Renault saca pecho en plena tormenta del motor: “Nuestro plan es de crecimiento, no de reducir capacidades”
El fabricante francés insta a la UE a incluir a Marruecos y a Turquía dentro de las medidas para proteger a la industria europea


El grupo Renault es la automovilística europea que mejor está surfeando la tormenta a la que se está enfrentando el sector. Al menos eso se observa en los resultados semestrales que han publicado los distintos fabricantes en los últimos días. Mientras buena parte del motor habla de recortes de personal y de reducir la capacidad productiva en Europa (véanse los casos de Volkswagen, Stellantis o BMW), Renault busca crecer, según palabras de su consejero delegado, François Provost. “No tenemos un exceso de capacidad de producción y el objetivo no es reducirla. El plan de futuro de la empresa se centra en el crecimiento”, ha defendido el principal directivo del fabricante galo en un encuentro virtual con un reducido grupo de periodistas internacionales, entre los que estuvo CincoDías, tras la presentación de resultados a los analistas financieros el jueves.
El empresario ha sacado pecho de los esfuerzos de la compañía por reducir los costes de producción —el objetivo del nuevo plan estratégico es bajarlos un 20% para 2030—, “que es la mejor manera de evitar despidos en tres, cinco o diez años”. Provost considera que la compañía va por el buen camino, tras unos resultados semestrales que han arrojado un aumento de la facturación del 10% y unas ganancias de 705 millones, un 53% más que en el mismo periodo de 2025 si se ajusta el efecto contable que supuso eliminar a Nissan —la automovilística francesa es su máximo accionista— de sus cuentas. “Cuando lanzamos nuestro plan, la premisa era hacer frente a cualquier competidor de Europa y más allá, especialmente a los chinos, que son muy fuertes en tiempos de desarrollo, costes y tecnologías (...) existe mucha presión por parte de los fabricantes chinos, pero eso no nos sorprende en absoluto”, ha afirmado.
Uno de los aspectos que preocupa al directivo es la posición que tomará la Unión Europea frente a sus fábricas en Marruecos y Turquía, dos lugares clave para la compañía donde se hacen vehículos como el Clio o el Dacia Sandero. La Comisión Europea propuso dentro de su plan para proteger la industria, la etiqueta del made in Europe, un escudo que serviría para desincentivar la venta de coches fabricados fuera de la UE. “Es obvio que las plantas ya existentes de fabricantes europeos en Marruecos y Turquía deben considerarse como europeas ya que forman parte del ecosistema”, ha defendido Provost, quien ha añadido que Renault lleva décadas presente en esos países. Lo que sí habría que evitar, ha matizado, es la construcción de nuevas capacidades y ha pedido incluir a Reino Unido en estas excepciones.
En cuanto a España, el directivo ha celebrado el acuerdo alcanzado con los sindicatos de Palencia y Valladolid en mayo después de meses de duras negociaciones, con el cual la compañía se ha comprometido a traer nuevos modelos y una nueva plataforma de producción de vehículos eléctricos para tamaños del segmento B+ al D, llamada RGEV Medium 2.0. “España es un país clave para nosotros”, ha asegurado el consejero delegado de Renault.
La alianza con Nissan y la oportunidad en defensa
A pesar del lastre que supuso Nissan para Renault en sus cuentas del año pasado, Provost ha abierto la puerta a incrementar la colaboración con su histórico socio. “Veo que Nissan tendrá que invertir mucho en EE UU, en Japón y en mantener su posición en China. Para el resto del mundo, Renault está dispuesto a seguir ayudando y a permitirle que gaste menos dinero y se centre en sus prioridades", ha destacado Provost, que ve posibilidades de aumentar la colaboración en el ámbito del coche eléctrico y ayudarle a mantener su presencia en Europa —Renault ya fabrica en Francia, por ejemplo, el Nissan Micra— y en Sudamérica.
Por otra parte, ha descartado que el negocio de la defensa pueda ser un nuevo eje estratégico para Renault, a pesar de los anuncios que ha hecho el fabricante en los últimos meses como su colaboración con Thales. “No hay nada sobre defensa en el futuro y se trató más bien de una oportunidad surgida a petición del ministerio de Defensa francés. Sabemos exactamente el valor añadido que podemos aportar, que no se centra en la defensa en sí, sino en nuestra capacidad para desarrollar rápidamente tecnologías flexibles y a gran escala, y en eso nos enfocamos. No dependemos de esto para mitigar el exceso de capacidad o los costes fijos”, ha explicado Provost.