Anthony Bolton

'Seguir al consenso en los mercados es peligroso'

Gestiona para Fidelity desde hace 25 años un fondo que alcanzó 9.000 millones de euros. Ha batido al mercado, año tras año, durante un cuarto de siglo

Encarna como nadie la figura del gestor estrella. Aunque más que astro, algunos lo califican de leyenda. Anthony Bolton ha gestionado el fondo Fidelity Special Situations desde 1979 y lleva 25 años batiendo consistentemente al mercado.

Hasta hace cuatro meses gestionaba el fondo más grande del Reino Unido, con 6.000 millones de libras (8.940 millones de euros). Pero ha anunciado su retiro para finales 2007 y ha decidido partir su fondo en dos. La mitad la gestiona desde septiembre el gestor Jorma Korhonen. La otra mitad, hasta su retiro, la maneja Bolton. Mientras La City aguarda ansiosa conocer el nombre de su sustituto, Anthony Bolton, de 54 años, paseaba la semana pasada por Madrid su aire de caballero inglés y su exitosa filosofía de inversión: huir del consenso o, como él dice, 'ser un contrario'.

¿Por qué se produce la partición?

Hace cuatro meses decidí que quería gestionar menos dinero. Tuve que tomar una difícil decisión: si dejar mis fondos de Reino Unido o los de Europa. Decidí volver a donde había empezado, es decir, al primer fondo que gestioné con Fidelity que es el Special Situations. Mi fondo se dividió en dos en septiembre, así que hay un nuevo gestor que gestiona la mitad con un enfoque global y la otra mitad, que gestiono yo, cuyo enfoque es el Reino Unido.

¿Cuál es la clave de su gestión?

La clave reside en recibir información de primera mano. Si escuchas algo de segunda mano siempre pierdes algo. Cuando comencé en esto la mitad de la habilidad del gestor consistía en encontrar información que el resto no tenía. Visitábamos empresas a las que otros no prestaban atención. Hoy es muy difícil encontrar información original. Ahora la clave está en cómo interpretar esa información. Creo que la oportunidad consiste, como en el ajedrez, en adelantar, no el siguiente movimiento, sino tres o cuatro. Mirar el largo plazo. No paro de decirles a nuestros gestores y analistas que deben apoyarse es el sentido común. Es la mejor arma del gestor.

Esto último parece ser lo que diferencia su gestión de la del resto. ¿Es así?

Nada de esto es nuevo, pero quizá la manera en que lo uno todo permite el éxito en la gestión. Siempre digo que hay muy pocas novedades en el mundo de la inversión. Pero cada persona toma prestadas ideas y las junta.

¿Qué mira de una empresa?

Miro seis cosas: cuándo compran y venden acciones los ejecutivos, los incentivos, los ratios financieros, la situación técnica, las valoraciones y miro también qué compañías son susceptibles de ser opadas o no. Me gusta tener una exposición elevada a las primeras.

Siguiendo la filosofía de Fidelity, invierte en empresas, no en mercados.

Nosotros elegimos valores. Lo primero que hay que entender es cómo funciona el negocio, cómo es de competitivo, qué facilidad hay para la entrada de nuevos actores. Para mí es muy importante que el negocio tenga longevidad. Después hay que entender las variables que afectan a un negocio. Algunas variables están bajo control de la empresa, pero otras no. Me gustan las empresas que tienen el control total de su propio destino. En general no me gustan los negocios complicados.

¿De qué otros elementos se vale?

Me gusta que me lleguen muchas ideas de muchas fuentes. Tenemos un equipo muy fuerte de análisis, uno de los más grandes en Europa. Pero no es suficiente por sí solo. Tengo unas 40 firmas que me proveen de análisis. Nunca sabes de dónde va a venir una idea. Me gusta lo inusual, lo diferente, soy un contrario. Si sólo atiendes a las fuentes convencionales puedes no escuchar las ideas más originales.

¿Huye del consenso?

Creo que en inversión hay que ser contrario. El consenso, incluso si es acertado, es peligroso porque para cuando se convierte en consenso ya está descontado en el precio. Así que cuando tengo inversiones que se convierten en consenso es cuando más las pongo en cuestión. Me encuentro más a gusto en ideas de inversión que no gustan.

¿Ha cambiado mucho el mercado en estos 25 años?

Ha cambiado mucho en algunos aspectos, pero lo básico se mantiene. Pero por ejemplo, lo que comentaba de la información, que antes había que encontrarla y ahora hay que interpretarla, sí es un cambio gigante. Ahora la gente mira mucho el corto plazo, las próximas semanas, y olvida el largo plazo. Eso también ha cambiado. El uso de nuevos instrumentos derivados es otro cambio. Antiguamente había gestores tradicionales y gestores alternativos y eran muy diferentes. Hoy en día su gestión es más parecida.

'Me adelanté seis semanas al desplome de mayo'

Reconoce que no es economista, con lo que advierte que sus opiniones sobre el mercado son humildes.

'Tuve una fuerte visión negativa sobre el mercado en marzo e invertí en varias opciones de venta, a lo que se le dio mucha publicidad. Esto sucedió a finales de marzo, con lo que me adelanté a la caída del mercado unas seis semanas. Tomé la decisión porque con un mercado tan alcista encontraba cada vez más difícil encontrar valor, lo que para mí es fundamental'. Anthony Bolton encuentra similitudes en el mercado actual, aunque puede que no tan pronunciadas. 'Me preocupa que el apetito del riesgo de los inversores es muy elevado y no distinguen entre activos de más o menos riesgo'. Reconoce, eso sí, que a corto plazo el mercado tiene sustento, siempre que se mantenga la actividad de fusiones y adquisiciones.

Bolton apuesta en la actualidad por sectores de crecimiento frente a los tradicionales sectores cíclicos, y está apostando por empresas de mayor tamaño de las que suele tener en cartera. 'Busco industrias baratas respecto a su historia y que sean impopulares. Las que menos gustan ahora mismo son las TMT: telecos, medios y tecnológicas'.