Derivados

Proteger el valor de una cartera de acciones

Algunas estructuras con derivados como el 'collar' o la creación de un suelo mediante una 'put' permiten controlar los riesgos de la cartera

Muchos inversores poseen una cartera de títulos concentrada en dos o tres empresas, valores que durante los últimos meses han experimentado importantes subidas en la Bolsa y que corren el riesgo de perder parte de sus ganancias con un revés en el mercado. Además, la volatilidad se ha incrementado sustancialmente en Bolsa durante las últimas sesiones, lo que hace más interesante controlar los riesgos de la cartera.

Una solución obvia al problema es vender los valores, pero para muchos inversores hay razones fiscales que disuaden la venta y para otros es simplemente un problema de carencia de alternativas atractivas. Pasamos revista a varias estructuras que se pueden construir con instrumentos derivados y que nos van a servir para controlar estos riesgos.

La herramienta más sencilla es construir un suelo a la valoración de las acciones mediante una opción put. El suelo establece el valor objetivo para el título, la cartera de acciones o para un índice. Si en el vencimiento de la cobertura el precio del título está por debajo del precio del suelo, el inversor recibe la diferencia entre el valor de mercado y el suelo. Pero debido a que la volatilidad está subiendo, el precio de la opción put que nos hace de suelo puede ser muy alto, razón por la que muchos inversores prefieren un collar. Un collar es mucho más barato y puede incluso no costarnos nada. En esta estructura se establece un suelo para el valor de la acción -al igual que en el caso de la put- y se consigue eliminar el coste mediante la venta de un techo o cap (esto es, una opción de compra o call) que pone un límite a la apreciación futura del valor. En el vencimiento del collar, el inversor recibe un pago si el valor de la acción está por debajo del suelo. Por otra parte, si el valor de la acción está por encima del techo, el inversor ya no recibe esa apreciación. En resumen, con el collar el inversor renuncia a parte de la subida a cambio de que el precio del suelo le salga más barato o no le cueste nada.

Ilustremos lo anterior con un ejemplo. Supongamos que tenemos en cartera 520 acciones de Telefónica (el número está elegido para simplificar los cálculos, ya que cada opción tiene un nominal de 104 acciones). El precio de cada acción es de 10 euros en estos momentos y queremos poner un suelo en el entorno de 9,4 euros. Encontramos una put con vencimiento el 19 de septiembre y con precio de ejercicio de 9,37 euros, que cuesta 0,17 euros por acción. Cubrir la cartera utilizando esta opción supone 88,4 euros (104æmdash;0,17æmdash;5). Si queremos abaratar el precio de la cobertura, podemos vender cinco calls con el mismo vencimiento y precio de ejercicio de 11,05 euros que valen 0,12 euros. Con esta venta ingresamos 62,4 euros (104æmdash;0,12æmdash;5), con lo que el coste del collar resulta 26 euros. El resultado es que nos hemos cubierto de una caída por debajo de 9,37 euros, pero hemos renunciado a cualquier subida superior a 11,05 euros.

Algunos inversores se endeudan poniendo como colateral las acciones que poseen en cartera. Pero la volatilidad y bajadas en los precios pueden hacer fluctuar mucho el valor de las acciones y, por tanto, preocupar al inversor por la necesidad de poner más dinero o comprar más colateral. Una forma de evitarse estos problemas es endeudarse poniendo como colateral una cartera cubierta. La forma de cubrir las acciones, o la cartera, puede ser cualquiera de las dos descritas más arriba, bien una opción put, bien un collar -con frecuencia será un collar, ya que resulta más barato y proporciona estabilidad en el valor del colateral-. Con la cobertura se elimina el riesgo de que el valor del colateral caiga por debajo del valor del préstamo tomado, y esta seguridad se traduce en menor coste del endeudamiento.

Otro uso que puede hacerse de la protección está en el terreno de las stock options con las que se remunera a muchos trabajadores. En estos casos el collar o la put protegen al poseedor de una caída en el precio de las acciones (y recordemos que en ocasiones las stock options son una parte importante de la remuneración). El vencimiento de la protección debe ser posterior al del programa de stock options. Cuando vence la cobertura, si el valor de la acción está por debajo del suelo, el trabajador recibirá un pago por la diferencia.