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Opa hostil
Opinión
Texto en el que el autor aboga por ideas y saca conclusiones basadas en su interpretación de hechos y datos

El último baile de Borja Prado: de oca en oca a la vera del poder

El expresidente de Endesa, un clásico del mundo financiero, revive prácticas de hace 30 años, cuando el poder político repartía las ‘sillas calientes’ del Ibex

Borja Prado, presidente de Endesa, en la junta general de la compañía.
Borja Prado, presidente de Endesa, en la junta general de la compañía.Pablo Monge

Los albaceas de las más arraigadas tradiciones italianas explican que, para conocer la posición que un meritorio ocupa en la sociedad y en los negocios familiares, basta comprobar qué fila se le asigna en un entierro de postín. En el último adiós, es la distancia que le separa de los parientes del finado la que define la intensidad de los afectos y el estatus. Esa disposición en el sepelio de Silvio Berlusconi, icono de la Italia del pasado siglo y el presente, fue escrutada por propios y extraños para intentar explicar el postrero traspiés de Borja Prado en Mediaset y su derrota momentánea a manos de Alessandro Salem, el hombre del clan en España. El financiero, expresidente de Endesa entre 2010 y 2019 y factótum durante todos esos años de las operaciones italianas en España, había aspirado a reverdecer viejos laureles desde la presidencia del conglomerado mediático. No siempre se gana. Ni siquiera quienes cuentan con el acrisolado pedigrí de Borja Prado.

El ejecutivo era nombrado presidente de Mediaset en abril de 2022, con Paolo Vasile de salida tras más de 20 años como inmarcesible consejero delegado. El verdadero salto de calidad en su misión se produjo en noviembre, cuando se anunció la salida definitiva del directivo romano y la llegada de Salem, impasse en el que Prado se erigió en el supuesto guardián de las esencias editoriales de la Mediaset de la era posVasile, alejada por fin del espíritu de Sálvame y comprometida con un cambio de look hacia el rigor y el apego institucional. Eso al menos vendía Prado con convicción en los cenáculos madrileños, hasta que el plan fue rebatido por sorpresa por el propio Salem. En una entrevista publicada por El País marcaba territorio. La desafección y el dueño del bastón de mando quedaron claros en el organigrama hecho público por la casa el 8 de junio, con la aquiescencia de Milán. Prado quedaba relegado a un puesto de chairman o presidente institucional, un modelo bien conocido en una casa liderada tantos años por la dupla de Vasile, verdadero tótem de la compañía, y ‘Alechu’ Echevarría. Nadie podía pensar que no mandara un ejecutivo italiano.

Superado el fiasco televisivo, Prado se vio inmerso esta semana en otra guerra de altos vuelos. Según publicaba El Confidencial, el ejecutivo se habría reunido con el presidente de Repsol, Antonio Brufau, para explorar la compra de Endesa por parte de la petrolera. En un duro comunicado la eléctrica desmentía no la reunión, sino que haya una operación en marcha. “Nunca ha habido ningún contacto entre responsables de Enel y Repsol, ni tampoco con Borja Prado”, subrayaba la firma, dejando claro que el hoy cabeza visible en España del fondo de capital riesgo Peninsula no tiene mandato alguno para negociar transacciones en su nombre por muchos vínculos pasados que atesore. “Vende lo que no tiene”, se lamentaba con considerable enfado desde la casa. Repsol se limitaba a apuntar oficialmente que “no ha analizado ni está analizando” ningún acuerdo.

Fuentes del sector, en todo caso, aseguran que no ha sido la de Brufau la única aproximación de Prado para sugerir la posibilidad de una operación de interés estratégico en el sector de la energía, con Endesa como principal actor. La ocasión la brindarían los declarados intereses de la primera ministra, Giorgia Meloni, de hacer caja y promover una inversión en redes que allane el despliegue renovable. En ese contexto, también se habría trasladado la posibilidad a accionistas clave de Naturgy, sobre la base de la buena relación del financiero con el fondo australiano IFM -que atesora un 14% de la eléctrica- y sus siempre recordadas conexiones italianas. El momento no podía ser más propicio, en época de turbulencias en la gasista tras el frenazo al Proyecto Géminis para dar salida a los fondos presentes en el capital y en plena búsqueda de consejero delegado.

La hiperactividad del expresidente de Endesa habría igualmente llegado a la política y a las telecos, al punto de que en el entorno del candidato popular a la presidencia, Alberto Núñez Feijóo, se maneja la disposición de Prado a asumir la presidencia de Telefónica y, desde ese púlpito privilegiado, poner alfombra roja a los populares en los informativos de Telecinco.

A partir de ahí, ¿se trata de movimientos con algún sustrato o solo maledicencia en vísperas electorales? Fuentes próximas a la candidatura de Núñez Feijóo subrayan que el expresidente de la Xunta tiene claro que no quiere pasar por un Rajoy 2.0, y que apuesta por mantener una posición cercana al mundo empresarial. En esta línea, miembros de la vieja guardia del partido a los que el aspirante gallego respeta y escucha le han insistido en la necesidad de tomar el poder económico sin complejos.

Ante esa realidad, los ejecutivos y empresarios afines al régimen que podría triunfar ya se han lanzado a cortejar las sillas calientes de las empresas tradicionalmente influidas por los cambios de gobierno, cada vez menos por la profesionalización del capital y sus inversores. Prado, especialista en ir de oca a oca sin apenas mancharse el traje, es un exponente más de prácticas empleadas hace 30 años para recalar en nuevos puertos. Corría el año 2007 cuando de Lazard pasó a Mediobanca, donde recibió mandato de Endesa -junto a JP Morgan-para la negociación del acuerdo de fusión de activos renovables entre Acciona y ésta, un acuerdo que nunca llegó a completarse. Pese a ello, tras ganarse la confianza de David Taguas, entonces responsable de la Oficina Económica de José Luis Rodríguez Zapatero, logró acceder a la codiciada presidencia de Endesa cuando Acciona ejecutó su put a Enel y José Manuel Entrecanales abandonó el cargo. Tras dejar la eléctrica, buscó acomodo en Peninsula Capital, con capital de Qatar, y en Key Capital, banco de cabecera de Florentino Pérez. No en vano, el financiero fue su hombre de confianza hasta que, según cuentan fuentes conocedoras, el presidente del Real Madrid descubrió que la conexión qatarí le privó de su apoyo en plena refriega por la Superliga. Después, la salida de Key Capital y la llegada a Mediaset como nuevo lugar en el sol. Está por ver si ahora aparece en el horizonte una presa mejor. El peor error sería subestimarle.

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