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Cuenta atrás para bajar la factura del IRPF

Un contribuyente soltero y sin hijos con ingresos por encima de los 60.000 euros tiene una rebaja general en su pago final del IRPF de unos 2.600 euros. Si antes de fin de año aporta a un plan de pensiones la cantidad máxima permitida (8.000 euros para menores de 52 años) y abre una cuenta de ahorro vivienda, también por el importe máximo (9.015 euros), su ahorro efectivo se elevará hasta los 8.000 euros. En total, por un ahorro e inversión de 17.000 euros deja de pagar a Hacienda 5.400 euros. Para los que no pueden disfrutar de las deducciones anteriores o ya se han apuntado a ellas y aún creen que su factura fiscal es excesiva, hay otros métodos de bajar el IRPF antes de que termine 2003. Tampoco hay que esperar milagros.

Cuando toquen las campanas de fin de año, habrá terminado el primer año con el IRPF reformado. Entre los cambios que ahora conviene tener en cuenta está la equiparación de los planes de previsión asegurados a los planes de pensiones. Las primas aportadas se deducen bajo el mismo régimen de las aportaciones a los planes tradicionales. Pero cuidado, no es posible agotar el máximo deducible en un plan de pensiones y además desgravar por un asegurado.

También se estrena la cuenta ahorro empresa. Está pensada para quienes tienen previsto, en un plazo máximo de cuatro años, constituir una sociedad. Las aportaciones a esta cuenta permiten aplicar una deducción máxima de 1.800 euros anuales en el IRPF.

A la hora de vender inversiones conviene recordar que es mejor hacerlo pasado un año desde la compra. El ahorro fiscal puede alcanzar el 30% de la ganancia obtenida en la venta. Si se acumulan importantes plusvalías, hay que ver si interesa deshacerse de algún valor vendiendo con pérdidas. Bajo unos requisitos, ambas partidas se compensan. Antes de lanzarse a ganar desgravaciones a base de condenar el dinero a productos u operaciones no siempre oportunas hay que hacer un precálculo del impuesto y ver en qué tipo de renta hay tiempo para actuar. Para hacer las cuentas se aplica la nueva escala de gravamen. El tipo máximo pasa del 48% al 45% y el mínimo del 18% al 15%. La rebaja es de tres puntos tanto para los contribuyentes con ingresos netos superiores a los 67.000 euros como para los que tengan rentas de sólo 4.000 euros. Los mínimos deducibles (personal y familiar) aumentan, lo que beneficia sobre todo a contribuyentes con hijos.

Con todos los datos sobre la mesa, cada categoría de renta se puede examinar por separado. En lo que afecta a lo salarios, el margen del contribuyente es pequeño. Como mucho, antes de fin de año, se puede pedir a la empresa que parte del sueldo de diciembre lo entregue en forma de prima a un seguro médico. El pago así realizado no tributa. Por lo demás, conviene recordar que los planes de opciones sobre acciones y un bonus cobrado aisladamente y no de forma recurrente tienen una reducción del 40%.

En los rendimientos de capital, conviene centrarse en los cada vez más escasos unit linked. Las rentas positivas que generan disfrutan de reducciones según el tiempo que media entre la aportación de las primas y su rescate. Pero si lo que aflora son pérdidas (rendimiento negativo), esos coeficientes reductores también actúan impidiendo declarar el 100% de la renta negativa. Antes de que llegue enero, hay que vender los unit linked en pérdidas. Si desde la primera prima no han pasado dos años, se aprovechará el 100% del quebranto económico. Pasada esa frontera la reducción aumenta con el tiempo.

Ante los ingresos procedentes de inmuebles alquilados, dos novedades pueden cambiar la estrategia de cara a final de año. Los gastos deducibles ahora sólo pueden igualar y nunca superar el importe de los ingresos obtenidos. Como señalan los especialistas del Registro de Economistas Asesores Fiscales (REAF), si la balanza entre ingresos y gastos ya está igualada, conviene aplazar a enero esas reformas que tanto demanda el inquilino.

El rendimiento neto procedente de alquiler de inmuebles se minora un 50%. Pero sólo si se destina a la vivienda del inquilino y no a que ejerza una actividad profesional o empresarial. El REAF aconseja prudencia a la hora de formalizar el contrato de alquiler.

Traspasos de fondos

Pero para ahorrar de verdad ante las rentas inmobiliarias nada mejor que llevarlas al impuesto sobre sociedades. Tras los últimos cambios en este impuesto, se ofrecen bonificaciones del 85% o del 97% de la cantidad a pagar. O lo que es lo mismo, los alquileres tributan entre un 5,25% y un 1% cuando es una sociedad quien los recibe. Esta casi desfiscalización requiere cumplir con unos requisitos, como tener una persona contratada y un local para gestionar en exclusiva la actividad.

Ante las ganancias y pérdidas de patrimonio, a final de año se puede jugar con la compensación entre partidas positivas y negativas. Si la operación que se quiere hacer es aflorar pérdidas acumuladas en un fondo de inversión, pero inmediatamente se quieren adquirir participaciones de otro fondo, el REAF aconseja comprobar que la gestora efectivamente hace esa transmisión (venta) y no un traspaso (traslado de un fondo a otro sin tributar). Dado que, en general, los partícipes optan por traspasos sin fiscalidad (beneficioso cuando hay ganancias), el gestor bien puede pensar que la orden es un error del contribuyente.

