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El dólar mantiene su fortaleza como divisa de referencia mundial a pesar del caos trumpista

El euro apenas roba protagonismo en las finanzas internacionales y mantiene su peso en torno al 20%, pero sí se refuerza en las emisiones de deuda

Sede del BCE.Getty

La presidenta del BCE, Christine Lagarde, quiso ver el año pasado casi por estas fechas una oportunidad histórica para el euro para ganar terreno al dólar como divisa de referencial mundial. La guerra comercial contra el mundo declarada por Donald Trump en abril de 2025 trajo el descrédito y la desconfianza hacia los activos estadounidenses y parecía el principio del fin del excepcionalismo americano, por el que EE UU y su divisa eran el polo indiscutible de la inversión a nivel global. Sin embargo, los augurios —o quizá más bien el deseo— de Lagarde de que el euro tomara impulso a costa del dólar apenas se han cumplido. En 2025, el papel de la divisa comunitaria sobre el sistema financiero internacional apenas se ha movido y se sitúa entorno al 20% del total, aunque sí hay avances significativos en su presencia en las emisiones de deuda.

El BCE ha presentado hoy su análisis sobre el papel internacional del euro, que la institución asume va mejorando pero a ritmo muy lento. Así, hay que remontarse a 2014, al año de la invasión rusa de Crimea, para calcular desde entonces un avance de 1,5 puntos porcentuales, que mantiene a la europea como la segunda divisa más relevante del mundo. La distancia frente al dólar continúa siendo enorme, sin que apenas hayan ayudado a reducirla las tensiones geopolíticas que sacuden al mundo actual. Es más, con la guerra en Oriente Próximo la cotización del dólar, la divisa en la que se paga el petróleo, incluso se ha visto favorecida y si hay una divisa que está ganando terreno, en especial en la operativa de trading de divisas y aunque sea de forma mínima y a mucha distancia del resto, es el yuan chino.

Según explica el BCE, el euro tiene una cuota de alrededor del 20% en el sistema monetario internacional, un ámbito que recoge el comercio, las reservas en divisa extranjera, las emisiones de deuda o la operativa de trading en el mercado de divisas. El porcentaje supera en cinco puntos porcentuales la cuota de la zona euro en la producción mundial, lo que “pone de manifiesto que el atractivo internacional del euro supera el peso económico de la zona euro”, defiende. Aun así, el BCE también reconoce los desafíos pendientes para que la divisa europea alcance más relevancia. “Para que se convierta en una moneda verdaderamente global, la zona euro debe desarrollar mercados de capitales más profundos y líquidos”, defiende Lagarde en el documento. La presidenta del BCE alude también a la importancia de salvaguardar la confianza de los inversores en las instituciones y políticas de la zona euro, mediante el respeto del Estado de Derecho, cuya vulneración por parte de EE UU sin embargo no está haciendo demasiada mella en el dólar.

El documento del BCE también reconoce la dificultad de romper el statu quo de décadas de reinado del dólar. Así, el peso del euro en las reservas de los bancos centrales apenas ha cambiado en los últimos años. “La relativa estabilidad de las cuotas de las monedas de reserva refleja el enfoque tradicionalmente prudente de los gestores de reservas oficiales, que evitan cambios bruscos en los parámetros estratégicos de inversión, incluso en un contexto de mayor incertidumbre geopolítica“, explica el BCE. El banco central cita una encuesta reciente en la que menos del 10% de los bancos centrales citaron los aranceles estadounidenses como un factor que influyó en la asignación de sus reservas a mediados de 2025. Incluso China, el mayor tenedor de reservas extranjeras del mundo, ha seguido acumulando dólares estadounidenses. El dólar estadounidense mantuvo su cuota en las reservas de los bancos centrales en aproximadamente el 57%, el yen japonés y la libra esterlina se mantuvieron por debajo del 6% y el 5%, respectivamente, mientras que el yuan chino se mantuvo estable en cerca del 2%, según recoge el informe del BCE.

La diversificación de las reservas de los bancos centrales sí es una realidad, aunque no hasta el punto de desbancar al dólar y la deuda estadounidense. Las compras de oro por parte de las instituciones monetarias se redujeron en 2025 a unas 850 toneladas, desde las más de 1.000 entre 2022 y 2024, en gran parte por el alza de precios del metal y el aumento de valor de las tenencias existentes. Así, gracias a esa revalorización del oro, su peso sobre el total de las reservas oficiales de divisas aumentó en 2025 al 27%, por delante de los bonos del Tesoro estadounidense, con el 22% del total. Sin embargo, si se corrigen estos efectos de valoración utilizando el precio del oro a finales de 2023, la cuota del euro se mantiene a la par con la del oro, en el 16%, mientras que la de los bonos del Tesoro estadounidense sigue siendo notablemente superior, del 26%.

El euro sí está ganando terreno como divisa de denominación de las emisiones de deuda internacionales. La emisión de préstamos y bonos internacionales en euros aumentó en torno a un 30% en comparación con 2024, superando los 1,1 billones de dólares estadounidenses (casi 1 billón de euros), lo que supone el nivel más alto desde la creación del euro. Y la emisión de bonos en euros, incluidos los lanzados por empresas estadounidenses, se disparó casi el 50%, gracias a unos costes de emisión más favorables. Además, el euro también se convirtió en la moneda líder en el mercado internacional de bonos verdes y sostenibles en 2025, superando al dólar estadounidense por primera vez, con emisiones que ascendieron a casi 100.000 millones de dólares (alrededor de 85.000 millones de euros).

Las entradas de capital extranjero en la zona del euro también se acercaron a máximos históricos en 2025, al superar los 850.000 millones de euros, en gran parte a través de la suscripción de fondos de inversión domiciliados en Irlanda y Luxemburgo que a su vez luego invierten fuera de la zona euro, según precisa el BCE en su informe. Así, la inversión en euros tampoco sería garantía de inyección efectiva de capital en la región. Y en ámbitos como el trading de divisas, el euro perdió terreno en 2025. Según la encuesta trienal del Banco Internacional de Pagos realizada en abril de 2025 que cita el BCE, el euro participó en alrededor del 29% de las transacciones mundiales de divisas, lo que supone un descenso de unos 2 puntos porcentuales con respecto a la encuesta anterior, realizada en abril de 2022. Por el contrario, la cuota del yuan chino aumentó significativamente, alcanzando casi el 9% en abril de 2025, lo que supone un incremento de 1,6 puntos porcentuales en comparación con abril de 2022.

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