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Fondos

Japón pierde adeptos

La lentitud de las reformas estructurales para salir de la profunda crisis que arrastra el país asiático mantiene a los gestores alejados del mercado japonés

Hay muchos zombis en Japón', asegura Nicholas Edwards, máximo responsable de renta variable japonesa de Credit Suisse Asset Management. Los muertos vivientes a los que se refiere Edwards no son sino un sinfín de compañías en crisis, que han visto crecer desmesuradamente los tipos de interés de su deuda en los últimos meses a medida que aumentaba el riesgo de impago. 'Hay muchos zombis en Japón, cuya quiebra favorecería los retornos de las empresas supervivientes y las fortalecería', insiste Edwards. Los gestores de fondos de inversión miran atentamente lo que sucede en Japón, pero en la mayoría de los casos, miran desde fuera y se reconocen incapaces de prever el momento en que la segunda economía del país iniciará la senda del crecimiento, después de permanecer una década estancada y de entrar en crisis a finales de 2001.

El pasado 6 de febrero, el Nikkei 225, índice bursátil de Tokio, alcanzaba su nivel más bajo de los últimos 18 años. La caída venía a continuación de la rebaja de la calificación crediticia de siete bancos japoneses, llevada a cabo por Standard & Poor's. Pero este hecho, grave pero puntual, no es sino el reflejo de los problemas estructurales de la economía japonesa, a la cabeza de los cuales se sitúa la quiebra técnica del sistema financiero. A los cerca de 195.000 millones de euros en deudas incobrables que acumulan los bancos, se une la enorme cantidad de participaciones cruzadas que mantienen con otras empresas y que el Gobierno quiere eliminar con la intención de depurar el sistema. Esta misma semana, el Gobierno de Junichiro Koizumi anunciaba un gasto de 15.000 millones de dólares (17.100 millones de euros) -el doble según un diario japonés- en la recompra de acciones de empresas en poder de los bancos. La medida persigue, por un lado, rescatar al mercado de valores de los mínimos en los que está inmerso y, por otro, ayudar a los bancos a deshacerse de estas participaciones antes del final del año fiscal, que tiene lugar en marzo. Las nuevas normas contables aplicadas en Japón obligan a contabilizar el capital de los grupos financieros a precio de mercado, con lo cual deben aumentar su liquidez o situarse por debajo de los estándares contables necesarios para mantener el negocio. 'La solución para el sistema bancario pasa por la inyección de dinero público, la cual podría realizarse mediante la nacionalización de algunos bancos', asegura Makiko Zuercher, gestora del fondo japonés de Clariden Bank. 'Pero tienen que desaparecer algunos bancos', añade. Para esta experta, el mayor problema de Japón es la falta de flexibilidad salarial. 'Los salarios son muy altos y restan competitividad a la economía. Deberían ajustarse', asegura.

La llegada de Junichiro Koizumi al Gobierno japonés el año pasado insufló esperanza al mercado, una vez que presentó un plan de choque para reformar completamente el sistema económico japonés. 'El Gobierno sigue haciendo lo que debe hacer, pero el mercado piensa que las reformas van demasiado lentas', explica Ramón Pereira, director de Franklin Templeton en España. 'Las perspectivas son positivas a largo plazo siempre que Koizumi mantenga la popularidad que tiene actualmente', añade. Existe, no obstante, una opinión bastante extendida en torno a la falta de liderazgo de Koizumi dentro del Partido Demócrata Liberal, lo cual podría frenar algunas de las reformas estructurales, de enorme envergadura, que necesita el país.

Entretanto, la Bolsa japonesa no hace sino descender desde hace meses y meses -'es como si tuviese diarrea', afirmó la semana pasada el ministro de finanzas, Masajuro Kiosawa-, de manera que inversores nacionales y extranjeros se han alejado del mercado. Los japoneses tienen unos 11 billones de dólares (12,5 billones de euros) en depósitos, que podrían dirigirse hacia la Bolsa si se da un verdadero cambio. 'El problema es que los japoneses no son conscientes de que están en crisis', afirma Makiko Zuercher. Lo peor que puede pasar ahora es que la economía estadounidense se recupere y Japón se suba a ese carro. La Bolsa podría ganar un 20%, pero dentro de tres años la situación sería catastrófica. Es necesario que el Nikkei se purgue todavía hasta los 7.000 u 8.000 puntos y comience a subir desde ahí'. El Nikkei ronda actualmente los 9.900 puntos.

Según la encuesta de Merrill Lynch del mes de febrero, un 57% de los gestores de todo el mundo está dispuesto a infraponderar la renta variable japonesa en sus carteras en los próximos 12 meses. Pero ello no significa que no haya fondos de inversión que estén ahí, rebuscando entre cientos de compañías hasta encontrar las que realmente merecen la pena. Los expertos coinciden a la hora de infraponderar el sector bancario, y sus preferencias se dirigen hacia sectores como el de maquinaria o el de servicios. Ahora bien, invertir en Japón en estos momentos requiere un ejercicio de análisis extraordinario, compañía a compañía. La apuesta por todo un sector puede resultar fallida. 'Lo más importante es encontrar compañías que puedan demostrar que ganan dinero. No hay un sector que domine', asegura Ramón Pereira. 'Y para ello hay que conocer la cultura japonesa, por lo que es importante que los gestores sean japoneses o bien hayan vivido muchos años allí'.

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