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España esquiva las tensiones y logra un récord de demanda en su primera gran emisión del año

El Tesoro capta 15.000 millones en un bono sindicado a 10 años al 3,3%

Secretaria General del Tesoro, Paula Conthe. JUAN BARBOSA

El apetito de los inversores por la deuda de la zona euro parece no tener fin. Las tensiones geopolíticas y financieras se multiplican con el paso de las horas, pero la abundante liquidez que aún inunda los mercados está permitiendo absorber sin dificultad la avalancha de papel propia del arranque del año. En una jornada marcada por un nuevo sobresalto en la deuda japonesa a largo plazo (el bono a 40 años supera la barrera del 4% por primera vez en su historia), las buenas perspectivas de la economía española sirven de soporte para una nueva emisión sindicada del Tesoro.

Dos semanas después de que Italia y Portugal —los antiguos patitos feos de la deuda soberana de la eurozona— salieran al mercado con operaciones que cosecharon una demanda récord, este martes es España el que ha seguido la estela. La demanda ha ido creciendo con el paso de los minutos y pulveriza todos los récords. Las peticiones alcanzan los 144.900 millones de euros, por encima de los 139.000 millones registrados en la emisión de hace un año. La cifra ha superado en más de nueve veces los 15.000 millones finalmente captados.

Este respaldo ha contribuido a abaratar el coste de la operación. La emisión arrancó con un diferencial de ocho puntos básicos sobre la referencia española a diez años y se ha estrechado hasta los seis puntos. Según estas cifras, la rentabilidad de la nueva referencia alcanza el 3,323%, por encima del 3,18% registrado hace 12 meses. Junto a esta rentabilidad, los bonos pagarán un cupón anual del 3,3%. Barclays, BBVA, HSBC, JP Morgan y Santander forman el sindicato de bancos encargado de la colocación.

La operación se produce en un contexto de elevada inestabilidad. El pulso comercial de la Casa Blanca contra varios países europeos implicados en las maniobras militares en Groenlandia está provocando una abultada corrección en las Bolsas. A medida que los inversores reducen su exposición a los activos de riesgo, aceleran la compra de valores refugio, como el oro y los bonos soberanos. En este entorno, las buenas perspectivas macroeconómicas actúan como un potente imán para el papel español.

Con el inicio del año, los organismos internacionales han comenzado a actualizar sus previsiones. El último en hacerlo ha sido el Fondo Monetario Internacional. El organismo que dirige Kristalina Georgieva estima que la economía española crecerá un 2,3% este año, tres décimas más que en su proyección de octubre, y ha elevado en dos décimas su previsión para 2027, hasta el 1,9%. España se consolida así como la economía con mayor dinamismo de la zona euro y, entre las grandes economías avanzadas, solo Estados Unidos la superaría, con una expansión prevista del 2,4%.

Además de su volumen, la demanda destacó por su calidad, con la participación de 441 cuentas inversoras. Siguiendo la distribución de las tenencias de deuda española —donde los inversores extranjeros concentran casi la mitad de la deuda en circulación (48,43%)—, el 90% de la demanda correspondió a los no residentes. Por nacionalidades, los mayores partícipes fueron Reino Unido e Irlanda (22,5%), seguidos de Francia e Italia (14,2%), y Alemania, Austria y Suiza (11,7%). Los inversores asiáticos, con un marcado perfil defensivo, representaron el 4,7% de la participación.

Por tipología de inversores, los bancos centrales e instituciones oficiales alcanzaron un peso del 26,5%, seguidos de los gestores de fondos (25,1%) y las tesorerías bancarias (23,3%).

El apetito de los inversores por el papel español se traslada también al mercado secundario. En un arranque de año en el que parece haberse resquebrajado la tranquilidad, la prima de riesgo (calculada por el diferencial entre los intereses de la deuda española con la deuda alemana, la referencia en la eurozona) se sitúa por debajo de los 40 puntos básicos, mínimos de 2008.

En paralelo a la emisión sindicada, el organismo que dirige Paula Conthe sigue ejecutando su estrategia de financiación a buen ritmo. Una semana después de captar 6.077 millones de euros en letras a seis y 12 meses, a un tipo cercano al 2%, este martes ha sido el turno de las referencias a tres y nueve meses. En ambas se han adjudicado 3.002 millones de euros, con rentabilidades ligeramente inferiores, aunque todavía en el entorno del 2%. La demanda ha superado los 5.700 millones, casi el doble de la oferta.

En la deuda a tres meses se han captado 975,93 millones y el interés marginal se sitúa en el 1,978%, por debajo del 1,99% de la puja anterior. En letras a nueve meses se han colocado 2.026 millones al 2,008%, frente al 2,016% del pasado diciembre.

Las letras hace meses que ya no superan a la inflación. La moderación de las rentabilidades y el hecho de que, a comienzos de año, los hogares suelen reservar un colchón de liquidez para hacer frente a los gastos del periodo navideño explican un menor interés por parte del pequeño ahorrador. Las órdenes no competitivas –­que recogen en su mayoría a los inversores minorista– sumaron 410,15 millones de euros para ambas referencias, por debajo de los 743,40 millones registrados en la subasta de letras a seis meses de la semana pasada.

Con las operaciones efectuadas en las tres primeras semanas del año, el Tesoro ya ha emitido 29.787 millones de euros a medio y largo plazo en 2025, el 16,8% de su programa de financiación a medio y largo plazo para 2026. Por tercer año consecutivo, el organismo prevé unas necesidades de financiación de 55.000 millones. Las emisiones brutas previstas rondarán los 285.677 millones de euros, un 4,2% más que en 2025.

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