Kioto

Los gigantes americanos sintonizan con Kioto

Compañías estadounidenses como General Motors, DuPont, Dow Chemical o Xerox están reduciendo sus emisiones de dióxido de carbono para seguir siendo competitivas en países europeos que han adoptado el Protocolo de Kioto, un compromiso al que el presidente estadounidense, George W. Bush, ha renunciado esgrimiendo su 'elevado coste'.

Richard Sandor, presidente de Chicago Climate Exchange, que certifica a compañías que reducen las emisiones de gas invernadero, señala que los fabricantes estadounidenses temen estar en desventaja para colocar sus productos o establecer sus plantas en países que han ratificado el tratado. Hasta el momento, 126 países han aceptado el Protocolo de Kioto, incluidos los 25 Estados miembros de la Unión Europea y Rusia.

Más del 25% de la facturación de las empresas del índice Standard & Poor's 500 se realiza fuera de Estados Unidos, según cálculos de CIBC World Markets y PricewaterhouseCoopers. Un tercio de la cifra de negocio de DuPont y el 28% de la de General Motors se realizaron el año pasado en países que han adoptado el Protocolo de Kioto, lo que puede dejarlas en mala situación.

Estados Unidos también corre el riesgo, según algunos analistas, de quedarse rezagado respecto a competidores que sí cumplen con el protocolo de Kioto en el desarrollo y comercialización de tecnología para reducir las emisiones, que incrementa la eficiencia energética.

Las compañías estadounidenses que cumplen con los estándares de Kioto, además, no podrán vender créditos de emisiones de dióxido de carbono, como pueden hacerlo las empresas de países que han ratificado el acuerdo de Kioto.

'La decisión del presidente de retirarse del Protocolo de Kioto va a costarles a las compañías estadounidenses de tecnología energética millones de dólares'', opina Philip Clapp, director general del National Environment Trust, grupo de política ambiental en Washington. 'El pacto creará un mercado multimillonario en el mundo para el desarrollo de tecnologías de energía renovable, y los alemanes y los japoneses, que ya ratificaron el tratado de Kioto, van a tener ventaja''.

General Motors es una de las empresas que ven beneficios económicos de esforzarse por alcanzar los estándares de Kioto. 'Independientemente de la política, tratar el dióxido de carbono tiene sentido económico, porque normalmente significa racionalizar el consumo de energía'', dijo Kristen Zimmerman, a cargo de la estrategia de gestión energética de la compañía. El mayor fabricante de automóviles del mundo dice que reducirá sus emisiones de dióxido de carbono un 8% de 2000 a 2005.

Xerox, que en 2003 realizó el 46% de su facturación fuera de Estados Unidos, planea reducir las 390.000 toneladas de dióxido de carbono que produce anualmente, según afirmó Jack Azar, vicepresidente de medio ambiente, salud y seguridad de la compañía de fotocopiadoras. Xerox reducirá las emisiones en todo el mundo, no sólo en los países que han ratificado el protocolo de Kioto, dijo.

Gordon Slack, director del negocio energético de Dow Chemical, el mayor fabricante de productos químicos de Estados Unidos, señala que la empresa ha reducido sus emisiones de gases invernadero un 27% en los últimos 10 años, en buena parte como consecuencia del éxito de sus planes de eficiencia energética. Al reducir las emisiones, Dow, que vende el 35% de sus productos en Europa, se adelantó a los requisitos marcados por Kioto, según Slack.

DuPont, la segunda empresa estadounidense de productos químicos, ha reducido sus emisiones un 65% en los últimos diez años.

Darren McKinney, de la Asociación Nacional de Fabricantes en Washington, afirma: 'Nadie puede mirarme a los ojos y decirme que no estamos haciendo lo que debemos hacer'.

Una política ambiental frente al resto del mundo

La Administración Bush argumenta que aprobar el Tratado implicaría la desaparición de cinco millones de empleos y un elevado coste económico.

Estados Unidos es el mayor productor de gases de efecto invernadero del mundo.

En 1990 (fecha base para calcular las emisiones del protocolo) fue responsable del 36% de las emisiones mundiales, según el Programa de las Naciones Unidas para el Medio Ambiente.

EE UU tendría que reducir sus emisiones a un 7% por debajo de los niveles de 1990 si hubiera ratificado el protocolo.

Las empresas estarán excluidas de participar en el mercado de comercio de emisiones que se crea en los países adheridos al protocolo.

Según el proyecto europeo, 12.000 centros de producción entre plantas eléctricas, cementeras, siderúrgicas, papeleras o acerías recibirán certificados para emitir CO2 y tendrán derecho a comprar o vender sus permisos en función de sus niveles de contaminación.

Se estima que el mercado de emisiones moverá 10.000 millones de dólares en 2007, según la consultora sueca Point Carbon.