Responsabilidad

Valores con conciencia

Optemos por el poder de los mercados con la autoridad de los ideales universales. Optemos por conciliar las fuerzas creativas del espíritu de la empresa privada con las necesidades de los desfavorecidos y de las generaciones futuras'. El 31 de enero de 1999, el secretario general de Naciones Unidas, Kofi Annan, propuso por primera vez la idea de un pacto global ante el Foro Económico Mundial e invitó a empresas, sindicatos e instituciones de la sociedad civil a unirse para apoyar el desarrollo mundial de nueve principios universales en materia de derechos humanos, sociales y medioambientales.

Aquella propuesta puso de manifiesto la creciente preocupación de la ONU en materia de responsabilidad social y del poder de las empresas para transformar el mundo en su quehacer diario. Desde entonces, numerosas compañías se han adherido a ese pacto global, totalmente voluntario, en una especie de boom de la responsabilidad social generado en gran medida por el daño en la confianza de los accionistas que provocaron escándalos contables como el de Enron o Worldcom.

El fenómeno en España no es nuevo, pero ha comenzado a desarrollarse con fuerza en los últimos dos años. Son las grandes compañías cotizadas las que han dado el primer paso y se han propuesto impulsar sus políticas sociales y medioambientales bajo una premisa no tanto filantrópica como apoyada en la idea de que a largo plazo generarán beneficios para la empresa.

BBVA ha ligado la segunda edición de su garantizado Extra 5 a la evolución del FTSE4Good

A corto plazo, es creciente el interés por que la compañía forme parte de índices bursátiles de sostenibilidad debido al fuerte flujo de capitales que los fondos éticos generan hacia las empresas que componen estos indicadores. 'Los fondos éticos son una de las palancas que más presión pueden hacer para que las empresas adopten políticas de responsabilidad social', afirma Marta de la Cuesta, profesora de la UNED y voluntaria de Economistas sin Fronteras. 'A las grandes empresas les interesa estar en índices de responsabilidad social, porque ahí tienen que competir con otras compañías internacionales'.

En España no existe aún un gran mercado de fondos éticos, pero sí que lo hay en Estados Unidos, donde los fondos son cada vez más beligerantes a la hora de exigir responsabilidades a los consejos de administración, tanto en materia de gobierno corporativo como social.

Muchas empresas españolas ya se han puesto manos a la obra. 19 compañías se han adherido al Pacto Global de Naciones Unidas y 13 de las empresas del Ibex publican ya informes de responsabilidad social de acuerdo con las normas del Global Reporting Iniciative, un organismo con creciente aceptación internacional que elabora guías para la creación de memorias de responsabilidad social.

BBVA, el Santander, Inditex, Telefónica, Gas Natural y Bankinter forman parte en estos momentos del índice de sostenibilidad FTSE4Good, mientras que los dos grandes bancos, Inditex, Iberdrola, Endesa y Ferrovial pertenecen al índice Dow Jones Sustainability mundial. 'Estos índices marcan unos estándares; se piden unos requerimientos a los que la empresa española se va incorporando', explica María del Carmen González, jefa de relaciones internacionales de Gas Natural. 'El nivel de las españolas es bueno, pero no hay mucha tradición de entrar en estos índices'. 11 compañías del Ibex, entre las que se encuentran las mencionadas, tienen códigos de conducta para sus empleados, según el Anuario de la responsabilidad social corporativa en España 2003, elaborado por la Fundación Ecología y Desarrollo.

'La responsabilidad social debería ser reconocida por la sociedad. Cuanto más se valore más se implicarán las empresas', señalan fuentes de Iberdrola. 'Los fondos éticos, en este sentido, son una herramienta de ayuda'.

En España, los fondos éticos, solidarios y medioambientales proliferaron a finales de 1999 a raíz de una circular de Inverco, la patronal de las instituciones de inversión colectiva, a propósito de estos productos y su modo de funcionamiento. Existen hoy en día cerca de una quincena en España, frente a un total de 313 en Europa, según datos de SiRi Group, una institución de análisis de las inversiones socialmente responsables. Los fondos éticos españoles gestionaban 43 millones de euros a finales de junio de 2003, frente a los 703 millones de Alemania o los 3.930 del Reino Unido, donde este tipo de inversión tiene mucho más arraigo.

Poca tradición en España

'Habría que ahondar en la información y la formación al consumidor, porque es también inversor', explica Cristina García-Azcoyen, directora de la Fundación Entorno. En España no hay mucha tradición de inversión ética, a pesar de que los estudios realizados indican que la rentabilidad de estos productos es semejante a la de la renta variable tradicional. También es verdad que muchos de los fondos éticos españoles son mixtos, categoría que ha sufrido mucho en los últimos años.

