Wall Street conjura la incertidumbre: Bolsa en récord y beneficios al alza
La Bolsa de EE UU avanza a toda máquina de la mano de una excelente temporada de resultados y pese a la guerra en Irán. El 84% de las empresas ha superado las expectativas del mercado

Wall Street está haciendo historia cuando la incertidumbre es máxima. El índice S&P 500, referencia en EE UU, cotiza en récord tras superar el impacto inicial del conflicto en Irán –ha subido el 9% en poco más de un mes– convirtiéndose en uno de los mejores mercados de 2026 con una rentabilidad del 8%. Desafía así los peores pronósticos sobre el crecimiento económico y la inflación con un brent que ha escalado por encima de los 100 dólares el barril ante el cierre del estrecho de Ormuz.
El principal combustible de este desafiante rally están siendo los resultados empresariales. Los últimos datos de Factset muestran que el crecimiento de las ganancias de las empresas del S&P que han presentado sus cuentas del primer trimestre de 2026 se sitúa en el 27%, cuando las previsiones iniciales eran del 13,2% para el periodo. Además, el 84% ha batido las expectativas del mercado en cuanto a beneficio por acción (BPA), y el 81% las de ventas, frente al 70% de media que lo ha venido haciendo en los últimos cinco años.
Hasta el momento, solo el 5% de las compañías no han alcanzado las estimaciones de ganancias, lo que supone el porcentaje más bajo en más de 25 años exceptuando el período de reapertura por la Covid-19 en 2021.
El sector tecnológico, y especialmente los negocios vinculados a la Inteligencia Artificial (IA), ha sido el principal motor de las cuentas y, por ende, para Wall Street. En este grupo destacan Alphabet, Amazon, Meta y Microsoft, que han incrementado el beneficio una media del 61%, y las ventas, el 20%.
Con ello, las previsiones del consenso del mercado sobre la inversión de capital de las grandes compañías de IA para el ejercicio han repuntado en casi 80.000 millones de dólares. Los analistas prevén que las mayores cotizadas (Amazon, Google, Meta, Microsoft y Oracle) invertirán 751.000 millones de dólares, un 83% más que en 2025, y un 37% por encima de lo que calculaban en el arranque de 2026. Este escenario implica también “un incremento similar para las empresas de infraestructura de IA, lo que contribuye a mejorar las perspectivas de beneficios de la Bolsa en general”, apunta Goldman Sachs.
Los accionistas e inversores de estas compañías han participado de la rentabilidad ofrecida por gran parte de ellas, que han ganado más del 30% desde abril, pero no tanto de las políticas de retribución. Goldman Sachs destaca que “si bien el creciente gasto en inversión en IA ha impulsado las ganancias en capital (capex) por encima del 40%, el incremento de los dividendos se ha mantenido relativamente estable en un 8%, y la recompra de acciones continúa estancada”. De hecho, los gigantes de la IA no se caracterizan por repartir dividendos.
Julián Pascual, presidente y gestor de renta variable de Buy & Hold, matiza que el mercado sigue intentando separar los ganadores y los perdedores de la carrera que sigue la IA, “castigando a las empresas que considera que van a perder negocio –como las de software, incluso cuando sus números de han seguido siendo excelentes– y premiando a aquellas que considera beneficiadas por esta disrupción, como las fabricantes de microchips”.
En cualquier caso, las primeras pinceladas de la actividad empresarial en Estados Unidos amplían el camino para mayores avances en la Bolsa. “Las perspectivas empresariales están siendo sólidas con una dosis de cautela”, comenta RBC. La firma destaca que el 45% de las compañías estima ahora un beneficio por acción para 2026 por encima del consenso, y que se sitúa ligeramente por encima del promedio de los últimos 10 años, “a pesar de la situación adversa de los costes energéticos y la incertidumbre geopolítica”.
También los analistas se mantienen optimistas y han elevado las estimaciones de beneficio por acción del S&P en un 1%, con mayor impulso en los sectores de energía y tecnología; consumo concentra, por el contrario, las mayores revisiones a la baja. “La fuerza del auge de la inversión en IA aumenta los riesgos al alza para nuestras previsiones de beneficios del S&P. Al inicio del trimestre, estimábamos que las acciones de infraestructura de IA representarían aproximadamente el 40% del crecimiento del S&P este año y el 30% en 2027, pero ese impulso parece mayor en la actualidad”, comentan los analistas de Goldman Sachs. Las mayores beneficiadas son Dow Inc; Intel, CF Industries, Seagate Technology, Texas Instruments, Sandisk Corporation, Chevron Corporation, Valero Energy Corporation, Phillips 66 y LyondellBasell Industries.
