Prestige

El Gobierno encarga a Repsol una solución contra las fugas del 'Prestige'

Repsol será la encargada de ofrecer la solución definitiva para acabar con las fugas del Prestige. El Gobierno ha encargado a la petrolera un estudio, que durará tres meses, para determinar si es viable extraer las 37.500 toneladas de fuel que se calcula quedan todavía en los tanques del buque hundido o, en caso contrario, proceder a su encofrado.

Repsol no actuará en solitario, sino que dirigirá el estudio y los posteriores trabajos, en los que participarán un consorcio de empresas, fundamentalmente petroleras, porque 'son las que cuentan con la tecnología adecuada para la extracción', según fuentes del grupo.

El vicepresidente primero del Gobierno, Mariano Rajoy, declaró en la rueda de prensa posterior al Consejo de Ministros que el Gobierno ha hecho el encargo a Repsol siguiendo las recomendaciones del Comité Científico que le está asesorando. Cuando se produjo el accidente del Erika en las costas francesas, el Gobierno galo exigió a Totalfina la extracción de petróleo del buque siniestrado. El Ejecutivo español ha seguido esta experiencia, aunque no es equiparable, ya que Totalfina era la fletadora del Erika. 'Repsol nos ha manifestado su voluntad', señaló Rajoy, 'y ya ha habido contactos con empresas europeas y alguna americana'.

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Por su parte, el presidente del Comité Científico, Emilio Lora Tamayo, aseguró que se tardará nueve meses en ejecutar la primera opción recomendada, la de extraer el fuel. Además de los tres meses para realizar el estudio de viabilidad, sería necesario un mes para comprar el material necesario, otro mes para comprometer el equipo y cuatro meses de bombeo. De esta forma, los trabajos de extracción podrían terminar 'antes de final del otoño'. De optarse por encofrar los restos del buque, esta tarea se prolongaría dos años.

En el primero de los casos, el coste calculado por el Comité Científico es de 230 millones de euros; en el segundo, de 130 millones, para un encofrado de hormigón, y de 100 millones, si es de acero.

Respecto a estos presupuestos (Rajoy precisó, además, que el estudio costará 50 millones), un portavoz de Repsol ha querido dejar claro que la empresa 'no cobrará nada por su trabajo' y que 'no ha realizado todavía ninguna evaluación de los costes'. También el vicepresidente primero había recalcado que Repsol 'no pasará factura' por el trabajo, si bien reconoció que buena parte del mismo deberá ser subcontratado y, por tanto, pagado.

Uno de los expertos del comité, José Luis Moya, explicó que el primer paso es diseñar un vehículo operativo por control remoto para que pueda trabajar a 4.000 metros de profundidad (el precio está a 3.900 metros), ya que los 30 existentes en la actualidad trabajan a 2.800 metros.

Con todo, la mayor dificultad está en el cable o 'cordón umbilical' que una los tanques con un barco en la superficie para extraer el fuel, ya que la resistencia del acero probada hasta ahora es de 3.000 metros. El fuel se mezclará con un compuesto biodegradable para reducir su densidad.