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A fondo
Opinión
Texto en el que el autor aboga por ideas y saca conclusiones basadas en su interpretación de hechos y datos

Cacao, bitcoin y Nvidia: tres modalidades de activos y todos en burbuja

Hay fenómenos especulativos que parecen cuentos de las mil y una noches, con alzas de precios en forma parabólica en solo dos meses y medio de 2024

Juan Ignacio Crespo
Logo de Nvidia en su sede en Santa Clara, California.
Logo de Nvidia en su sede en Santa Clara, California.Justin Sullivan (Getty Images)

A Jerome Powell, presidente de la Reserva Federal, ya le cantan los mercados desafiantes una canción infantil: ¿quién teme al lobo feroz, al lobo, al lobo…? Algo parecido le sucede a Christine Lagarde, presidenta del BCE, si bien, en su caso, el dramatismo de lo floja que está la economía de la zona euro, que bordea la recesión desde hace muchos meses, y el hecho de que la economía alemana esté en recesión directamente le quita comicidad al asunto.

Mientras tanto, la pregunta que se puede hacer uno a sí mismo es si estamos en la tierra de todas las burbujas o simplemente es que los beneficios de la inteligencia artificial no son una promesa, sino una realidad. Una realidad que, en teoría, debería ser incompatible con la escasez de mano de obra que se detecta en la mayor parte de las economías.

Aunque, en eso, la cosa va por barrios: mientras que EE UU ha tenido aumentos de productividad cercanos del 40% en los últimos 20 años, en Europa ese crecimiento no llega ni al 14%.

Hay fenómenos especulativos que parecen cuentos de las mil y una noches, con subidas de precios en forma parabólica, cuando solo han transcurrido dos meses y medio del año 2024. La comparación entre la subida del precio del cacao, del bitcoin y de Nvidia desde el 31 de septiembre pasado es un buen ejemplo de que los activos reales, los financieros y los imaginarios se han apuntado en todo o en parte a las fuertes subidas.

Las subidas desde el inicio de año han sido del 60% para el cacao; del 71% para el bitcoin y del 73% para Nvidia. Los tres, al llegar a la altura en la que están, han titubeado fuertemente, con días en que el precio del bitcoin baja un10 % intra-diario; la cotización de Nvidia un 11% en solo tres horas y el precio del cacao lleva ya dos semanas estancado.

Por comparación con esas revalorizaciones, la subida de los índices de Bolsa S&P 500 y Nasdaq 100 (ambos en torno al 7%) resultan un poco ridículas.

Todo esto en un momento en que el crecimiento de la deuda pública de todos los países y, en particular, de EEUU, está cogiendo una velocidad de vértigo, el exceso de liquidez que tienen los bancos estadounidenses es menos de una cuarta parte del que tenían hace dos años y el coste de los descubiertos en las tarjetas de crédito se ha disparado en EE UU, pasando de menos del 15% hace un par de años a más del 21% en la actualidad.

¿Es esto sostenible? Si los bancos centrales no dejan entrever que todo ello no les hace ninguna gracia, será sostenible y más. Supongo que ellos son conscientes de que la autoridad de que gozaron en alguna época pasada se ha deteriorado mucho.

A ello han contribuido en EE UU tanto la Reserva Federal como el Tesoro con sus emisiones gigantescas este de deuda pública en lo que va de año. Ya es un clásico de internet el ver las lamentaciones sobre el ritmo de crecimiento de la deuda de EE UU, que solo en este año va a añadir tres billones (trillion) de dólares por la financiación del déficit público, lo que hará que, según las estimaciones de la Oficina Presupuestaria del Congreso, la deuda vaya a alcanzar los 50 billones de dólares en 2033. Una estimación que nadie cree, dado que en el momento actual el total de deuda pública puesta en circulación y que todavía no ha vencido asciende a los 34,5 billones de dólares. Al ritmo de crecimiento actual, la cifra que estima el congreso para 2033 se alcanzará en 2029. El nuevo presupuesto que acaba de presentar Joe Biden incluye más impuestos, más gasto y más deuda.

Menos mal que un tercio de la deuda pública está en las carteras de valores de otros organismos oficiales.

La subida de precio de las acciones de Nvidia tiene que ver con las expectativas que promete la IA y, como esas expectativas no hay manera de contrastarlas en un laboratorio, cualquier cosa que se diga sobre ello raya el terreno de la ciencia ficción. Lo que le sucedió el viernes pasado a su cotización (ya mencionado) da una idea de que la medición de esas expectativas tiene mucho o todo, de subjetivo, y de ahí los violentos altibajos.

En el caso del bitcoin no hay ni siquiera una explicación de expectativas razonables a las que agarrarse. La gran subida de su cotización hasta noviembre de 2021 tenía que ver con el exceso de liquidez que había en el mercado y con el fenómeno bien conocido de “mucho dinero a la caza de pocos activos”. De hecho, la caída de la liquidez y la subida de tipos de interés fue su prueba del algodón de si podría seguir subiendo o no. A la vista está que ha superado su gran prueba de fuego.

Da gusto refugiarse en el cacao donde, aunque le suceda lo mismo que a todas las explicaciones de por qué suben o bajan los precios (es decir, que no tengan una validez general), al menos se trata de algo tangible: la subida se debe al exceso de lluvias en Costa de Marfil; a las enfermedades que afectan a las plantaciones y a la prohibición de exportaciones en algunos casos para no quedarse sin stock. Escasez de existencias de cacao que es nacional y global.

Juan Ignacio Crespo es estadístico del Estado y analista financiero

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