El abanderado de Adam Smith

Una leyenda en la historia de las ideas

Milton Friedman era mucho más que un célebre economista o un Premio Nobel, era y será una leyenda de la historia de las ideas. Se le atribuye el descubrimiento de la relación entre la cantidad de dinero y el nivel de precios, algo que ya intuyeron los romanos y que fue descrito por los escolásticos españoles de la escuela de Salamanca y Alcalá en sus cartas al rey, allá por el siglo XVI. Sin embargo, sus aportaciones teóricas le convierten en uno de los cinco economistas más influyentes de la historia.

Veamos sus principales aportaciones a la ciencia económica:

Inflación: su mayor aportación ha sido ayudar a la sociedad mundial a entender el fenómeno de la inflación y evitar los perversos efectos que produce sobre los ahorradores y sobre la capacidad adquisitiva de los ciudadanos. Es cierto que Friedman no desarrolló la teoría cuantitativa del dinero, pero si la formalizó matemáticamente. Sus trabajos académicos tiraron por tierra los de Keynes en la Teoría General, ya que sólo eran validos para un caso particular, aquel en el que los precios permanecen invariados como sucedió en los años treinta.

Friedman puso énfasis en las variables reales, ya que los individuos racionales pueden sufrir ilusión monetaria a corto plazo, pero a largo plazo el dinero es neutral y más dinero en circulación no lleva a mayor actividad, sino tan sólo a un incremento proporcional del nivel de precios.

La globalización, como hoy la conocemos, no sería igual sin las aportaciones de Friedman. Gracias a la lucha contra la inflación en los ochenta y los noventa disfrutamos de bajos tipos de interés a largo plazo, que favorecen la inversión empresarial, mejorando la productividad, conteniendo el crecimiento de los costes laborales unitarios, que, cerrando el círculo virtuoso, son una de las principales causas que ayudan a explicar el bajo nivel de la inflación mundial.

Mirar a largo plazo: la otra gran aportación, por la que recibió el Nobel de economía en 1976, fue su teoría de la renta permanente, con la cual nos enseñó a los economistas que los individuos racionales toman sus decisiones en función de todo su ciclo vital, por esa razón sus expectativas sobre su renta futura condicionan sus decisiones de consumo presente. Los españoles, estadounidenses y británicos son optimistas sobre su futuro y por eso su tasa de ahorro es baja, los alemanes y japoneses son muy pesimistas y su tasa de ahorro está en máximos.

Libertad económica: Friedman tomó la bandera de Adam Smith y David Ricardo, sobre la importancia de la libertad económica para permitir que las economías crezcan y que el ser humano venza la ley de los rendimientos decrecientes.

El problema con estas grandes figuras, al igual que ocurrió con Keynes, es que sus discípulos los idealizan y cuando se llevaron a la práctica sus recomendaciones teóricas se cometieron excesos. Paul Volcker, en 1980, impuso una regla monetaria en la Fed, para contener el segundo choque de los precios del petróleo. Lo consiguió pero a costa de provocar el descenso del crecimiento del PIB nominal más intenso desde la Gran Depresión. A los nueve meses tuvo que flexibilizar la regla.

Sigue habiendo muchas cuestiones sin responder en el ámbito de la política monetaria, pero las ideas y modelos de Milton Fredman son una guía para las nuevas teorías. Simplemente: muchas gracias profesor Friedman, y descansa en paz.

José Carlos Díez. Economista jefe de Intermoney y profesor de Fundamentos del Análisis Económico de la Universidad de Alcalá