El espejo de los fondos

¿El fin de los monetarios?

La reducción de los tipos de interés llevada a cabo por la Reserva Federal (Fed) esta semana deja la política monetaria en EE UU un paso más cerca de quedarse sin munición. Con ella, y a pesar de los riesgos que implica, la Fed parece perseguir que el enfermo, la economía norteamericana, se mantenga con vida, a la espera de que el paso del tiempo termine por resolver el problema. Y es que, aunque una nueva bajada de tipos pueda venirle bien a la economía estadounidense (también a la europea), no parece que vaya a remediar nada de lo fundamental: la aversión empresarial a realizar nuevas inversiones en plantas y equipo.

Las economías occidentales vienen arrastrando desde hace varios años un problema de sobreinversión, o de exceso de capacidad por decirlo de otro modo. Y mientras ese exceso de capacidad no utilizada no se reabsorba o reduzca, al menos parcialmente, no importará cómo de bajos sean los tipos de interés: las empresas afectadas no acometerán inversiones nuevas.

El paso del tiempo puede ser parte de la solución. Con él, numerosas empresas habrán tenido que cerrar sus puertas, haciendo así desaparecer parte del exceso de capacidad instalada por la vía más drástica que cabe imaginar. Con el paso del tiempo, también, las compañías se verán poco a poco obligadas a renovar sus equipos que, para entonces, ya estarán amortizados y, probablemente, obsoletos, y este incremento de la inversión permitirá el que las economías vuelvan a crecer de manera vigorosa.

Con los tipos de interés acercándose a cero, las comisiones de los Fiamm pueden anular toda la rentabilidad del fondo

Mientras tanto, las reducciones de tipos de interés contribuirán a mantener vivo el consumo de las familias, bien por vía del nuevo endeudamiento, bien por la refinanciación de las hipotecas a tipos de interés más bajos. También permitirá que las empresas y el propio Tesoro de EE UU continúen reduciendo sus costes financieros, algo especialmente importante para este último que se enfrenta a un abultado déficit presupuestario.

El que los intereses se vayan acercando progresivamente a cero va a generar un tipo poco conocido de problemas de los que el más importante será, sin duda, la pérdida de confianza en la efectividad de la política monetaria. También se verá afectada la negociación de los instrumentos financieros propios del mercado monetario: letras del Tesoro, repos o depósitos en eurodólares; y, por supuesto, afectará también a los fondos de inversión en activos del mercado monetario (Fiamm) y los que invierten en renta fija a corto plazo: en ambos casos las comisiones de gestión y depósito podrían anular prácticamente toda la rentabilidad obtenida por su cartera de inversión.

En España, esto último podría ser un importante problema para el sector de fondos dado que las dos categorías mencionadas representan prácticamente la mitad de un patrimonio total de 182.000 millones de euros. Los fondos monetarios en EE UU ya lo están experimentando de manera especialmente aguda pues, además, allí existe una especie de compromiso tácito de las gestoras con los partícipes para que el valor liquidativo de los fondos monetarios nunca se sitúe por debajo de un dólar.

En esta situación, las gestoras de fondos no tendrán más remedio que replantearse su política de comisiones de gestión para las dos categorías de fondos mencionadas. Y tener listo otro tipo de instrumentos que ofrecer a quien quiera abandonar un tipo de fondos que pronto estará proporcionando rentabilidades cercanas a cero y, si el estancamiento económico persiste, negativas.