Miraltabank: “Estados Unidos no tiene dinero para una guerra de larga duración”
La firma de gestión de activos espera un rally bursátil con el fin del conflicto en Irán y apuesta por energía, industrias y materiales estratégicos con miras al largo plazo


El mundo se mueve al borde de una crisis energética, que ya asoma en forma de más inflación y escasez de suministro en algunos países, mientras el mercado bursátil recupera terreno hasta aproximarse de nuevo a máximos. La Bolsa no se ha dejado llevar por el miedo ante el alza fulgurante del petróleo y el gas a causa de la guerra de Irán, una actitud que aunque pueda parecer sorprendente, se explica en la convicción de los inversores de que Donald Trump no puede asumir un conflicto largo en Irán, según defiende Ignacio Fuertes, director de inversiones y socio de Miraltabank. “EE UU no tiene dinero para una guerra de larga duración”, ha advertido este miércoles en una presentación a medios. Y apunta al rally bursátil que estaría al llegar una vez finalice el conflicto.
La guerra iniciada por EE UU e Israel en Oriente Próximo ha puesto patas arriba el escenario que los inversores habían previsto para este año, de un entorno de rebajas de tipos de la Fed y diversificación fuera de Estados Unidos. Pero el desconcierto está siendo contenido y el shock energético que está causando el cierre del estrecho de Ormuz no está provocando un shock bursátil. Fuertes lo explica en que “el mercado interpreta que EE UU no puede entrar en un conflicto largo. Los inversores han aprendido del Liberation Day”. Así, tras la declaración de guerra comercial al mundo en abril de 2025, Donald Trump dio marcha atrás al comprobar la tensión que se había desatado en los bonos soberanos a largo plazo, capaz de amenazar la sostenibilidad de la deuda de EE UU.
El presidente de EE UU ha pedido al Congreso una partida de 200.000 millones de dólares para el Pentágono. Pero, según apunta Fuertes, “EE UU no se puede permitir una guerra de larga duración. Su economía necesita crecer por encima del nivel de los tipos de interés”. Es el precio de soportar una elevado nivel de deuda y déficit público que los tenedores de bonos soberanos estadounidenses vigilan muy de cerca. Para Fuertes, la perspectiva de más corto plazo es un final del conflicto en Irán que no haga descarrilar la economía estadounidense y que permita además una rebaja de tipos por parte de la Fed. “Trump busca la faceta transaccional del conflicto. Ir a la guerra para financiar la economía, pero no puedes hacer que descarrile”, añade Fuertes.
En su opinión, un acuerdo entre EE UU e Irán que estabilice Oriente Próximo puede “ser gasolina para los mercados, podemos ver un rally muy fuerte”. Si bien sostiene que con una perspectiva de inversión a largo plazo, el escenario ya ha cambiado de forma estructural e impone un nuevo paradigma para la inversión, en el que no basta con replicar índices y que requiere de una gestión activa.
En este nuevo orden mundial, en el que “los eventos de alto riesgo se han convertido en eventos de alta probabilidad”, hay para la gestora Miraltabank tres grandes motores estructurales de inversión: las políticas de apoyo fiscal y regulatorio a sectores estratégicos —defensa, digitalización, transición energética e infraestructuras críticas—, los desequilibrios entre oferta y demanda —como los vistos ahora en el petróleo y el gas o en otro momentos en los chips y las tierras raras— y la consolidación de compañías en posición de dominio en industrias esenciales. “EE UU ya ha creado monopolios en medios de pago, tarjetas, defensa o tecnología y ahora lo pretende en inteligencia artificial y tokenización”, resume Fuertes. Para Miraltabank, es necesario adaptarse a una nueva era de mayor protagonismo de los Estados sobre la economía a través de sus políticas industriales y tecnológicas y del uso de aranceles y subsidios.
Partiendo de esta base, Miraltabank concede un peso del 22,4% al sector de materiales y del 18,3% al sector industrial en su fondo de renta variable europea Narval Europa, con posiciones destacadas para Engie, Basf, ASML, Norsk Hydro, Carrefour o Figure Technologies. La gestora es reticente hacia banca y aseguradoras por su exposición al crédito privado, un segmento del mercado hacia el que prefiere extremar la prudencia. “Empresas que piden dinero prestado al 9% o al 10% no son alumnos tan aventajados”, explica Fuertes, que recuerda que el BCE y el BIS vigilan de cerca los lazos entre la banca tradicional y la denominada banca en la sombra donde se expande el crédito privado.