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Breakingviews
Opinión
Texto en el que el autor aboga por ideas y saca conclusiones basadas en su interpretación de hechos y datos

El motor desafiará el desacoplamiento EE UU-China

El país asiático tiene una formidable ventaja en la producción de baterías

Fábrica de baterías de coches eléctricos de Xinwangda Electric Vehicle Battery, en Nanjing (China).
Fábrica de baterías de coches eléctricos de Xinwangda Electric Vehicle Battery, en Nanjing (China).STR ( AFP / Getty Images )

En ámbitos estratégicamente sensibles, desde los microchips hasta los equipos de telecos, ya se ha abierto una brecha de desa­coplamiento entre China y EE UU. Pero las automotrices –y en concreto los eléctricos– podrían esbozar los límites del proteccionismo de Washington.

GM y Ford siguen estando de acuerdo, pese a sus dificultades de producción, en que los eléctricos son el futuro. Están compitiendo por alcanzar a Tesla. La Ley IRA promete miles de millones de dólares en subvenciones, y las empresas han anunciado 80.000 millones de inversión.

Proteger las marcas americanas es parte del plan. Pero la IRA se centra también en apoyar la fabricación nacional de baterías, el componente más crucial. El coste de dejar que China domine el mercado es alto. Las baterías no solo alimentarán los coches: también serán clave para apuntalar la red eléctrica, ya que la energía renovable debe almacenarse de algún modo.

El problema es que China tiene una formidable ventaja, desde el refinado de materias primas hasta la producción final. Según Benchmark Mineral Intelligence, aporta tres cuartos del suministro mundial de pilas para baterías, y tiene una ventaja de costes. Las pilas chinas de níquel-manganeso-cobalto, las más populares para vehículos, eran en agosto un 15%, o 18,30 dólares por kilovatio-hora de capacidad energética, más baratas que las equivalentes hechas en EE UU.

La subvención de Biden de 35 dólares por kilovatio-hora para las pilas locales acorta distancias. Pero los costes chinos están bajando deprisa y, más importante, China encabeza la próxima ola de tecnología. Tesla, GM y Ford están adoptando baterías de litio-fosfato, de menor coste, para sus modelos más baratos, y más del 90% proceden de China. Ford tuvo que obtener la licencia de la tecnología de CATL, así que las subvenciones de EE UU pueden ir a parar a su socio. Los proveedores chinos ya están desarrollando baterías de iones de sodio, otra tecnología que también está por llegar.

Incluso para los coches acabados puede haber rutas hacia EE UU: algunos congresistas han expresado su preocupación por si los fabricantes chinos se instalan en México, con menos barreras a la importación. En chips o torres de telefonía, Washington puede presionar. Pero en la carretera corre el riesgo de quedarse atrás.

Los autores son columnistas de Reuters Breakingviews. Las opiniones son suyas. La traducción, de Carlos Gómez Abajo, es responsabilidad de CincoDías

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