Después de la proliferación de fondos que hubo en España en 2000, los dos últimos años han sido de vacas flacas para el inversor ético en cuanto a lanzamiento de nuevos productos. No obstante, la diferencia patrimonial entre España y el resto de Europa debería generar un abultado crecimiento del sector de cara a los próximos años. En este sentido, el Santander ha renovado su oferta con un producto denominado Santander Central Hispano Responsabilidad. BBVA ha ligado la segunda edición de su garantizado Extra 5, uno de los fondos más contratados del año, a la evolución del FTSE4Good Global 100.

También los sindicatos trabajan desde las comisiones de control de los planes de pensiones de empleo para que las inversiones se realicen con criterios éticos. La inversión responsable puede generar rentabilidad en todos los frentes. 'La responsabilidad social corporativa es una inversión de futuro', explica María del Carmen González, de Gas Natural. 'Contribuye al beneficio de la empresa y crea valor para el accionista'.

Pero para conseguir compromisos como éste ha habido que recorrer un largo camino. Cristina García-Azcoyen, activista ecologista en los ochenta, reconoce que aquellos años fueron una auténtica batalla. 'La industria era la mala de la película', recuerda. 'No se integró como parte de la solución hasta 1992, con la Cumbre de Río. Entonces nos empezamos a comunicar y a entender. Los últimos seis años han sido muy gratificantes'.

¿Puro marketing o compromiso real?

El despegue de la conciencia social de las empresas españolas es motivo de elogio para sindicatos, fundaciones y organizaciones no gubernamentales. No obstante, los interlocutores sociales observan que no es oro todo lo que reluce. Existen empresas que se apuntan al carro de la responsabilidad social para utilizarlo con fines de marketing y publicidad, pero que no ahondan en el desarrollo de estrategias sociales y medioambientales.

'Muchas empresas están haciendo alarde cuando aún queda mucho por hacer', afirma Marta de la Cuesta, de Economistas Sin Fronteras. 'De momento se firman muchos acuerdos, pero es necesario aplicarlos'. Antonio Ferrer, secretario de acción sindical confederal de UGT, no duda de que se está utilizando la responsabilidad social como un aspecto de imagen. 'España es el país europeo en el que más empresas han firmado el Pacto Global de la ONU, pero es por ejemplo donde más precariedad existe en el empleo.'

El sector empresarial reconoce que se pueden dar casos de pura mercadotecnia, pero que no es una tendencia generalizada. 'Esto no es una moda ni es marketing', afirma María del Carmen González, jefa de relaciones internacionales de Gas Natural. 'Pienso que las empresas se preocupan de la responsabilidad social desde una perspectiva seria y rigurosa. Las compañías que se adhieren a los pactos son conscientes de que tienen que cumplir'.

Desde Iberdrola coinciden en este diagnóstico: 'Una empresa puede llegar a hacer una actuación desde el punto de vista del marketing, pero no se puede generalizar. Hay compañías como la nuestra con compromisos muy fuertes que forman una parte muy importante de su estrategia'.

También es verdad que el fenómeno es reciente y de momento muchas empresas se están analizando a sí mismas antes de políticas socialmente responsables.

Javier Doz, secretario confederal de política internacional de Comisiones Obreras, sostiene que en el sindicalismo existe cierta desconfianza hacia el boom de la responsabilidad social, porque se teme que pueda llegar a sustituirse el convenio colectivo por la voluntariedad de los códigos de conducta. 'La responsabilidad social empieza donde acaba la ley', advierte.

Multinacionales 'sin fronteras'

Las multinacionales tienen un compromiso más allá de las fronteras españolas. Muchas empresas tienen presencia en países donde el respeto a los derechos humanos y sociales no está tan desarrollado como en los países de tradición democrática. Por esa razón, sindicatos, fundaciones y ONG insisten en exigir a los proveedores y subcontratas de otros países los mismos compromisos que las compañías se imponen internamente. 'No exigimos que las compañías sean policías de derechos en otros países, pero sí ver la manera de que se tenga en cuenta', sostiene Javier Doz, responsable de política internacional de CC OO.

'Queremos lograr códigos de conducta de las empresas transnacionales. El gran reto es que el compromiso afecte a las empresas subcontratadas y a los proveedores'.

'Nosotros aplicamos la misma política en cualquier país', explican en Gas Natural. 'De esta manera podemos involucrarnos en la sociedad en la que operamos y llegar a provocar el cambio'.

Las pymes españolas, proveedoras de las grandes empresas, también son objetivo para el cambio.