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La presidencia de Lula cumple un año con buenos augurios para la economía

El año 2003 fue el año de la mejoría de la confianza en la historia de Brasil, lo que se ha reflejado en la caída del riesgo de la deuda soberana, un fortalecimiento de la divisa y la caída de los tipos de interés', sostiene Felipe Illanes, analista de Merrill Lynch.

Y es que los 12 primeros meses de la presidencia de Lula han dado al traste con el pánico que desató entre los inversores la llegada al poder de un Gobierno de izquierdas. Su política económica, a caballo entre el progresismo y la ortodoxia liberal, consiguió que incluso el director general del Fondo Monetario Internacional (FMI), Horst Köhler, la calificara de 'ejemplar'.

En los mercados, la confianza se tradujo en que el real se revalorizó un 22% frente al dólar en el año, el riesgo país cayó hasta niveles de 600 puntos base desde los 2.396 que alcanzó el año anterior y el índice bursátil Bovespa se disparó más de un 100%.

Uno de los objetivos primordiales del Gobierno de Lula fue la austeridad fiscal y elevó al 4,25% el superávit primario, más que el 3,75% exigido por el Fondo al conceder al país un préstamo de 30.000 millones de dólares en septiembre de 2002. El mes pasado le concedió una extensión del crédito de 6.600 millones de dólares. 'La respuesta de la nueva Administración a las presiones financieras ha sido ambiciosa y valiente', ha dicho Köhler.

La economía, sin embargo, se mantuvo estancada. 2003 se cerró con un crecimiento del PIB que se estima entre el 0,1% y el 0,6%. Y fue gracias a las exportaciones, que crecieron un 20%. Por el lado de la demanda interna, sin embargo, tanto el consumo como la inversión se contrajeron. Esta última se redujo un 7,5%, hasta situarse por debajo del 18% del PIB, uno de los niveles más bajos en las últimas décadas. En cuanto a la inversión extranjera directa, cayó hasta los 7.100 millones de dólares, frente a los 14.000 millones de 2002.

Este año pinta mucho mejor. Las previsiones apuntan a un crecimiento del PIB del 3,5% al 4% gracias al despegue de la demanda interna. 'La combinación de créditos más baratos, la contención del consumidor por mucho tiempo y una recuperación de la masa salarial deberían conducir a una recuperación del consumo', prevé Illanes. De la misma opinión es la Cepal, que asegura que la actividad interna 'ha comenzado a dar señales de recuperación'.

Para reactivarla, Lula se ha propuesto como objetivo este año reducir el desempleo, que alcanza el 12%. El año pasado, la meta era controlar la inflación, y se logró. Del 12,5% de 2002 pasó al 9,5% y se prevé un 4,5% este año. Un objetivo más ambicioso queda aún por cumplir: el programa Hambre Cero, en un país en el que millones de personas viven bajo el umbral de la pobreza.

Impuestos y pensiones copan las reformas

Los primeros cambios del Gobierno de Lula se concentraron el año pasado en las pensiones y los impuestos.

La reforma de las primeras fue una victoria para el presidente, pues su antecesor, Fernando Henrique Cardoso, no consiguió que se aprobara y establece un freno a la carga que el sistema de pensiones supone al Estado, unos 16.000 millones de euros en 2002, un 4,3% del PIB. La reforma retrasa la edad de jubilación y reduce las desorbitadas pensiones de los altos funcionarios. En cuanto a la reforma impositiva, simplificará el sistema y favorecerá las exportaciones.

De momento, Lula sigue contando con el respaldo social. La última encuesta muestra que el 84% de la población espera un 'muy buen' o 'buen' 2004.