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Breakingviews
Opinión
Texto en el que el autor aboga por ideas y saca conclusiones basadas en su interpretación de hechos y datos

Spotify y Netflix tararean contenidos diferentes

Aunque ambas están en una cinta de correr del contenido, la de vídeo tiene mejores márgenes que la de música

Spotify
Información de Spotify en la Bolsa de Nueva York, el 4 de diciembre.BRENDAN MCDERMID (REUTERS)

Spotify y Netflix pertenecen al mismo género, pero silban melodías diferentes. El lunes, la empresa de streaming de música dijo que recortaría el 17% de su plantilla, una medida que Netflix, la empresa de streaming de vídeo, aún no ha tomado en masa. Ello se debe, en parte, a que tienen enfoques diferentes a la hora de pagar por los contenidos: Spotify los compra y Netflix los crea. Pero los accionistas de la empresa de Daniel Ek tienen motivos para estar preocupados. Su estrategia aún no ha dado beneficios consistentes, y, como resultado, el precio de las acciones de Spotify parece vulnerable.

El servicio de música en streaming, valorado en 39.000 millones de dólares (36.000 millones de euros), va a reducir su plantilla en 1.500 empleados para contener las pérdidas. Ek señaló que “el crecimiento económico se ha ralentizado drásticamente y el capital se ha encarecido”. También actualizó sus perspectivas para el cuarto trimestre y espera una pérdida de explotación de entre 93 y 108 millones de euros. Antes preveía un beneficio operativo de 37 millones.

Este es su tercer recorte de plantilla este año, y las acciones de Spotify subieron más de un 10% tras el anuncio. Ello se suma a la enorme subida de la cotización de la empresa sueca este año, del 143% en total. Dado que el valor de las acciones de Spotify se ha triplicado con creces desde que Ek empezó a recortar gastos, no es de extrañar que siga adelante con ello.

El problema es que recortar gastos no es un modelo de negocio y, en ese sentido, Ek está en la cuerda floja. Este año, ni siquiera se espera que Spotify tenga un ebitda positivo, según las estimaciones de LSEG. Netflix tiene unos márgenes de ebitda constantes, en torno al 20%.

Si se profundiza más, las preocupaciones son mayores. Ek paga regularmente por derechos musicales a los grandes sellos discográficos Universal Music, Warner Music y Sony Music Entertainment. Esos costes son recurrentes y enormes. El margen bruto de Spotify, que refleja más o menos los pagos por contenidos, ronda el 25%. Por el contrario, el margen bruto de Netflix, que refleja de forma similar los cobros que recibe por los contenidos, es del 41%.

Aunque el servicio de streaming de vídeo de Reed Hastings también se encuentra en una especie de cinta de correr del contenido –la empresa arrastra costes fuera de balance que se irán incorporando gradualmente–, sus márgenes son mejores y le confieren un múltiplo de mayor calidad. El valor de Spotify sobre las ventas, de 2 veces, es un tercio de la valoración de Netflix. Pero con un ebitda negativo, el valor de Spotify sobre su ebitda es irrelevante. Con la misma métrica, Netflix vale 10 veces el ebitda, aproximadamente la mitad que Amazon. Si no resuelve la parte de su estructura de costes relacionada con los contenidos, Spotify estará aún más desafinada.

Los autores son columnistas de Reuters Breakingviews. Las opiniones son suyas. La traducción, de Carlos Gómez Abajo, es responsabilidad de CincoDías

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