TRIBUNA

Las 'telecos', vuelta a empezar con riesgos controlados

La superación o el control de los efectos de la reciente crisis del sector de las telecomunicaciones está permitiendo a los grandes operadores volver a desarrollar estrategias expansivas. El comportamiento positivo de los mercados de productos y servicios, la recuperación de rentabilidades en algunos de los tradicionales y el crecimiento apreciable de los nuevos, les hace mirar el futuro con confianza. La generación de importantes flujos de caja les permite moverse buscando formas de crecimiento más allá del orgánico.

Las estrategias observadas muestran cómo han aprendido de la experiencia vivida. Ya no siguen las pautas de comportamiento que propugnaban las tendencias que intuitivamente señalaban los gurús y que eran valoradas por los bancos de negocio. Ahora se centran en recomponer sus carteras de activos e invertir selectivamente con criterios de rentabilidad, no sólo de valor. Así, no se justifica invertir para participar en la gestión de los media, aunque pudiera llegar a ser un hecho la convergencia. Como tampoco en medios para el transporte de señales o distribución audiovisual, por su rentabilidad limitada. Por ello se observan desinversiones en esos mercados.

La aún primaria y continua evolución de la estructura del mercado internet hace arriesgado el diversificarse en la gestión de portales o ISP de viabilidad dudosa. La absorción de las filiales de internet por parte de las operadoras muestra el interés por estar presente en ese mercado pero sin ambición de liderarlo.

Ahora dirigen sus inversiones a expandir sus mercados naturales en zonas geográficas y servicios de probada capacidad de crecimiento y atractiva rentabilidad, y compran participaciones accionariales de sus filiales para optimizar la gestión del beneficio generado. Las matrices absorben a sus filiales más rentables para aumentar el valor conjunto y defenderlas de adquisiciones indeseadas.

Su internacionalización sigue esquemas regionales. Varios entran en otros países con inversiones de menor riesgo, por acuerdos de distribución con operadores con redes establecidas (operadores móviles virtuales). Unos pocos adquieren redes internacionales.

Algunos se centran en servicios para las empresas (ATT, BT), incluidos la venta y gestión de tecnología. El rejuvenecimiento del bucle de cobre ha creado nuevos mercados para mejorar la rentabilidad de sus activos (DSL, accesos dedicados a internet). Lamentablemente su desarrollo aumenta su vulnerabilidad respecto a la entrada de terceros en sus negocios tradicionales (VoIP), por eso lanzan nuevos servicios (TVoIP, TVBD) que mejoren su oferta frente a aquéllos. Curiosamente esos servicios les puede llevar a asumir lo que querrían abandonar, la gestión de derechos sobre los contenidos.

La mejora de sus ratios económicos les obliga a pensar en sus penalizados accionistas, manteniendo el valor por recompra de acciones o repartiendo dividendos (23.500 millones las grandes europeas). Todo esto está teniendo un reflejo limitado en sus cotizaciones bursátiles. El interés de los fondos de inversión y de capital riesgo por tomar posiciones parece probar su confianza en el sector, pero si buscaran rápidas plusvalías podrían afectar al desarrollo autónomo de las empresas. Sin embargo, la venta por los Estados de participaciones en sus operadoras para financiar su déficit público (Alemania, Francia, Holanda, Suecia, Japón) hace dudar de una revalorización importante a corto plazo.

Los bancos de negocio, aunque anuncian la posible concentración sectorial, no valoran el uso de la caja con esos fines por su riesgo financiero. Sólo el mercado estadounidense tiene un dinamismo diferente que propugna la concentración de empresas en el mismo mercado.

En resumen, el panorama se aclara (crecimientos del 7% al 10%) pero no está exento de riesgos: de aumentos de deuda por cambios monetarios o contables, de sobrevaloración en compras de empresas, de no despegue de los nuevos servicios (3G, TVoIP), de nuevas tecnologías rompedoras (Wifi, PLL), de entrada en negocios que no se dominan (contenidos), de que la regulación siga anclada en los viejos esquemas protectores, etcétera.