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Breakingviews
Opinión
Texto en el que el autor aboga por ideas y saca conclusiones basadas en su interpretación de hechos y datos

Las restricciones de Pekín al grafito lanzan un disparo de aviso verde

Mucha capacidad mundial de procesamiento está en manos chinas, y a las automotrices les costará diversificarse

China
Grafito en polvo, en unas instalaciones de Volkswagen en Salzgitter (Alemania).FABIAN BIMMER (REUTERS)

China golpea a Occidente donde realmente le duele, o al menos demuestra que puede hacerlo. El viernes anunció que impondrá licencias de exportación a algunos productos de grafito que se usan en baterías de vehículos eléctricos. Es un ajuste de cuentas, tras las nuevas restricciones estadounidenses a las exportaciones de chips. Con casi toda la capacidad mundial de procesamiento del grafito en manos chinas, los fabricantes de automóviles tendrán dificultades para diversificarse.

El grafito, tanto en forma natural como sintética, es esencial para construir el ánodo, componente que permite que la corriente eléctrica fluya a través de una batería. Se prevé que la demanda mundial de grafito, que este año será de 770.000 toneladas, se triplique de aquí a 2033, según Georgi Georgiev, analista de Fastmarkets.

China aporta el 64% de la producción de grafito natural y más de la mitad del equivalente artificial. Y, más importante, refina más del 90% del grafito en material de gran pureza usado en las baterías de los eléctricos.

Con las nuevas restricciones, que empezarán a aplicarse el 1 de diciembre, China exigirá a los exportadores que soliciten una licencia. Se trata de una medida similar a la que aplicó a principios de año para restringir las exportaciones de galio y germanio, metales usados en chips y cables de fibra óptica, lo que provocó una caída de los envíos internacionales.

Las nuevas normas no significan necesariamente que China vaya a dejar de vender grafito al mundo. Ello perjudicaría a los fabricantes nacionales de ánodos, como Shanshan y Shanghai Putailai New Energy, que ya han comprometido miles de millones para construir fábricas en Finlandia y Suecia. Pero Pekín podría utilizar las restricciones a las licencias de forma selectiva para frenar los intentos de las firmas occidentales de reproducir en el extranjero la cadena de suministro de coches eléctricos de China. La extracción de grafito en Europa, que quiere liderar la adopción del eléctrico, es sencillamente más cara, afirma Aiden Lavelle, CEO de la minera European Green Metals.

Según los expertos, poner nuevas minas en producción comercial en Europa podría llevar cinco años o más, dependiendo de los permisos. Y la construcción de nuevas instalaciones de refinado consumiría mucha energía. Los fabricantes de coches comprometidos con la transición verde, como Volkswagen, Tesla y otros, no quieren esperar a que Europa y EE UU se pongan al día, y China acaba de recordárselo al mundo.

Chips

Los nuevos controles a la exportación de chips impuestos por EE UU, que entrarán en vigor en noviembre, restringen los envíos de más componentes y herramientas clave a China o Rusia, y van más allá de limitaciones anteriores. Las nuevas medidas pretenden impedir, por ejemplo, que el holandés ASML suministre ciertos equipos de litografía ultravioleta extrema usados para imprimir en microchips: eso hace que las normas sean más rigurosas que las que Países Bajos aplicó a instancias de Washington en septiembre. También cierran lagunas, impidiendo en la práctica las reexportaciones, al detener las ventas a naciones amigas de Pekín, y bloqueando las compras de chips de IA de gama alta que Nvidia había desarrollado para el mercado chino.

Pero incluyen una exención explícita para los circuitos integrados para electrónica de consumo, y se centran, en cambio, en los chips y dispositivos que podrían usarse para aplicaciones militares y de IA. Parece que Washington está sobre todo preocupado por su seguridad nacional, no por intentar aplastar la industria china.

Las empresas nacionales que puedan llenar los huecos dejados en la cadena de suministro de chips de China aún pueden prosperar. Cambricon (6.500 millones de euros) o Hygon (17.000 millones) subieron en Bolsa el martes, tras el anuncio de las medidas. Según Huatai Securities, fabricantes de equipos locales como Naura y AMEC ya están ganando negocio: las empresas chinas ganaron el 62% de las licitaciones de equipos de maquinaria de las fundiciones del país en julio-agosto, frente al 36% de marzo-abril.

Es cierto que el talento nacional aún no puede competir con las tecnologías de Nvidia o ASML. Pero están progresando. SMIC, la respuesta china a TSMC, ha sido capaz de suministrar procesadores de 7 nanómetros relativamente avanzados para el nuevo teléfono Mate Pro 60 de Huawei usando su propia tecnología.

Cerrar la brecha aún llevará tiempo. Los analistas estiman que las empresas chinas necesitan al menos cinco años para producir procesadores de 5 nanómetros más potentes, y aún más para comercializar la tecnología, mientras que la creación de una cadena de suministro totalmente nacional llevaría décadas. Pero al limitar el acceso de los fabricantes occidentales, las normas abren oportunidades a los paladines locales.

Los autores son columnistas de Reuters Breakingviews. Las opiniones son suyas. La traducción, de Carlos Gómez Abajo, es responsabilidad de CincoDías

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