Guía para el inversor

Los secretos de los 'hedge funds' para hacer dinero

Los fondos de inversión libre giran al albur de su gestor y son muy heterogéneos. No obstante, tres son las tácticas más comunes entre los 'enfants terribles' del mercado

Los hedge funds o fondos de inversión libre, como los ha denominando el Reglamento de Instituciones de Inversión Colectiva, llegan por fin a España. Quizás aquellos más familiarizados con los mercados financieros se conozcan al detalle sus entresijos. Sin embargo, miles de minoritarios sólo tendrán vagas referencias relacionadas si acaso con George Soros, el multimillonario que hundió a la libra esterlina en 1992, o con el megafondo LTCM, cuyo colapso estuvo a punto de provocar una severa crisis en el sistema financiero en 1998.

Conocer bien cómo funcionan los hedge funds antes de invertir en ellos (en España sólo se podrá a través de fondos de fondos) es una recomendación que la CNMV repite como una letanía. Sin embargo, definir las técnicas y los instrumentos que utilizan estos productos no es una tarea sencilla, ya que se trata de un colectivo muy heterogéneo, donde el gestor de cada fondo goza de una gran libertad en su política de inversión, lo que se traduce en una gran variedad en los resultados y en los riesgos asumidos.

A pesar de las dificultades, la Financial Services Authority (FSA), el supervisor bursátil británico, ha clasificado las estrategias de los hedge funds en tres grandes grupos. Esta catalogación es asumida por la propia CNMV en una monografía a la que se puede tener acceso a través de su web (www.cnmv.es).

l Estrategias neutrales al mercado. Estas técnicas persiguen un rendimiento independiente al del mercado así como minimizar el riesgo y la volatilidad. Es un grupo extenso que incluye a los conocidos fondos long/short y a casi todos los que realizan estrategias de arbitraje.

Los fondos bautizados como largo/corto son los pioneros y constituyen la familia más utilizada. En sus carteras, los gestores tienen valores en los que invierten a corto (short), es decir, tras analizar las compañías por fundamentales, piensan que las acciones van a caer y deciden ganar con ese descenso. Al mismo tiempo, en otros valores de la cartera apuestan a largo o long porque intuyen que el activo está barato y su cotización se revalorizará. Combinando largo y corto se logra ser menos vulnerable a las oscilaciones del mercado. En este tipo de fondos, la rentabilidad obtenida va a depender en mayor medida que en otros de la pericia del gestor.

Las estrategias de arbitraje constituyen el segundo grupo de las denominadas neutrales. Estas técnicas tratan de explotar las discrepancias de precio entre valores que están relacionados. Dentro de las tácticas de arbitraje destacan a su vez tres categorías. La primera son los fondos que hacen arbitraje con bonos convertibles: el gestor compra el bono convertible y vende en corto el correspondiente valor; de este modo, al final del periodo, se adquieren las acciones a cambio del bono y se devuelve el préstamo de títulos que se había tomado.

Destaca también el arbitraje de renta fija -persigue capturar las valoraciones erróneas que se producen entre los mercados de renta fija y los derivados asociados- y el arbitraje estadístico. En este último, el gestor trata de detectar parejas de activos cuyos precios estén altamente correlacionados históricamente y que ahora presenten una desviación (comprará el infravalorado y venderá el que considera caro).

l Estrategias de acontecimientos. En este caso, se persigue extraer beneficio de acontecimientos concretos como quiebras, fusiones o adquisiciones de entidades. Sobresalen dos tipos: aquellos fondos que se centran en valores con problemas y las que realizan arbitraje en operaciones tales como fusiones.

En las primeras, denominadas distressed securities, el gestor invierte en valores (deuda o acciones) de empresas que atraviesan dificultades financieras pero en las que se confía que salgan del bache. Por su parte, en los fondos de arbitraje de fusiones, si la empresa adquirente paga toda la operación o parte con acciones propias, el hedge toma una posición larga en los títulos de la empresa adquirida y corta en los valores de la compradora. Si la contraprestación es sólo en metálico, los gestores sólo tomarán una posición larga en las acciones de la empresa adquirida.

l Estrategias de tendencia del mercado. Explotan las tendencias del mercado en renta variable, renta fija o materias primas. En este grupo destacan los fondos macro globales y los de venta en corto o short-selling. Los primeros son los utilizados por Soros y las decisiones de sus gestores se basan en análisis sobre las condiciones macro actuales, más que en el análisis microeconómico (empresa por empresa).

Por su parte, los fondos de venta en corto tratan de aprovechar la expectativa de que el precio de un determinado activo va a caer. Para ello, el gestor realiza ventas en corto: pide prestado el valor y lo vende en el mercado. Al finalizar el periodo de referencia, compra los títulos para devolvérselos al prestamista, que recibe una comisión.

Mediante las posiciones cortas el gestor se beneficia de la caída del precio de un activo, con las apuestas largas se favorece de la subida en la cotización

Un antídoto contra el crac del 29 en EE UU

En 1949 dos sucesos pervivían en el imaginario colectivo de los ciudadanos estadounidenses. Uno era la II Guerra Mundial; el otro el crac bursátil del 29 y la gran depresión posterior. En este clima, la revista Fortune hizo un encargo a Alfred W. Jones. Este sociólogo debía investigar qué técnicas podrían servir para predecir de una manera más fiable el comportamiento de los mercados.

Con la experiencia acumulada durante la preparación del artículo, Jones decidió crear un fondo de inversión, gestionado por él mismo bajo parámetros poco ortodoxos. Entre las estrategias que aplicaba se encontraban las posiciones cortas o largas para cubrirse de los vaivenes del mercado, y el apalancamiento (pedir prestado para invertir grandes cantidades con unos recursos limitados). El invento de Jones suponía el nacimiento de una industria que ahora mueve miles de millones. Sin embargo, no fue hasta 1969 cuando se bautizó a su fondo como hedge fund o fondo de cobertura.