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Breakingviews
Opinión
Texto en el que el autor aboga por ideas y saca conclusiones basadas en su interpretación de hechos y datos

Los inmuebles han pasado de dote a inconveniente

El rescate de Credit Suisse deja a UBS con una factura de alquiler cara y duradera

El rescate de Credit Suisse viene con premio trampa inmobiliario. A diferencia de muchos bancos que tuvieron problemas en 2008, el banco suizo ha enajenado gran parte de sus inmuebles de primera calidad. Eso deja al futuro nuevo dueño, UBS, con una factura de alquiler cara y duradera.

En la última crisis financiera, los inmuebles de primera categoría jugaron un papel importante en los rescates bancarios. Cuando Barclays compró el negocio de EE UU de mercados de capitales de Lehman Brothers, la operación incluía la sede del banco en quiebra. El nuevo edificio de la Séptima Avenida de Nueva York representó 1.500 millones de dólares del valor de la operación, que ascendió a 1.750 millones. Del mismo modo, cuando JP Morgan rescató Bear Stearns seis meses antes, también se hizo con su sede de Manhattan. En aquel momento, Jamie Dimon dijo que el acuerdo suponía un ahorro de 3.000 millones, porque ya no necesitaba construir una nueva sede. El sector inmobiliario también contribuyó a apuntalar los rescates públicos. Royal Bank of Scotland tenía 17.000 millones de libras en propiedades y activos similares cuando Londres lo rescató en 2008.

Hoy en día hay menos bienes inmuebles que apuntalen los valores bancarios. Credit Suisse vendió su oficina principal de Cabot Square en el Canary Wharf de Londres hace más de una década; ahora ocupa el edificio en virtud de un alquiler que acaba en 2034. UBS alquila en Londres su nuevo recinto de Broadgate; Deutsche Bank hace lo mismo con su sede de Fráncfort tras un acuerdo de venta y posterior arrendamiento en 2011.

Estos alquileres son una pesada carga para cualquier nuevo propietario. One Cabot Square tiene 5,1 hectáreas e incluye una amplia sala de trading. Sin embargo, no está nada claro que la UBS ampliada vaya a necesitar ese espacio tras lo que se espera que sean fuertes recortes de plantilla en el banco de inversión de Credit Suisse. El auge del trabajo híbrido reduce aún más la necesidad de oficinas adicionales.

A entidades como UBS también les resultará más difícil subarrendar el espacio sobrante. Según Green Street, Canary Wharf ya registra una tasa de desocupación del 15% a medida que disminuye la demanda. Para los compradores que se disponen a rescatar a bancos en apuros, los inmuebles han pasado de dote a inconveniente.

Los autores son columnistas de Reuters Breakingviews. Las opiniones son suyas. La traducción, de Carlos Gómez Abajo, es responsabilidad de CincoDías

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