John C. Coffee

'Hay recetas de buen gobierno en EE UU que no funcionan en Europa'

Hablar de gobierno corporativo en EE UU es hablar de John Coffee, que se ha convertido en uno de los grandes expertos en la materia. Es profesor de derecho en la Universidad de Columbia (Nueva York) desde 1980 y además dirige el centro de gobierno corporativo de esa misma institución. Coffee, quien participó ayer en unas jornadas que se desarrollarán hasta el viernes en el Colegio de Registradores de España, ha sido designado por el National Law Journal como uno de los cien abogados más influyentes en los EE UU.

Pregunta. ¿Cómo se encuentra en estos momentos el debate sobre gobierno corporativo?

Respuesta. Antes de nada hay que recordar que se han producido tres tipos de escándalos que han vuelto a sacar a la luz el debate. Unos, como el de Enron, con relación a irregularidades financieras. Ese tipo de escándalos se ha solucionado a través de la ley Sarbanes-Oxley y de las normas de la SEC. El segundo tipo ha sido el de los analistas financieros, que está en vías de solucionarse y de tomarse medidas. Y el tercer tipo, más reciente, el de los fondos de inversión, que está en vías de solución con todos los arrestos que está habiendo del FBI, etc. Pero todo esto ha producido una pérdida de confianza y de credibilidad en los mercados que, sin embargo, y a pesar de esta sensación, no ha conllevado una salida de dinero, de inversión de los mercados. Lo que la gente quiere ahora es que se adopten medidas represivas. Que paguen quienes han cometido irregularidades.

P. ¿Han servido los escándalos financieros para reforzar los sistemas de buen gobierno?

R. Sí, en el sentido de que la SEC ha propuesto nuevas reglas con el fin de otorgar derechos a los inversores institucionales para proponer sus propios candidatos al consejo de administración. Se pretende otorgar normativamente derechos que proporcionen una mayor capacidad de control y de negociación de los inversores con el consejo de administración.

P. ¿Jugaron algún papel las stock options en la aparición de irregularidades financieras?

R. La retribución a través de acciones estaba bien, porque era una forma de alinear los intereses de los accionistas y los directivos. Y funcionó durante un tiempo. Pero el sistema se incrementó y pasó a suponer en los últimos años dos tercios de la retribución de los directores. Esto provocó demasiados intereses y algunos directivos cocinaron los libros con el fin de hinchar los resultados y poder vender las acciones para ganar más dinero.

P. ¿Quiere decir que el sistema de retribución ha estado en el origen de los fraudes financieros?

R. Sí, se puede decir que fue el principal factor que desequilibró el sistema de gobierno corporativo. Se cambió el interés de los directivos, que pasaron a estar muy interesados en elevar el valor de cotización de las acciones, pero eso se hizo sin adoptar las medidas de control para prevenir los abusos. Pero los accionistas respaldaban este sistema, porque preferían ver el aumento de la cotización y el crecimiento del valor. æpermil;sa fue la ventaja de esa burbuja porque cuando todo va bien no nos preocupamos por los controles. Es un factor que, desde luego, promueve los escándalos.

P. ¿La solución a los temas de buen gobierno debe proceder del sector público o de las propias empresas?

R. Los accionistas deberían volverse más agresivos, más activos. Y esto ya está sucediendo. Cada vez es mayor tanto el número de propuestas realizadas por los accionistas a las compañías como el respaldo que éstas iniciativas obtienen. Hay un incremento muy importante en EE UU de la actividad de los inversores institucionales principalmente. Esto es importante en estructuras accionariales dispersas, porque facilita que los inversores actúen coordinadamente. En Europa es diferente porque hay accionistas mayoritarios que controlan la dirección. Esta es la respuesta privada.

P. ¿Cuál es su opinión sobre la respuesta pública a los escándalos, de la SEC y el NYSE?

R. La ley Sarbanes-Oxley, por un lado, ha puesto el acento en la parte externa, reforzando el control sobre los auditores y asesores legales de las compañías, y por otro, ha aumentado los derechos de los accionistas. Lógicamente no se puede entrar en el tema de los sistemas de retribución de los directivos, sino en fortalecer a los accionistas para que controlen cuál debe ser esa retribución.

P. ¿Qué queda aún por resolver en materia de buen gobierno?

R. Aún no está todo resuelto, pero hay un gran movimiento de reforma, mucho interés en solucionar todos estos temas antes de que la burbuja vuelva a subir, porque en momentos de bonanza financiera el debate puede volver a venirse a menos. La SEC lo que está haciendo es actuar en dos vías. Por un lado, establecer mecanismos de control, y por otro, fortalecer a los inversores.

P. ¿Cuál sería su receta para devolver la confianza a los accionistas?

R. En EE UU el problema está en cómo controlar a los directivos por parte de los inversores. Ese obstáculo no se da en Europa, donde los accionistas mayoritarios controlan a los directivos. Esa vía de fortalecer las competencias y las facultades de los accionistas es una medida adecuada. æpermil;se es el punto más importante. Sin caer en la sobrerregulación, hay que establecer medidas normativas que protejan los intereses de los inversores.

P. ¿Y qué hay que hacer en Europa, donde el problema del control de los directivos no existe?

R. Se debe pasar por un incremento significativo de la transparencia y la publicidad y fortalecer las medidas de control de los administradores y de los auditores externos. Pero no creo que sea bueno un sistema en el que el Gobierno diga a las empresas cuál debe ser el salario que tienen que pagar a los directivos. Eso es sobrerregulación. También creo que en algunos aspectos la auditoría es una ciencia menos desarrollada en Europa que en EE UU, y en este sentido debería controlarse más la actividad de los auditores. En todo caso, las recetas, las soluciones de EE UU, no se pueden extrapolar a Europa. Por ejemplo, el consejero independiente choca, no encaja bien con la estructura accionarial de las sociedades europeas, donde existen accionistas mayoritarios que controlan el consejo. Aquí deberían establecerse otro tipo de medidas más allá de confiar tanto en la figura del consejero independiente.

CV

Nombre John C. Coffee.

Edad 59 años.

Cargos Profesor de Derecho en la Universidad de Columbia (Nueva York) y miembro del consejo asesor en asuntos económicos del mercado Nasdaq y del comité jurídico del consejo de administración de la NYSE.

El fracaso del consejo de administración

John Coffee asegura que los consejos de administración tuvieron gran parte de culpa en la aparición de los fraudes financieros que removieron el mundo empresarial y minaron la confianza de los inversores en los mercados. Tuvieron culpa, pero no toda. 'Fracasaron en su labor de supervisión, pero también falló la información proporcionada por los auditores externos', asegura. Para Coffee, la reforma del buen gobierno debe combinar la acción sobre los consejos de administración, 'ayudar desde la mayor independencia al mejor funcionamiento del consejo', con el reforzamiento del control sobre los auditores externos y el incremento de la participación de los inversores institucionales en la sociedad.