COLUMNA

De lo global a lo local

Finalizada la campaña, ahora toca gobernar. Los ciudadanos hemos ejercido nuestro derecho soberano y el resultado es el mejor posible. Por lo tanto, como en el deporte, la clase política debe asumir su rol; ganando con clase y asumiendo la derrota lo mejor posible en cada caso.

Lamentablemente, lo nacional ha ocupado demasiado espacio en esta campaña, lo cual demuestra que los españoles no hemos asimilado del todo el intenso proceso de descentralización y la importancia creciente que tienen las Administraciones regionales y locales en nuestras vidas.

El mundo se encuentra inmerso en un intenso proceso de globalización que permite que el todo sea mucho mayor que la suma de las partes. Sin embargo, lo global es un concepto abstracto y la economía, del griego oikonomia, debe ocuparse de los problemas concretos de los individuos.

La descentralización en España es consustancial a nuestro desarrollo económico

Los recientes avances en una nueva rama de nuestra ciencia, la neuroeconomía, nos enseñan que a los humanos nos asusta lo abstracto y necesitamos conocer e interpretar nuestro entorno. Además, para ser felices necesitamos compartir nuestras emociones con otros humanos, por lo tanto en un mundo cada vez más global, en lo local sigue estando la clave de nuestra felicidad.

Nuestro proceso de apertura económica en las últimas cuatro décadas ha sido espectacular y eso provoca cambios en la geografía económica. Muchas industrias y sectores tienden a la concentración para aprovechar las economías de escala o de aglomeración, mientras otros huyen de los centros urbanos e industriales para eludir los costes y las deseconomías que generan.

La descentralización en España cumple las premisas de la teoría económica y de la evidencia internacional, por lo tanto, debemos entenderla como algo consustancial a nuestro desarrollo económico, aunque también genera problemas y hay que gestionarlos. En este sentido cada candidato electo, sin perder la visión global, debe bajar a lo concreto y hacerse las dos preguntas claves en cualquier estrategia, ya sea empresarial, laboral, personal o política: ¿cuál es la necesidad de mi cliente? y ¿qué puedo hacer yo para que me elija a mí en vez de a mi competencia? Ya no estamos en campaña, por lo que ahora cada ciudad y cada región compiten con el resto de ciudades y regiones del mundo.

Las comunidades autónomas gestionan la educación, por lo que tendrán que afrontar uno de los principales problemas de nuestra economía que es el fracaso escolar de nuestros jóvenes. Gestionan la sanidad, por lo tanto tendrán que afrontar la saturación del servicio, por supuesto abriendo nuevos centros sanitarios para adaptarse al fuerte incremento de la población, pero también son las responsables de explicar pedagógicamente a los ciudadanos que, como ya escribía Jenofonte en el siglo IV antes de Cristo, los recursos son escasos y hay que hacer un uso eficiente de los mismos.

Las Administraciones locales gestionan lo más esencial para vivir. Regulan la vida de las ciudades, el transporte, la seguridad, el tráfico, la limpieza, en suma todo aquello que afecta directamente a nuestro estilo de vida y a nuestra felicidad. Además, facilitan suelo y servicios para nuestras empresas y regulan buena parte de su actividad, por lo tanto la calidad de esa regulación y la eficiencia de su burocracia condicionan en buena medida la competitividad empresarial, la creación de empleo y la generación de renta.

Autonomías y ayuntamientos son los responsables del suelo y la promoción residencial y, como es lógico, el problema de la vivienda ha dominado la campaña. Todas las formaciones políticas proponen aumentar la dotación de viviendas públicas o protegidas accesibles para jóvenes. La realidad es que si hubiéramos tenido que depender de la vivienda pública o protegida, millones de jóvenes que han comprado vivienda en la última década aún estarían esperándola.

El mercado de suelo es muy poco transparente y muy inflacionista y eso ha provocado que ahora la vivienda no sea accesible. Ya hay poco que hacer, salvo afrontar un proceso de deflación en el precio del suelo, pero para el próximo ciclo, las mejoras en la calidad de la regulación y en la burocracia serán claves para favorecer el desarrollo de un mercado que provee un bien de primera necesidad.

En resumen, los retos son locales pero estratégicos, por lo tanto debemos exigir que las políticas estén a la altura de los mismos.

José C. Díez. Economista jefe de Intermoney