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La presencia de compatriotas, principal razón para emigrar

Las grandes oleadas de emigrantes chinos e irlandeses durante el siglo XIX tuvieron como destino común los Estados Unidos. La inmigración turca se concentró masivamente en Alemania a mediados del siglo pasado. Desde 1850, Latinoamérica abrió las puertas a la diáspora gallega. Argentina y Estados Unidos hicieron lo mismo con la italiana.

El informe sobre Inmigración y Transformación Social que presentaron ayer en Madrid la Fundación BBVA y el Instituto de Estudios Autonómicos confirma que estas concentraciones de flujos migratorios no son fruto del azar. El estudio, que ha sido dirigido por dos catedráticos de la Universidad Pompeu Fabra -Guillem López Casasnovas y Enric Argullol- con la colaboración de 20 investigadores de diversos países, afirma que el principal alimento de la inmigración es el efecto llamada que produce en el emigrante la concentración de compatriotas en el lugar de destino. Y lo es por delante de motivos tan poderosos como la pobreza o el desempleo en el país de origen. 'La diferencia de renta per capita es importante, pero la razón principal para explicar los flujos migratorios es el número de inmigrantes de la misma procedencia o etnia en el país de destino', señala el informe, tras analizar los movimientos anuales de inmigrantes extranjeros en España.

No es el único tópico que contradice el estudio. Frente a las hipótesis tradicionales, que aseguran que la pobreza extrema favorece la emigración, la investigación de los expertos de la Pompeu Fabra sostiene que las políticas de ayuda al desarrollo a los países de origen de los inmigrantes, lejos de frenar los flujos migratorios, los facilitan, al reducir la pobreza y permitir que más personas puedan costearse los desplazamientos. 'La principal variable que explica la inmigración es el diferencial entre las rentas medias del país de origen y el de destino. Y esto es así porque no son los más pobres los que emigran, sino aquellos que pueden costearse los desplazamientos', explicaron los investigadores.

La población extranjera utiliza menos los servicios sanitarios que la nacional

Otra creencia extendida que descarta el informe es la existencia del denominado turismo de bienestar, una teoría que sostiene que los inmigrantes eligen los países con mayores coberturas sociales para aprovechar sus prestaciones. 'La variable más importante es la renta monetaria del país de destino y la búsqueda de oportunidades de empleo y no las prestaciones públicas'. En ese sentido, la investigación revela que la población extranjera utiliza los servicios sanitarios en menor medida que la nacional, tanto en porcentaje como en número de visitas por persona, aunque hace un mayor uso de la especializada. 'Por una parte, el colectivo inmigrante tiene una mejor percepción de su salud y por otra, los costes de oportunidad que soporta por utilizar los servicios sanitarios son mayores, ya que en muchos casos el día que no trabajan no cobran', explicaron los autores. En el caso de Cataluña, comunidad que se analiza en profundidad, los costes sanitarios de los inmigrantes en pediatría, odontología y medicamentos son menores de lo esperado, mientras que en psiquiatría y en visitas a trabajadores sociales son mayores y en medicina general, ginecología y comadrona no presentan características diferenciadoras.

El estudio lleva a cabo un análisis comparativo entre diferentes países sobre las principales vías para canalizar la inmigración y concluye que la reagrupación familiar tiene una gran importancia como puerta de entrada en todos los ejemplos analizados. Según explicó Enric Argullol, en el caso de España, el colectivo que mayor uso hace de esta posibilidad es el procedente de Marruecos (52% del total), seguido de los ciudadanos de China, con un 12%.

La hora de ir a la escuela

Integrarse en una escuela nueva, en una ciudad y un país desconocido y sin el respaldo de un idioma común es una dura prueba para cualquier persona, más aún para un niño. El Estudio sobre Inmigración y Transformación Social de la Fundación BBVA y el Instituto de Estudios Autonómicos revela que, en general, los alumnos extranjeros obtienen peores resultados académicos que los nacionales. 'La diferencia de nivel educativo es mayor respecto a los alumnos procedentes de África, que con los oriundos de Latinoamérica y Europa del Este', señala el texto.

No es la única conclusión. Según los investigadores de la Universidad Pompeu Frabra, la concentración de alumnos extranjeros (especialmente en el caso de los que no hablan español) en un mismo curso hace disminuir el número de aprobados y afecta al rendimiento académico, por lo que recomiendan una política de mayor dispersión en la escolarización de esos alumnos.