China se come el mercado español de coches electrificados: concentra el 38% de las ventas hasta septiembre
El dominio de las marcas del gigante asiático escala a una cuota del 43,5% entre los híbridos enchufables


El automóvil chino ha venido para quedarse en España. A pesar del muro arancelario que ha levantado la Unión Europea para frenar la llegada de los vehículos eléctricos producidos en el gigante asiático, las ventas de las marcas provenientes de ese país no paran de crecer. Según datos elaborados por el Instituto de Estudios de Automoción (Ideauto), filial de la patronal nacional de automovilísticas (Anfac), los fabricantes chinos se quedaron con el 37,9% de las matriculaciones de vehículos con enchufe en España entre enero y septiembre de este año, con unas 82.405 unidades.
Esta definición incluye a los coches eléctricos puros y a los híbridos enchufables. En el primero de ellos, las marcas chinas concentraron el 31,5% de las entregas, con 31.614 unidades en lo que va de año. BYD, el mayor fabricante de coches con enchufe del mundo, aglutinó casi la mitad de esas comercializaciones, con 14.233 unidades. De esta forma, supera incluso a la estadounidense Tesla, tradicional líder del mercado de coches eléctricos en España, que matriculó 13.466 coches en el mencionado periodo.

Entre los eléctricos puros, Leapmotor, firma china de la que el grupo Stellantis tiene el 20% del capital y los derechos de comercialización en Europa, matriculó 4.600 eléctricos, quedándose así en el segundo puesto. El podio de los nueve primeros meses del año entre las chinas lo completa una recién llegada como Changan, firma que aterrizó en España este mismo año, con 2.836 entregas. El top cinco lo cierran Xpeng, marca aliada del grupo Volkswagen, y Volvo, firma de origen europeo de la que Geely tiene la mayor parte del capital.
Si se pone el foco en el mercado de los híbridos enchufables, el dominio chino es aún mayor. Las marcas de ese país han aprovechado que para este tipo de vehículos Europa no cuenta con aranceles más allá del estándar del 10% para las exportaciones chinas, algo que podría cambiar con el Industrial Accelerator Act (IAA), que pretende hacer de escudo para la industria europea frente a la china. En dicha ley podría incluirse, entre otras medidas, tasas extra para la importación de híbridos enchufables después de que Alemania haya pasado a mostrarse proclive a esta medida. Francia mantiene la postura más dura, mientras que España está tratando de tender puentes con una propuesta más “pragmática”, según palabras del ministro de Industria, Jordi Hereu. Lo cierto es que España es vista con recelo por parte de otros países europeos por su capacidad para atraer inversiones industriales chinas tanto en términos de plantas de coches como de baterías.
BYD es, también en el ámbito de los híbridos enchufables, el dueño absoluto del mercado español, con 20.151 unidades comercializadas, muy lejos de Ebro, que ocupa el segundo puesto. Esta última marca no es china, pero depende completamente de Chery, ya que sus vehículos se hacen en el gigante asiático en plataformas de esta compañía, que luego trae los coches desmontados para volver a ensamblarlos en Barcelona, en las instalaciones de la antigua Nissan Barcelona. Omoda y Jaecoo, marcas de la propia Chery, vendieron 6.547 y 3.713 híbridos enchufables respectivamente, ocupando así el tercer y cuarto puesto entre las marcas chinas. MG, propiedad del gigante SAIC Motor —histórico socio de Volkswagen en China—, completa el top cinco de las chinas con 3.483 entregas de este tipo de coches en España hasta septiembre.
Destaca el comportamiento de Geely, importante fabricante chino que aterrizó este mismo año en Europa y que en verano anunció un acuerdo con Ford para comprar un tercio de la planta de Almussafes (Valencia), donde prevé empezar a producir al menos dos modelos eléctricos antes de que termine la década. Geely, en los meses que lleva implantada en España, ya ha entregado 3.530 vehículos en España entre híbridos enchufables y eléctricos.
Un mercado inundado de marcas nuevas
El mercado de los coches con enchufe ha crecido con fuerza en los últimos dos años, al calor de las ayudas públicas a la compra. El programa Auto+ puesto en marcha por el Gobierno, al menos hasta que se apruebe el IAA —que pretende impedir que se den ayudas públicas a la compra de coches fabricados en China—, ofrece incentivos a la compra de vehículos electrificados provenientes de todas partes del mundo, lo que ha permitido que el mercado electrificado crezca hasta septiembre un 36,9%, con una cuota sobre el total de las matriculaciones del 23,8%.
Ese poco menos de un cuarto del mercado total español se reparte entre una gran cantidad de marcas. Solo contando a las firmas provenientes de China o con una gran dependencia de ese país como es el caso de Ebro, se contabilizan ya 30 marcas (se incluye a Smart, de la que Geely tiene el 50% del capital, y a la antes mencionada Volvo). Sin embargo, la mitad de ellas no ha llegado a vender en lo que va de año ni siquiera 100 unidades. Entre ellas hay nombres aún desconocidos para el gran público como Aion, Lepas, SWM, Baojun, Denza, Voyah, Zhidou o Exlantix.
En el sector, la expectativa es que los fabricantes chinos avancen hacia una concentración para reducir semejante cantidad de oferta. “Los grandes grupos [de concesionarios], que están recibiendo la invitación a ser distribuidores de diferentes marcas, están llegando a un punto en que dicen ‘ya no me cabe otra más’. Esto tiene que tener un sentido de negocio. Tanto desde la oferta como desde la distribución ha de haber un ajuste”, explicaba, en una entrevista con este medio publicada en agosto, Jaime Barea, presidente de la patronal española de vendedores y reparadores de coches, Ganvam.