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Los mejores perros de caza

A veces son más importantes que el cazador. Hay que decidir qué piezas se quieren cobrar antes de elegir una raza

Cazador y perro forman un binomio perfecto en el que el animal suple las carencias del hombre. Por lo tanto, la elección del can se presenta como una de las primeras y más importantes decisiones que todo cazador tiene que afrontar antes de echarse al monte. 'El aficionado debe plantearse qué tipo de actividad cinegética quiere realizar y en función de eso ver qué perros encajan mejor con su objetivo. No es lo mismo dedicarse a las perdices que a los zorros', explica Fermín Mourenza, adiestrador. Los expertos también recuerdan que, además de las características genéticas del animal, hay que tener en cuenta su sociabilidad, su carácter y su disposición para ser enseñado en las artes venatorias.

En las últimas décadas la densidad de animales para la caza ha disminuido sensiblemente por el uso de pesticidas, la invasión del medio rural y la concentración parcelaria. Esta situación repercute también en las características que se exigen a los perros. 'Como hay menos piezas los perros deben cubrir más terreno. Por lo tanto, se pide que sean más fuertes y resistentes. Además, antes había mucho donde elegir pero ahora cuesta descubrir las piezas. Eso hace que el perro debe sentir auténtica pasión por la caza', apunta Joaquín Bueno, criador y adiestrador.

La caza se ha especializado mucho y quedan pocos perros todoterreno. Entre las razas de muestra de aves destacan el braco, el pointer, el epagneul bretón, el perdiguero de Burgos, el setter inglés, el pachón navarro y el grifón korthals. Para el conejo de monte el animal por excelencia es el podenco. Asimismo, el teckel, el jagd terrier y el fox terrier reúnen las características perfectas para caza menor y mayor. Por otro lado, el podenco es el perro perfecto para las realas y el retriever destaca en ojeo de perdiz y tiradas de patos.

Un cachorro de caza con pedigrí viene a costar entre los 400 y los 1.000 euros. A esta cantidad hay que añadir otros 400 euros anuales para su alimentación y las revisiones veterinarias. Aunque estos animales tienen un instinto genético para la caza, requieren entrenamiento. 'Un adiestrador viene a costar de media unos 240 euros mensuales y se requieren mínimo entre cinco y seis meses de entrenamiento. Si lo que se quiere es comprar un perro adulto y entrenado el precio no va a bajar de los 3.000 euros', indica Mourenza.

Amplio abanico de opciones para caza menor y mayor

Braco Alemán. Perro activo, con gran galope, es quizás el más polivalente. Se adapta a todo tipo de caza y de terreno. En la búsqueda no suele alejarse en exceso aunque cobra la pieza con efectividad. Además de caza menor, su olfato le hace muy útil como perro de rastro de sangre en caza mayor.

Podenco. Es un perro cazador, lo lleva en los genes. Emplea la vista, el olfato y el oído. Su fisonomía le permite manejarse en terrenos accidentados. Imprescindible en la caza del conejo y en las monterías. Es resistente, busca y levanta la pieza, la persigue e incluso la agarra.

Epagneul Bretón.Destaca sobre todo para la caza de la perdiz, la codorniz y la becada aunque su versatilidad le hace también destacar con liebres y conejos. Tiene un gran instinto cinegético y su carácter es alegre. Es una raza manejable y su tamaño facilita tenerlo en casa.

Pointer. 'Un todoterreno'; 'Un Fórmula uno'. Así definen los expertos al rey de la caza menor. Su nariz es privilegiada y goza de gran resistencia en el galope. Un sólo punto débil: su rendimiento se resiente algo con el frío. Perdiz y codorniz son sus presas favoritas.

Galgo. Suple su escaso olfato con una gran vista. Raza especialmente útil para la caza de liebres por su velocidad. La lucha en campo abierto entre ambos resulta espectacular. El buen galgo ha de tener tres cosas largas (cuello, patas y rabo), dos anchas (pecho y lomos) y una breve (el pisar).

Sabueso Español. Se suelen utilizar en realas. Su nariz y su voz le convierten en uno de los mayores expertos en rastro, es decir, localiza la pieza, tanto de caza menor (liebre y conejo) como mayor (jabalí) y la ahuyenta hacia donde se encuentra el cazador para que éste pueda disparar.

Jagd Terrier. Una mandíbula poderosa y una valentía fuera de dudas son los rasgos de este perro de madriguera, especialmente útil en la caza del zorro. Su coraje le hace atacar a muerte desde el principio. En caza mayor es un perro muy utilizado para seguir el rastro de sangre de animales heridos.

Setter Inglés. La becada y la perdiz son su piezas. Veloz y resistente en la carrera a campo abierto, es un experto en el nado lo que le hace imprescindible para la caza de aves acuáticas. Su frondoso pelaje le hace funcionar muy bien en ambientes fríos y húmedos. Fino olfato para la búsqueda.

Labrador Retriever. Es un animal de gran resistencia física, que se maneja bien en tierra o en agua. Además, dispone de una gran memoria y de una mandíbula poderosa. Todas estas características le convierten en el perro de cobro de piezas por excelencia, principalmente tórtolas y perdices.

Teckel. Es el más pequeño de los perros de caza. Sin embargo, es corajudo y valiente. Estas características le convierten en un especialista para adentrarse en madrigueras en pos de alimañas y zorros. También es muy útil para seguir el rastro de sangre de animales heridos.