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El Foco
Opinión
Texto en el que el autor aboga por ideas y saca conclusiones basadas en su interpretación de hechos y datos

Los alemanes prometen revolucionar el trabajo... pero viven de sus padres

Se van de casa a los 23 años, pero solo uno de cada tres es independiente económicamente. Son pocos y son el futuro, aunque no tienen pareja ni descendencia

Berlin
Activistas se manifiestan contra el cambio climático en Berlín.JOHN MACDOUGALL ( AFP / GETTY IMAGES )

¿Geniales o vagos? Son los hijos de los padres helicóptero de principios del XXI. Se van de casa a los 23 años; pero solo uno de cada tres es independiente económicamente de su familia o del Estado. No tienen ni pareja ni descendencia. Y suelen depender financieramente de sus padres. Son pocos y son el futuro, por lo que la economía, preocupada por la pirámide demográfica invertida, les sigue de cerca temiendo el cliché en torno a la juventud actual, que son vagos y que exprimen al máximo sus ventajas en el mercado laboral actual. Faltan dos millones de especialistas, según la cámara de comercio e industria alemana DIHK. ¿Riesgo para el bienestar? Sí, dice el sindicato Verdi. El déficit de cualificados podría desembocar en una crisis. Sobre todo, en oficios técnicos, sociales y de la salud. Entretanto, los jóvenes buscan la fórmula perfecta ente tiempo, dinero, sentido vital y horarios flexibles; aunque priorizan los valores tradicionales: familia, salud, libertad y seguridad. Tienen un as bajo la manga: la fuerte demanda de jóvenes en el mercado laboral les permite negociar sus condiciones; por lo que prometen revolucionar la cultura y de la organización del trabajo. Insisten en trabajar para vivir y vivir bien. Y solo para el 6,4% es más importante el trabajo que el ocio, según el Instituto de Investigación Generacional de Augsburgo. Las empresas hablan del choque generacional que causan los nuevos Peter Pan con sus prioridades y deseos. Mientras los babyboomers tuvieron que ahorrar para comprarse un televisor, los jóvenes de hoy disfrutan de su quinto iPhone con 14 años.

No son tan dependientes de sus padres como los estadounidenses, pero tampoco son tan independientes como generaciones anteriores. La tendencia desde hace 30 años es trabajar menos y depender más económicamente de la familia. Solo el 38% de los jóvenes entre 15 y 24 años vive de su sueldo, según Statista. En 1991, la mitad de los chicos vivía de su trabajo. Hoy estudian cada vez más y durante más tiempo en un país donde la formación universitaria es gratuita, pero los gastos de manutención son elevados: 867 euros mensuales para poder vivir en un piso compartido.

A pesar de la pandemia y de los precios de alquiler, se van de casa a los 23,8 años, casi tres años antes que el promedio europeo, según datos de Eurostat. Los suecos y los finlandenses, con 21, son los más jóvenes en abandonar el nido. Los españoles superan la treintena cuando lo hacen. Y los croatas, con 33,4, son los mayores. Los jóvenes alemanes no suelen tener hijos antes de los 24 años (solo el 2,4%). Tampoco se casan o viven en pareja a esa edad (solo el 1,6%). Y son pocos. Nunca hubo tan pocos jóvenes como hoy. Son 8,3 millones de personas, el 10% de la población alemana. En España ese porcentaje es similar, del 10,2%.

El 60% de los jóvenes y de los adultos jóvenes (hasta los 34 años) no son totalmente autónomos desde el punto de vista financiero. La razón principal es que su formación se prolonga mucho más que hace 30 años. Sin embargo, tienen trabajo. La cuota de desempleo de los jóvenes alemanes ha caído a la mitad en los últimos 15 años, hoy es del 6%. Un lujo. El promedio de la UE es del 14,5%. La clara ventaja de la juventud alemana es que existe una excelente formación profesional dual. Quien tiene un puesto de FP dual consta en las estadísticas como trabajador en activo, porque gana dinero mientras se forma. Aunque, claro, no les llega. Cada vez más gente joven reclama ayuda del Estado para vivir. El 11% percibe algún tipo de ayuda. Algunos porque no tienen ni formación ni empleo. Son los ninis alemanes, el 7,5% de los jóvenes hasta los 24 años.

No obstante, un tercio de los chicos que trabajan tiene puestos atípicos, con contratos temporales o de media jornada. Por otro lado, la juventud alemana opta cada vez más por estudios universitarios. Desde 2010 a 2020 aumentó el 33% el número de estudiantes. Hoy son casi tres millones. En ese mismo periodo descendió en un 15% la demanda de puestos de FP. Quienes pueden, estudian. Muchos lo hacen tras haber cursado previamente una formación profesional.

También interesante es su comportamiento como consumidores. Disfrutar del aquí y el ahora lo máximo posible aumenta el interés por el consumo frente a la tendencia al ahorro de otras generaciones. A la gente joven le gustan las marcas de lujo. En eso se asemejan a los mileniales americanos, quienes no ven claro su futuro económico y no creen en poder financiar la compra de una vivienda, pero compran lujo inmediato, según estudio realizado por Credi Karma. La compra de un bolso de lujo se convierte en una estrategia para superar la frustración que provoca que pasos de la vida adulta como crear una familia propia o la compra de una vivienda sean casi inalcanzables. También los jóvenes alemanes creen que los factores externos tienen papel un importante en el éxito financiero.

La relación de los jóvenes estadounidenses con sus padres es similar a la que se observa en Alemania. Casi el 60% de los adultos jóvenes americanos entre 18 y 34 años recibe apoyo financiero de sus padres y ambas partes están contentas con ello. Incluso cuando superan la treintena intervienen los padres para ayudar a sus hijos a pagar las facturas del alquiler, el móvil, la cesta de la compra y otros gastos de la vida cotidiana. Se trata de un estudio representativo realizado por Pew Research Center en EE.UU. Pero, mientras los jóvenes americanos están endeudados hasta las orejas por sus estudios universitarios (uno de cada ocho estadounidenses tiene una deuda media de 38.000 dólares por sus estudios), en Alemania una de cada cinco personas entre los 14 y los 29 años tiene deudas, pero ascienden a mucho menos. Según la oficina federal de estadística, la deuda media entre los 20 y 25 años es de 9.200 euros. Cuando ir de compras se convierte en la actividad principal en el tiempo libre. Una tendencia en aumento.

Se dice de la generación Z que es blandengue, que no está preparada para la vida y que, en parte, la culpa la tienen los padres helicóptero: aquellos progenitores que sobrevolaron sobre sus cabezas para protegerles. La realidad es que la gente joven tiene siempre el deseo de trabajar menos que sus padres. “Lo vemos en todas las generaciones”, dice Ulf Rinne ,del Instituto del Futuro del Trabajo IZA. Lo nuevo es que en la actualidad se puede trabajar mucho más flexiblemente. Y los chicos piden work-life-balance, la semana laboral de 4 días y horarios flexibles y rechazan las horas extra. Se lo pueden permitir, porque no tienen que imponerse a una fuerte competencia como hicieron sus padres.

Lidia Conde es periodista y analista de economía alemana


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