Vivienda

El 21% de los alquileres está congelado

La Encuesta de Demanda de Vivienda y Alquileres elaborada por el Gobierno traza por primera vez una completa radiografía sobre la realidad del arrendamiento. Uno de los datos más sorprendentes es el peso que aún mantienen los contratos de renta antigua, aquéllos cuyos alquileres no se pueden actualizar, que todavía suponen el 21,3% del total.

Escasa oferta de alquileres, casas en mal estado y muy antiguas, rentas elevadas y condiciones contractuales leoninas. æpermil;stos y otros muchos son los males que, en opinión de los expertos, aquejan al arrendamiento en España.

Los mismos analistas se han quejado históricamente de la falta de estadísticas sobre la realidad del sector. El Ministerio de Vivienda ha elaborado una nueva encuesta sobre demanda de vivienda y alquileres que trata de cuantificar esa realidad.

Las conclusiones de este estudio revelan que a mediados de 2003 (últimos datos disponibles) existían en España un total de 1.104.300 viviendas principales en alquiler.

En cuanto a la antigüedad de los contratos de alquiler aún vigentes, el estudio destaca cómo siguen perviviendo 236.100 de los firmados antes de 1985, conocidos en el sector como de renta antigua, el 21,3% del total. Aquéllos cuyas rentas no pueden actualizarse por ley

Según la normativa anterior a 1985, el arrendatario podía mantener la vivienda en su poder, siempre y cuando pagara la renta, durante toda su vida. Incluso a su muerte, el derecho pasa a su cónyuge o a sus herederos.

Respecto a la antigüedad de las viviendas de alquiler, de algo más del millón, 113.100 superan 60 años, ya que su año de construcción es anterior a 1940 y otras 162.400 datan de los años de 1940 a 1960. Pero la proporción más numerosa la ostentan aquellas casas en régimen de arrendamiento construidas entre 1961 y 1980, que ascienden a 261.100. La encuesta constata cómo del 36,8% del total del parque de viviendas principales en alquiler (más de 400.000) ha sido imposible determinar su antigüedad. Esta circunstancia da como resultado que el 77% del parque cuenta con una antigüedad superior a los 25 años.

También llama la atención cómo a partir de 1995, y como efecto de la aprobación en 1994 de la actual Ley de Arrendamientos Urbanos, parece haberse producido un cierto revulsivo a la suscripción de contratos de arrendamiento. Desde entonces hasta 2003 se han formalizado más de 750.000.

Respecto a la duración del contrato, la encuesta sostiene que casi la mitad, el 47,7%, son de carácter indefinido (526.800). De los temporales, el 43,5% tienen establecido un año de duración y el 37,2% un lustro. Aquéllos con una vigencia superior a los cinco años apenas suman 30.000. Toda esta heterogeneidad da como resultado global que del total del parque de viviendas principales, apenas un 7,7% son en alquiler, una cifra muy alejada de la media europea, que se sitúa por encima del 30%.

Otra de las conclusiones de las que se tenían sospechas, pero no certeza estadística, es del escaso protagonismo que ha tenido siempre la vivienda protegida (VPO) en arrendamiento. Sólo un 11,6% del parque está compuesto por VPO en alquiler frente al 73% de casas de precio libre.

Laboral: El 21,4% de los hogares alquilados está formado por personas jubiladas

La encuesta elaborada por Vivienda permite conocer también cuál es la composición del parque de viviendas en alquiler según la actividad económica del titular del contrato de arrendamiento.

Contrariamente a lo que pudiera imaginarse a priori, el colectivo más numeroso lo constituyen los trabajadores fijos, que suman 293.100 contratos (el 26,5% del total), seguidos de los empleados temporales, que representan el 22,3%. En tercer lugar se sitúan los jubilados, que alcanzan los 236.700 arrendamientos. El informe subraya que en 104.000 casas el titular es un trabajador en situación de desempleo y en último lugar aparecen los empresarios y autónomos, con 86.600 contratos.

Localización: Mayor atractivo de los núcleos urbanos y disparidad de rentas

Atendiendo a la clasificación de dónde se encuentran ubicadas las viviendas en régimen de arrendamiento, la estadística es demoledora. El 88% de todo el parque se localiza en los cascos urbanos de las grandes poblaciones, mientras el 12% restante se encuentra en las áreas periféricas.

La disparidad de la renta a pagar es otra de las características del mercado, tal y como ocurre en la propiedad. Así, en 2003, 254.200 contratos pagaban un alquiler mensual entre los 300 y 400 euros. Otros 424.800 arrendatarios tenían un recibo entre 101 y 300 euros. Apenas 52.400 contratos tenían establecida una renta de 501 a 600 euros. Más del triple (174.000) pagaba menos de 100 euros.