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La Bolsa se olvida de la guerra y empieza mayo desligada del precio del petróleo

El mercado pasa por encima del riesgo de crisis energética, convencido de una próxima solución y pendiente de los beneficios

Interior de la Bolsa de Madrid este jueves 30 de abril.Vega Alonso (EFE)

Dos meses de guerra y dos meses con el estrecho de Ormuz cerrado a cal y canto. Inflación al alza. Señales de enfriamiento económico y riesgos de suministro. Uno de los escenarios más severos que, sobre el papel, podría imaginar cualquier grupo de economistas. Y, sin embargo, ese mismo escenario convive hoy con unas Bolsas instaladas en máximos históricos. Sin señales de normalización en el golfo Pérsico y con el riesgo de estanflación ganando peso en Europa, los inversores mantienen la expectativa de que Estados Unidos e Irán alcancen algún tipo de entendimiento. Una convicción que no se ha disipado pese a chocar repetidamente con la realidad a lo largo de abril, un mes que, contra todo pronóstico, ha resultado ser un excelente mes de Bolsa.

“Lo llamativo es la capacidad del mercado para mirar más allá del conflicto y centrarse en lo que viene. La revisión de beneficios empresariales abre margen para nuevas subidas”, señala Caroline Lamy, responsable de renta variable en Crédit Mutuel AM. La situación fue muy distinta en marzo, periodo dominado por la escalada del crudo y por las severas caídas bursátiles. Abril ha sido el mes de la desconexión, y los mercados encaran mayo con inercia alcista por más que este jueves el brent superara los 126 dólares por barril. En este terreno las tecnológicas cabalgan desbocadas: el índice Nasdaq repunta un 15,3%, el mayor ascenso en seis años. En España, el Ibex 35 suma un 4,3% y se sitúa a poco más de 850 puntos de los máximos previos al inicio de la contienda.

¿Se ha disipado el miedo al ‘shock’ energético?

Los analistas tratan de determinar hasta qué punto el rebote puede sostenerse en un contexto geopolítico aún sin cerrar. “No estamos ante un mercado que ignore el riesgo energético, sino que, por ahora, lo está interpretando como un shock manejable y no como una crisis sistémica”, afirma Antonio Castelo, analista de iBroker. Las expectativas de una intervención quirúrgica y de corta duración de Estados Unidos sobre Irán, similar a la de junio de 2025, se han ido desvaneciendo con el paso de las semanas. Sin embargo, las sucesivas prórrogas y el alto el fuego indefinido han sido vacuna contra el pesimismo. Los inversores, además, no se quieren perder el eventual rebote que, confían, llegará cuando se produzca un acuerdo.

Esa lectura contenida del riesgo no oculta, en todo caso, la magnitud del impacto sobre el mercado energético. Según estimaciones de la Agencia Internacional de la Energía, la guerra ha provocado hasta ahora la pérdida de unos 13 millones de barriles diarios de petróleo, una cifra equivalente a toda la producción diaria de Estados Unidos.

De momento, la economía está logrando capear la sacudida, aunque empiezan a aflorar las primeras grietas. La mayor dependencia energética de Europa explica que la zona euro se estancara en el primer trimestre, con un avance de apenas el 0,1%, mientras la inflación ha repuntado hasta el 3% en abril. En contraste, la economía estadounidense avanzó un 2% en el arranque del año. Un dato todavía sólido, pero tres décimas menos de lo que anticipaba el consenso de Bloomberg.

Con sus constantes oscilaciones, el brent arranca mayo en torno a los 110 dólares por barril para el futuro de julio, nueva referencia. Desde el inicio de los ataques acumula una revalorización superior al 50%. Stefan Rondorf, estratega sénior de inversión en AllianzGI, apunta a que la cotización de los futuros del petróleo refleja la confianza del mercado en un acuerdo a corto plazo. El crudo con entrega en junio de 2027, también ha subido, pero se mantiene por debajo de los 80 dólares. El consenso reconoce que a ninguna de las partes les interesa que el conflicto se encalle. A ello se suma el cálculo político. Yves Bonzon, jefe de inversiones de Julius Baer, apunta a que, con las elecciones de mitad de mandato a la vuelta de la esquina, el presidente Donald Trump afronta una creciente presión interna. En paralelo, el bloqueo está llevando al límite la capacidad de almacenamiento de crudo de Irán, lo que refuerza los incentivos de Teherán para buscar una salida negociada.

Por ahora, los inversores parten de la premisa de que las tensiones no irán a más. Pero Castelo advierte de que esa lectura no es inamovible. Si los precios del petróleo se mantienen elevados durante demasiado tiempo, el mercado tendría que revisar sus hipótesis. “Un crudo caro acaba filtrándose a la inflación, a los márgenes empresariales, al consumo y a las expectativas de tipos. Y eso afecta especialmente a Europa, mucho más dependiente de la energía importada que Estados Unidos”, señala. Rondorf añade que una interrupción prolongada del Estrecho durante meses podría llevar al petróleo hasta los 150 dólares, un escenario en el que los riesgos de recesión aumentarían y las Bolsas volverían previsiblemente a retroceder.

Liquidez y el impulso de la IA

Alfonso de Gregorio, director de inversiones de Finaccess Value, apunta al exceso de liquidez que aún persiste en los mercados como uno de los factores que explican el rebote. Con una gran cantidad de capital a la espera de oportunidades, los inversores aprovechan cualquier atisbo de distensión para tomar posiciones e intentar beneficiarse de la recuperación. El rebote que han registrado los mercados en las últimas semanas tiene un protagonista claro: la tecnología. Los nuevos modelos de inteligencia artificial y la solidez de los resultados de las compañías de semiconductores y chips han reavivado el apetito comprador y dado nuevo impulso al sector.

Es el mercado estadounidense el que mejor está capitalizando este movimiento. Alfonso de Gregorio reconoce que el dinero que los inversores habían canalizado hacia Europa ha regresado a Wall Street, atraído por la pujanza tecnológica. “El comportamiento de la renta variable de Estados Unidos suele acabar marcando el paso al resto de los índices”, apunta.

A pesar del optimismo reinante los expertos aconsejan cautela. De Gregorio reconoce que a diferencia de lo que dice la teoría económica, esta vez la renta variable no se está anticipando a la macroeconomía. Mientras los datos macro empiezan a mostrar tensión, las Bolsas han seguido subiendo y, por momentos, marcando nuevos máximos. Stefan Rondorf, estratega sénior de inversión en AllianzGI, cree que la “vuelta a normalidad” solo se justifica si el suministro energético se normaliza, se evita la recesión y la confianza de los inversores en la IA se mantiene.

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