeo a los Comités sin que nadie supiera bien qué hacer con él.

Cada año de indecisión le costó al erario público seis millones de renta por un espacio que no se utilizaba. Los auditores del Tribunal atribuyen ese desastre de gestión a la falta de coordinación entre las instituciones. El Tribunal recomienda que los organismos de la UE coordinen sus políticas inmobiliarias y que opten por contratos de alquiler de larga duración con opción de compra. Y los auditores lamentan que, a pesar de recomendaciones anteriores, las instituciones sigan firmando contratos que no prevén la copra final a un precio más bajo que de las condiciones de mercado.

El año pasado, sin ir más lejos, el Parlamento tuvo que pagar 143 millones de euros por su sede en Estrasburgo como si no la hubiera estado ocupando desde 1979. Otras veces, según el Tribunal, la CE no hizo valer sus exenciones fiscales para reducir el coste del IVA ni su solvencia como arrendatario.

Las cifras de la particular Burbuja comunitaria

532 millones de euros al año cuesta el alojamiento de los siete organismos de la UE (Comisión, Consejo, Parlamento, Tribunal, Comité Económico y Social, Comité de las Regiones y Tribunal de cuentas).

3.886 millones de euros es el valor estimado de los edificios que posee en propiedad la Unión Europea en Bruselas, Estrasburgo y Luxemburgo. La cifra ha aumentado en 791 millones durante el último lustro.

2 millones demetros cuadrados ocupan las oficinas, salas de reunión y centros de congresos de la UE. La superficie ocupada ha aumentado un 260% entre 1978 (la UE tenía nueve socios) y 2005 (tenía 25).

6.040 euros por funcionario es el gasto anual de la UE en alquiler y compra de oficinas. Las sucesivas ampliaciones han disparado la plantilla hasta 36.131 personas, un 260% más que en 1978.