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Una de cada seis casas de Madrid tiene menos superficie de la que será obligatoria para las nuevas viviendas

El Ayuntamiento aprueba sus nuevas normas urbanísticas y exigirá que ninguna obra nueva sea menor a los 40 metros cuadrados

Marina Vítora
nueva vivienda madrid
DVD1157 (17/04/2023).Sevilla. Viviendas de la SAREB. Vista de viviendas en la localidad Camas, Sevilla./ PACO PUENTES (EL PAÍS). PACO PUENTES

En la ciudad de Madrid hay un total de 288.280 viviendas con menos de 45 metros cuadrados, según el Instituto Nacional de Estadística, de las que 49.752 no llegan ni a 30. En total, suponen casi uno de cada seis domicilios de los poco más de 1,5 millones que suma una capital que este lunes decidió que nunca más se construirá una vivienda por debajo de los 40 metros cuadrados. Así lo dictan las nuevas normas urbanísticas aprobadas en el último pleno por el Ayuntamiento de Madrid, que incorpora una serie de condiciones mínimas orientadas a la confortabilidad de las nuevas edificaciones.

La medida solo afectará a las viviendas de nueva construcción, una vez que pasen todos los trámites necesarios, que dependen también de la Comunidad. En cualquier caso, la nueva superficie mínima renueva una Orden Ministerial que data de 1944 y convierte en un anacronismo normativo a alrededor de 200.000 hogares.

Entre las nuevas normas, también se encuentra la regulación de las zonas de uso común y los tendederos, así como de los trasteros, terrazas y cuartos de instalaciones que ya no computarán a efectos de edificabilidad. Además, se regulariza la transformación de los locales a viviendas con el objetivo de garantizar que respeten las condiciones de habitabilidad y seguridad conforme a la norma, mientras que los alojamientos de uso turístico no ven modificadas sus normas.

Para mejorar la sostenibilidad ambiental, el alcalde José Luis Martínez-Almeida ha creado un nuevo parámetro urbanístico: el factor verde. Con él se pretende aumentar la superficie vegetal en las viviendas mediante el uso de cubiertas y fachadas con plantas, así como el fomento de plantaciones de arbolado en los espacios libres de las viviendas para reducir el CO2 y mejorar la calidad del aire, así como la temperatura producida por la contaminación.

Según el paquete de medidas del Ayuntamiento madrileño, se acelerarán las dotaciones destinadas a los barrios, para lo que se simplificará la implantación de equipamientos dotacionales básicos, con lo que no será necesario tener que redactar un plan especial en cada caso concreto, y se permitirá construir viviendas tuteladas y de integración social en suelos dotacionales. También se consentirá que los solares dispongan de un “destino transitorio” durante cuatro años en la ciudad hasta que se construya su espacio definitivo.

Una de las mayores novedades es que se posibilita construir viviendas tuteladas y viviendas de integración social en suelos dotacionales, dirigidas a colectivos con necesidades específicas.

En cuanto al corazón de la capital, la normativa “se actualiza para dar vida al centro y mejorar la ciudad consolidada, dotándola de proyectos respetuosos y viables”. De este modo, se reescriben las reglas para facilitar la intensificación de usos que permita generar más vivienda en el centro de Madrid y se impulsa la recuperación de patios de manzana con soluciones bioclimáticas y alternativas para que se desarrollen nuevas actividades y se dinamice la economía. “Las nuevas normas están encaminadas a respetar más los edificios, la arquitectura, el patrimonio y la historia de la ciudad”, explican desde el consistorio.

El lenguaje burocrático se verá modificado para facilitar la comprensión de los ciudadanos y se adaptarán los tiempos de la administración para eliminar las trabas y dar seguridad jurídica, subrayan desde el equipo de gobierno popular.

Nuevas tendencias, nuevas regulaciones

El coliving y cohohousing son los dos modelos emergentes de vivienda a los que el gobierno local hace frente y que también cuentan con una superficie mínima de habitabilidad. Para el coliving -residencia compartida-, las partes privadas del inmueble no podrán ser inferiores a 15 metros para una persona, ni a 10 por persona cuando esté prevista para más de una persona. En el cohousing -compartir los espacios comunes pero manteniendo la vivienda privada- la superficie mínima de vivienda será de 30 metros.

En lo referente a los usos terciarios, “el objetivo es establecer unas reglas del juego claras”. La modificación de las normas urbanísticas integra el Plan Especial de Hospedaje, incluido sus anillos, por lo que las Viviendas de Uso Turístico no experimentan cambio alguno y quedan sujetas a ese plan, actualmente en vigor y avalado por los tribunales, que exige acceso independiente a la vivienda, un aspecto que la Comunidad de Madrid, competente en esta materia, también ha solicitado mantener.

Otro aspecto importante es que se actualizan los aforos de los locales conforme al Código Técnico de la Edificación, una norma mucho más actual que el Plan General de Ordenación Urbana de Madrid de 1997, y se elimina la exigencia obligatoria de dotación de aparcamiento en aquellas zonas donde no se permite llegar coches, contribuyendo a potenciar otros modos de movilidad más sostenible.

Otro de los puntos calientes en los últimos años han sido los usos mixtos, industriales o comerciales. “El Ayuntamiento dará respuesta a los retos que se plantean en cuanto a nuevas industrias y actividades, permitiendo la hibridación de usos que protegerá enclaves como el polígono ISO de Carabanchel y estableciendo normas para las actividades logísticas de la ciudad, una demanda a la que trata de dar solución esta modificación”.

En cuanto a las cocinas agrupadas, “se prioriza su implantación en polígonos industriales y se limita su actividad en zonas residenciales, al igual que ocurre con el uso almacenaje con reparto a domicilio y la logística, marcando un criterio claro en cuanto a su posible impacto en el entorno”. Así, se limita su implantación en ámbitos residenciales a locales de uso industrial con un máximo de 350 metros, con la obligación de que tengan en el interior del establecimiento las zonas de espera, carga y descarga y estancia de los transportistas. El máximo de cocinas permitidas será de ocho. Además, se exigirá un estudio de movilidad para conocer el impacto que tendrá en la zona.

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