EDITORIAL

El imposible déficit cero

Las decisiones adoptadas por el último Consejo de Ministros de Economía y Finanzas de la UE (Ecofin) han hecho saltar por los aires el Pacto de Estabilidad y Crecimiento tal y como fue diseñado. El acuerdo de Madrid, por el que el Ecofin aceptó el pasado jueves que Francia cumpla el objetivo de equilibrio presupuestario en 2004 sólo si su economía alcanza un crecimiento del 3% en los próximos dos años, supuso reconocer de hecho la imposibilidad de que las principales economías europeas alcancen el déficit cero en la fecha prevista y ha reabierto el debate sobre la conveniencia de mantener a toda costa una estricta política de austeridad en la parte baja del ciclo.

La primera en reconocer sus dificultades fue Alemania, que en febrero alcanzó un acuerdo con la Comisión Europea similar al de Francia, pero condicionado a un crecimiento del 2,5%. Tras la decisión del Ecofin en Madrid, Alemania ya esgrimió que el acuerdo 'era válido para todos', con lo que las aspiraciones máximas que se fijarán los Gobiernos para 2004 serán colocar sus cuentas públicas en situación 'próxima al equilibrio', es decir, con un déficit del 0,5% del PIB, que es lo que ahora permite la Comisión.

El Reino Unido está decidido a modificar sustancialmente un pacto que va contra sus intereses electorales. El primer ministro británico, Tony Blair, insistió el lunes en la necesidad de que se introduzca 'cierta flexibilidad' en los compromisos del pacto para atender 'a las diferentes circunstancias' de cada país. En su caso, el objetivo es permitir un incremento de los niveles de endeudamiento para financiar la prometida inversión en servicios públicos. Italia fue ayer un paso más lejos al plantear una nueva orientación del Pacto de Estabilidad para excluir temporalmente del cálculo del déficit el gasto en infraestructuras, defensa, ayuda al desarrollo y reformas estructurales.

Todos los países reconocen que el desarrollo económico dentro del Pacto de Estabilidad es básico para mantener la credibilidad del euro, pero cada vez mayor número de Estados coincide en la necesidad de flexibilizar las condiciones del acuerdo sobre el déficit cero. El entorno de bajo crecimiento económico y las promesas generalizadas de bajadas de impuestos a lo largo de toda Europa, independientemente del signo político de los Gobiernos, dificultan hasta extremos imposibles los objetivos de consolidación fiscal. Ese debate centrará las discusiones del Ecofin en los próximos meses.

Cabe recordar que el Pacto de Estabilidad fue firmado hace cinco años por los Quince, en el marco del lanzamiento del euro y la política monetaria única, y diseñado para evitar altos déficit presupuestarios que forzaran al Banco Central Europeo a subir los tipos de interés. El espíritu del pacto se dirigía a lograr un margen presupuestario suficiente para que los Gobiernos pudieran incurrir en déficit si el ciclo económico así lo demandaba. Bruselas parece empeñada en cumplir más con la letra que con el espíritu del Pacto de Estabilidad.