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Donar con los ojos abiertos

Evitar el dinero en metálico y exigir información, claves para colaborar con una ONG

Donar con los ojos abiertos
Donar con los ojos abiertos

El donante tiene que demandar mucha información y no dejarse llevar por la emotividad'. David Camps, responsable del área de captación de fondos de Intermón Oxfam, resume así la actitud de todo ciudadano que se plantee colaborar con una ONG. Y es que antes de conmoverse por un determinado anuncio, colaborar con una ONG exige abrir bien los ojos. Por un lado, para estar alerta ante entidades que puedan terminar siendo objeto de investigación por presunto fraude, como es el caso de Intervida y Anesvad. Pero también para que ser donante sea un ejercicio de responsabilidad. 'Qué lástima que haya quien colabore sólo por pena. Queremos donantes que interpelen a la entidad, que se preocupen por lo que hacemos y por cómo lo hacemos', afirma Camps.

Patricia de Roda, directora general de la Fundación Lealtad, considera que 'hay mucha información, muy necesaria, que se debe conocer antes de hacerse donante'. Con independencia de los aspectos que esta fundación analiza en las ONG que voluntariamente se someten a su escrutinio, De Roda aconseja que los ciudadanos averigüen quién está detrás de una organización, que analicen si los proyectos que realiza una ONG son coherentes con su actividad general y que se fijen en si la publicidad de la entidad induce o no a error. Por supuesto, también hay que estar al tanto del bolsillo. 'La organización debe saber decir cómo se financia en todo momento', explica De Roda, 'y los donantes deberían pedir que se les explicara, de cada euro que dan, qué parte va a proyectos, que parte a gastos de estructura y qué parte a captar nuevos fondos'.

Controles públicos y privados

Pero averiguar todo de una ONG pasa por preguntar a la propia ONG . La ley sólo obliga a pasar una auditoría externa de cuentas a las entidades con más de 50 trabajadores y cuyo activo total o su importe neto del volumen anual de ingresos sea superior a 2,4 millones de euros. Eso sí, todas deben depositar su memoria y cuentas anuales en el registro público que les corresponda.

Según Camps, 'existen mecanismos de control públicos y privados suficientes para garantizar el buen funcionamiento de las ONG'. Entre los públicos, además de las auditorías y el derivado de sus obligaciones registrales, figura el que debe pasar una entidad cuando recibe una ayuda pública. Aunque no hay ni cifra oficial, ni consenso sobre el número de ONG que existen en España, se habla de algo más de 10.000 en el sentido más estricto -algunos estudios hablan de más de 200.000-. Pues bien, entre las ONG de desarrollo y las de acción social que han recibido ayudas públicas de la Agencia Española de Cooperación Internacional (AECI) y del Ministerio de Trabajo y, por tanto, pasado rigurosos controles, apenas suman 1.500 entidades.

Otro control público adicional es el que ejerce la Agencia Tributaria. Una donación puede ser deducible si la recibe una fundación, una asociación declarada de utilidad pública o una ONG de desarrollo y siempre que cumpla unos requisitos muy estrictos. Un donativo deducible da garantías añadidas sobre la entidad con la que se colabora. Desde el punto de vista privado, además de la actividad que desarrolla la Fundación Lealtad -analiza a más de un centenar de ONG, siempre que previamente se sometan a una auditoría externa-, la Plataforma ONG de Acción Social y la Coordinadora de ONG para el desarrollo tienen directorios con información para donantes.

Conscientes de que los ciudadanos piden cada vez más transparencia, 11 organizaciones de ámbito internacional firmaron en 2006 la Carta mundial de rendición de cuentas del sector no lucrativo. Su objetivo: ser transparentes, porque de ello depende su futuro.

Solidario, pero no incauto

Una causa. Hay que conocer la actividad a la que se dedica la ONG y el impacto real que tiene su trabajo. El donante debe tener una causa con la que ser afín, pero también debe controlar que los proyectos que realiza la entidad coinciden con la causa. Si alguna actuación de la entidad no se comprende, hay que preguntar.

Pedir informes. La ONG debe facilitar información impresa (papel o web) con sus programas de actuación y con datos económicos, por ejemplo la memoria anual o los estados financieros. Una vez que se es donante, hay que exigir información con regularidad. Conviene pedir referencias a voluntarios y empleados de la organización, a entidades que aglutinen a ONG y en los registros públicos.

A quién dar dinero. Evitar los pagos en metálico y a nombre de particulares es esencial. Un cheque o una transferencia a nombre de la entidad y siempre sabiendo quién está detrás de ella, es lo adecuado. Ante el pago en especie, hay que asegurarse de que lo que se da realmente se necesita y comprobar cómo se está realizando su reparto.

Financiación. Las fuentes de financiación deben ser públicas y accesibles. Deben detallar quiénes son los principales financiadores con las cantidades aportadas por los mismos, al tiempo que se respete la privacidad de los donantes individuales.

Voluntarios. El voluntariado está en la esencia de las ONG. Una organización sin ellos puede que no funcione del todo bien. Voluntarios y donantes deben interpelar, preguntar y seguir toda actividad de la organización.

Un laberinto de registros públicos

Entre los motivos que impiden saber a ciencia cierta cuántas ONG hay en España está el hecho de que no existe un registro único en el que deban inscribirse. Una situación que también afecta al grado de conocimiento que el ciudadano puede tener sobre estas entidades porque, estén en el registro que estén, en él deben depositar su memoria y sus cuentas anuales.

Por su forma jurídica, las ONG como tales no existen. Es decir, o son fundaciones o son asociaciones. Pero ni todas las fundaciones ni todas las asociaciones son ONG. Por ejemplo, no lo sería la asociación de amigos del disco y similares. Si la ONG adopta la forma de fundación, se inscribe en su respectivo protectorado y si son asociaciones, en los registros que para ellas existen. Según sea el ámbito territorial de actuación se irá al protectorado o al registro estatal o al de la comunidad Autónoma que corresponda. El registro nacional de asociaciones depende del Ministerio de Interior. Pero protectorado estatal no hay uno, sino varios, según el campo de actividad de la fundación. Si, por ejemplo, es cultural irá al protectorado del Ministerio de Cultura, pero si es una fundación de acción social, irá al Ministerio de Trabajo.

Algo similar ocurre con las asociaciones. Una ONG de desarrollo va al registro de la Agencia Española de Cooperación Internacional (AECI), dependiente del ministerio de Exterior. Y una ONG de acción social va al Ministerio de Trabajo. Pero en estos casos no están todas las que son, sino sólo las que reciben algún tipo de subvención.

En la actualidad, en la AECI hay registradas unas 1.100 ONG de desarrollo que han recibido ayudas y en el Ministerio de Trabajo unas 340 también subvencionadas.