Yves Bonzon, director de inversiones de Julius Baer, expone que para muchos inversores “es difícil asimilar la fortaleza de las acciones estadounidenses con la falta de resolución del conflicto entre Estados Unidos e Irán y los renovados riesgos energéticos”, y encuentra varios factores que ayudan a explicar esta resiliencia: la economía estadounidense es menos sensible a las crisis petroleras que en el pasado, gracias a una menor dependencia de las importaciones y una menor intensidad energética; los costes energéticos se compensan en gran medida con las devoluciones de impuestos de magnitud similar, que impulsan el consumo de los hogares, y los mercados siguen descontando una perturbación temporal en lugar de una crisis prolongada.
Valoraciones elevadas
Otra de las palancas con las que cuenta Wall Street son las valoraciones, que aún no parecen haber alcanzado su máximo, en opinión de RBC. “Mantenemos una perspectiva positiva sobre el mercado de renta variable estadounidense para el próximo año, reconociendo que el camino puede no ser lineal” señala la firma, que tiene establecido un objetivo para el S&P a 12 meses de 7.750. “En las últimas semanas también hemos destacado cómo superar la incertidumbre suele ser el camino alcista para las acciones estadounidenses en tiempos de crisis. Esta sigue siendo nuestra perspectiva sobre el mercado bursátil actual”, añade.
Por el contrario, el CEO de Finizens, Giorgio Semenzato, considera que “tras años de expansión, las valoraciones exigen una ejecución casi perfecta por parte de las compañías, lo que sitúa a Wall Street en una fase donde el potencial de expansión de múltiplos parece más acotado, delegando el protagonismo del crecimiento futuro casi exclusivamente en la evolución de los beneficios netos”.
De cara a los próximos trimestres, Morningstar sitúa “los sectores tecnológico, de comunicaciones y consumo cíclico como los que presentan aún mucho margen de subida”, y prevé que “la volatilidad acompañará al mercado el resto del año”. El principal riesgo que sopesa sigue siendo el alto precio del petróleo y, sobre todo, el tiempo en el que permanecerá en cotas elevadas.
Con respecto a las acciones de IA, Morningstar apunta que “el mercado está buscando ejemplos concretos sobre cómo va a generar un nuevo crecimiento de los ingresos, y de cómo puede mejorar la productividad y la eficiencia con el fin de contribuir a sostener los márgenes operativos a futuro”. Y añade que “muchas empresas ya han incorporado en su valoración el crecimiento para 2026 e incluso 2027”.
El comportamiento de Wall Street marca diferencias con Europa. “El crecimiento de las ventas del Stoxx 600 se sitúa ligeramente por encima del 1% interanual, y solo alrededor de la mitad de las empresas superan las previsiones de ingresos”, explica Yves Bonzon.
No obstante, los expertos observan algunas ventajas para la inversión en el Viejo Continente. “El factor fundamental a favor de las Bolsas europeas es el mayor peso que tienen las compañías de carácter value en su composición frente a los índices estadounidenses, donde son más protagonistas las cotizadas de perfil tecnológico y de calidad. Además, el encarecimiento del petróleo también ha tirado al alza de las energéticas, que tienen mayor ponderación que en la Bolsa estadounidense, como ocurre con Repsol en el Ibex”, comenta Julián Pascual.
Mientras, Ignacio Fuertes, director de inversiones de Miraltabank, observa factores a favor y en contra para la región: “El Stoxx 600 acumula una fuerte revalorización [ha subido el 35% en 12 meses ] y cotiza cerca de 16 veces beneficios esperados, por encima de su media histórica. El problema no es tanto la economía, donde el estímulo fiscal alemán y el aumento del gasto en defensa son reales, como la velocidad de ejecución: las expectativas se han adelantado a los hechos”.
Donde Europa sí tiene una historia diferencial es en los sectores industriales ligados al ciclo de la inteligencia artificial: electrificación, cables de alta tensión, gestión térmica, redes eléctricas y potencia para centros de datos. “Compañías como Schneider Electric, Siemens Energy o Prysmian representan el capítulo europeo del capex en IA, con valoraciones todavía más razonables que las de sus comparables estadounidenses”, apunta Fuertes.
También, “el mercado europeo está logrando atraer flujos de capital que buscan alternativas a la concentración tecnológica de Estados Unidos consolidando un comportamiento relativo superior que refleja una normalización de las primas de riesgo en el continente”, concluye el CEO de Finizens.