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Brasil

Un año de Lula, en cifras

El presidente de Brasil, Luiz Inácio Lula da Silva, concreta hoy una reforma de Gobierno tras un año de gestión y ante la necesidad de nuevas alianzas. El estadista ha recibido muchas presiones por las críticas a sus proyectos sociales y por la urgencia de acomodar en el poder al partido de centro derecha que le ha apoyado.

Los días previos a la celebración de las presidenciales brasileñas de 2002, cuando el país carioca atravesaba uno de sus peores crisis financieras, los mercados desarrollaron auténtico pánico ante la previsible victoria de Luiz Inácio Lula da Silva. Analistas, operadores y la mayoría de participantes en dichos mercados financieros temieron por el traspaso de poder de Fernando Henrique Cardoso a un operario metalúrgico y ex líder sindical que prometía luchar contra el paro y crear 10 millones de trabajos durante su mandato.

Lula ganó y asumió el poder, el 1 de enero de 2003, de un país con una deuda externa de 260.000 millones. Su popularidad y su carisma no tardaron en compensar los truenos iniciales contra su persona. El propio director del FMI, Horst Köhler, se manifestó "impresionado" por el estadista, antes incluso de que éste comenzara su gestión, y anunció su fortalecida confianza en una recuperación económica.

æpermil;stas son las grandes claves del balance de un año de Gobierno y de la política económica de Da Silva, a caballo entre el progresismo y la ortodoxia liberal:

Economía: El Gobierno prevé que la economía crezca un 3,5% en 2004, tras haber quedado prácticamente estancada el año pasado. Los analistas esperan un crecimiento modesto del PIB el año pasado, de apenas medio punto, si no menos.

Desempleo: Creció más de medio punto, al 12,3% de la población activa en 2003, frente al 11,7% del año anterior, según cifras oficiales revisadas al alza. Del total de desempleados en diciembre, el 54,4% eran mujeres y el 45,6%, hombres. El Gobierno espera que la tendencia a reducirse en los últimos meses del año pasado (la tasa de diciembre fue la menor en nueve meses) presagie una bajada para éste, con la esperada reactivación de la economía.

Renta: La renta media de los trabajadores disminuyó un 12,92% en comparación con 2002, según las estadísticas divulgadas hoy por el Instituto Brasileño de Geografía y Estadísticas (IBGE). Según estos datos, el ingreso medio de los ciudadanos bajó de 983,85 reales (unos 348 dólares) en 2002 a 856,78 reales (unos 303 dólares) en 2003. Informes oficiales muestran que el 1% de la población más rica detenta el 13,8% de la renta total, mientras el 50% de los más pobres apenas suman el 13,5%. En paralelo, la alarma subsiste: 50 millones de personas ganan menos de un dólar al día.

Tipos de interés: El banco central mantuvo el pasado miércoles el precio del dinero en el 16,5%, por temor a un rebrote de la inflación, tras aplicar continuos recortes en los tipos de interés durante siete meses. No gustó al mercado la decisión, dado que esperaba otra revisión a la baja, de medio punto porcentual, y los empresarios auguraban un descenso aún mayor.

Balanza comercial: 2003 se cerró con un superávit récord, tras crecer la balanza comercial un 89% hasta 24.831 millones de dólares, gracias a un aumento de las exportaciones del 21,1%. El freno en las importaciones ayudó al saldo positivo, así como el letargo en la actividad de la economía y el consumo interno. La inversión extranjera directa cayó por la menor actividad económica. En cuanto al superávit en cuenta corriente, éste ascendió a 4.050 millones de dólares, el mayor en 11 años. No obstante, las previsiones del Gobierno para 2004 apuntan a un déficit de 4.400 millones en sus cuentas externas.

Inversión: Las empresas brasileñas captaron 23.700 millones de dólares, casi tres veces más que en 2002, en los mercados internacionales. Esta inversión fue un 189% superior a la conseguida en 2002, cuando las firmas lograron atraer de 9.260 millones.

Bolsa: El principal índice del mercado de valores brasileño, el Bovespa, marcó un máximo histórico en sus 35 años de vida, con unas ganancias acumuladas en los nueve primeros meses del 78%. La confianza generada por Lula en los organismos económicos internacionales animó a los inversores a arriesgarse el este mercado emergente. Menor fue la subida, en comparación con el Merval argentino, que se ha aupado un 105% desde 2001.

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