Todas las operaciones anteriores se realizan antes de aplicar la escala de gravamen. Tras calcular la cuota, se deduce la inversión en vivienda, el ahorro para crear una sociedad y parte de las donaciones y los donativos. En todo este proceso de cálculo del IRPF hay que tener a mano las deducciones específicas que cada comunidad autónoma ofrece a sus contribuyentes.

Decálogo del Contribuyente

Los planes de previsión asegurados se igualan a los planes de pensiones.

Una deducción similar a la cuenta ahorro vivienda se estrena para la creación de sociedades.

Los gastos de los inmuebles ya no pueden superar los ingresos por alquiler. El gasto excesivo se pierde.

Si vende fondos de inversión para aflorar pérdidas y en seguida quiere hacer otra suscripción, asegúrese de que su entidad vende y no traspasa.

Venda los 'unit linked' que acumulan pérdidas antes de que pasen dos años desde el pago de la primera prima.

Si paga pensiones a su ex cónyuge e hijos compruebe que han sido fijadas por un juez para poder deducirlas.

Si es profesional aún puede estudiar si le interesa el régimen patrimonial.

Si es autónomo las primas de seguro de enfermedad se deducen hasta 500 euros.

Los coeficientes de amortización de activos de empresa se elevan un 10%.

Infórmese de las especialidades fiscales de cada comunidad autónoma, sobre todo en materia de deducciones.

Estrellas de la desgravación. Seis claves para bajar la factura

La cuenta ahorro vivienda

Deducción máxima Hasta 1.352,28 euros anuales se pueden deducir si se aporta cada año a una cuenta ahorro vivienda 9.015,18 euros.

Deducción mínima El 15% de la cantidad depositada en la cuenta.

Requisitos Desde que abre la cuenta hasta que se compra la casa no pueden pasar más de cuatro años. Nada impide que la compra se efectúe antes. La vivienda debe ser la primera del contribuyente que se destine a residencia habitual.

Estrategia Antes de final de año hay que hacer números para ver si interesa llegar al máximo deducible o con lo ya depositado es suficiente. El ahorro en la cuenta queda cautivo hasta la compra de la vivienda sin poder destinarlo a otros fines. De hacerse habría que devolver a Hacienda las deducciones. Se trata de una desgravación fija no afectada por el tipo de gravamen.

El ahorro para la jubilación

Deducción máxima Hasta 21.825 euros anuales pueden deducirse los mayores de 65 años con tipo marginal de 45%. Para ello necesita aportar al plan de pensiones o al plan de previsión asegurado el máximo de 24.250 y su empresa lo mismo. En un caso menos extremo, un menor de 52 años, también con un marginal del 45% deducirá 3.600 euros por su plan y otros 3.600 si su empresa también aporta.

Deducción mínima La aportación realizada. Como se desgrava antes de aplicar la escala de gravamen hay que tener en cuenta el impacto de los tipos.

Requisitos Esta reducción puede dejar a cero la base del IRPF, pero nunca negativa. El exceso no deducido puede pasar a años siguientes.

Estrategia Analizar antes de fin de año si interesa aumentar la aportación o abrir un plan al cónyuge, ya que esta opción también otorga reducciones.

La hipoteca

Deducción máxima Hasta 1.803,03 euros se pueden deducir anualmente del IRPF durante los dos primeros años desde que se compra la casa y se financia con un préstamo hipotecario. Tras estos dos años, la deducción máxima es de 1.577,66 euros. Estos importes requieren pagar entre intereses y amortización 9.015 euros.

Deducción mínima Durante los dos primero años, el 25% anual de la suma de intereses y amortización. El resto del tiempo, el 20%.

Requisitos Vivienda habitual es la que se ocupa antes de 12 meses desde la compra durante tres años seguidos.

Estrategia En caso de que los cónyuges tengan derecho a esta deducción debe descartarse la tributación conjunta. Cada uno debe analizar ahora si conviene amortizar anticipadamente. Otro caso que también permite esta deducción es ampliar la vivienda cerrando la terraza.

Cómo chequear el impuesto

Hacer un precálculo del impuesto sirve para saber si aún hay margen para reducir el pago final y en qué categoría de renta actuar.

Sume todos los ingresos brutos: salario, intereses, dividendos, alquileres... Separe las ganancias a corto plazo.

Sume todos los gastos: cotizaciones, deducción general de sueldo, mínimo personal y familiar, aportaciones a pensiones y asimilados. Separe las pérdidas a corto plazo.

Calcule la diferencia entre ingresos y gastos y entre ganancias y pérdidas a corto. Si ambas partidas son positivas aplique la escala de gravamen. Si hay pérdidas, hasta el límite del 10% de ingresos se pueden restar y, luego, aplique la escala de gravamen.

Reste la deducción por vivienda y las retenciones de la cuota.

¿Resulta una cantidad negativa? Si Hacienda le devuelve todas sus retenciones, pare. Si aún hay margen revise dónde puede recortar.

¿Resulta una cantidad positiva? Revise qué operaciones puede realizar que le otorguen deducción.