TRIBUNA

Europa, en negativo

Lo que ha quedado claro en la Cumbre de Sevilla es que la UE se define por lo que no es y por los que no son europeos. Parece que es la potestad de administrar la ciudadanía europea a los inmigrantes o a los candidatos lo que nos une. Además, es casi lo único que nos une, porque eliminando la política monetaria que, para bien o para mal, es única, en las demás políticas las condiciones son de mínimos. Desde luego no se cumple a nivel europeo lo que tantas veces se ha postulado a nivel nacional: que la política monetaria necesita que las demás políticas acompañen en el sentido apropiado; en especial la presupuestaria y la liberalización de mercados.

La relajación presupuestaria en algunos países europeos resulta, en parte, derivada del menor crecimiento económico, pero sólo en parte, ya que muchos Gobiernos han acompañado el aumento del gasto público cíclico con recortes de impuestos. Por un lado, el deterioro del déficit era esperable y simplemente demuestra la inflexibilidad de la exigencia del Pacto de Estabilidad y Crecimiento. Pero también demuestra que el debate sobre las cuestiones importantes europeas queda en la superficie.

En este tema, como en otros, los países no dejan de reafirmar su propósito de cumplimiento de los acuerdos, aunque en privado no realizan muchos esfuerzos para cumplirlos. No parece éste un buen camino para avanzar en la UE. En este caso, se ha puesto en entredicho la credibilidad de los objetivos presupuestarios, aparte de que parece iniciarse un camino peligroso en el que se evita pensar en el equilibrio fiscal futuro. No hay nada peor que tener unas reglas formuladas muy rígidamente, pero que se aplican de forma laxa. Que viene a ser, en definitiva, lo que el ministro de industria francés ha definido como una 'interpretación inteligente' del Pacto de Estabilidad.

Además, dado que ni Alemania ni Francia van a cumplir el objetivo presupuestario, y lo hacen de forma consciente, con un planteamiento nacional y sin esforzarse en un consenso comunitario, ¿qué ejemplo se transmite al resto de países europeos, formen parte de la Unión o sean candidatos?

En muchos otros temas de la Unión se habla de la necesidad de realizar exámenes de cómo se aplican las directivas europeas, en lo que se denomina 'exámenes entre iguales (peer review)' como mecanismo de disciplina. Los ejemplos actuales de no respeto ni al límite del 3% en el déficit (establecido en el Pacto de Estabilidad y Crecimiento) por Alemania y Portugal, ni al propósito de lograr el equilibrio presupuestario en 2004 de Francia (según se recogía en el Programa de Estabilidad 2002-2005) han dinamitado todo sentido de ese mecanismo y de cualquier propósito de disciplina.

Las recomendaciones de la Comisión Europea de 'emitir una reprimenda formal a esos países' no sirven tampoco para nada. Por supuesto, nadie plantea la posibilidad de imponer una multa o sanción a los incumplidores. Una posible vía de disciplina sería incluir entre los pilares en que se apoyan las decisiones del Banco Central Europeo las desviaciones del objetivo presupuestario (corregido por el ciclo). No obstante, este mecanismo supondría repartir los efectos negativos por toda la Unión, mientras que los positivos de la relajación fiscal se concentrarían en los países laxos.

No debemos quizá ser alarmistas y la situación presupuestaria actual no deba tomarse como señal de olvido de los compromisos establecidos a largo plazo, de limitar los déficit públicos, y sólo indique la mala previsión del ciclo coyuntural cuando se establecieron calendarios de equilibrio presupuestario para aquellos países más alejados del objetivo.

Lo que ocurre es que en otras políticas, menos condicionadas por la posición cíclica tampoco se evidencia una voluntad clara de acuerdo europeo. Como ejemplos tenemos la dificultad de avance en la apertura de los mercados de electricidad y gas, los lentos acuerdos en materia financiera, las barreras aún existentes en redes de telefonía móvil, en políticas de investigación que redundarían en aumentos de productividad, etcétera.

Es evidente que los Gobiernos están principalmente interesados en satisfacer a sus electorados nacionales, que son los únicos ante los que responden. Y desde luego parece un recurso más fácil plantear que se van a defender los intereses nacionales ante todo que tratar de convencer que la defensa de los intereses europeos constituye un fin superior del que todos a medio plazo nos beneficiaremos.