La circularidad del agua define una industria más resiliente y competitiva en la era de la sostenibilidad
La transición energética y el cambio climático han obligado a las empresas a establecer la disponibilidad y el tratamiento del recurso hídrico como parte de la estrategia

El agua es vida, y es economía. El recurso hídrico está en el centro de debate tanto del lado de asegurar su disponibilidad como de su papel en la transición energética. “El acceso será uno de los factores más determinantes para la competitividad económica en las próximas décadas”, manifiesta Forética. La problemática es manifiesta: “España se encuentra entre los países europeos con mayor vulnerabilidad hídrica, debido a la irregularidad de las precipitaciones, el cambio climático y la presión de sectores intensivos en agua, como la agricultura, el turismo o la energía. La escasez, la degradación de los ecosistemas acuáticos o los fenómenos meteorológicos extremos pueden paralizar cadenas de suministro, detener plantas industriales o erosionar el valor de activos clave”, añade el organismo.
En este contexto, la circularidad se convierte en una pieza clave que diferencia la competitividad y la sostenibilidad de los negocios. Sobre esta temática versó el desayuno que organizó CincoDías en colaboración con Moeve, compañía que ha acelerado su transformación en verde. Así lo reflejó Luis Grande, director de operaciones, seguridad y medioambiente de commercial & clean energies de la energética al inicio del encuentro. “Hace cuatro años adquirimos el compromiso de reducir un 20% el consumo de agua, y lo hemos batido llegando a un 21% (3,3 millones de metros cúbicos menos que en 2019) en los centros industriales de Andalucía, que son las zonas donde tenemos estrés hídrico más latente”. El siguiente reto es llegar al 25% (4 millones de metros cúbicos) y ampliar el perímetro a nivel global, con los centros de Brasil, Canadá, China y en los nuevos proyectos de producción de moléculas verdes, algunos ya en construcción. “El compromiso es aumentar la producción y reducir el consumo del agua”, afirmó Grande.
La circularidad ha sido la palanca en el avance de Moeve. “La captábamos, la utilizábamos, se depuraba y se vertía. Ahora introducimos una nueva variable que es después de esa depuración la reutilizamos”, agregó su representante.
Para las empresas es vital la definición de un plan de actuación a fin de conseguir óptimos resultados. Lo importante es empezar desde el principio. “Las famosas tres erres (reducir, reusar y reciclar) también hay que aplicarlas en un entorno industrial. Hay que partir de un diseño optimizado que permita consumir menos agua, y también reducir el energético. Luego, internamente, se verá qué podemos reusar de una manera más sencilla”, dijo Óscar Vázquez, responsable de soluciones sostenibles de Ecolab España.
Pero no se trata de reutilizar por reutilizar. “Hay que hacerlo con sentido, con criterio”. “No todas las zonas tienen solución en este ámbito. Tiene que haber un balance de costes y oportunidad, de mejorar las condiciones originales”. “Ahora se trata de usar el agua como materia prima, y eso requiere otro factor, que es la calidad, y ahí es donde está el quid de la cuestión”, comentó José Manuel Alcántara, director general de Arcgisa.
Hace tiempo que el Campo de Gibraltar se convirtió en un ejemplo de eficiencia. Históricamente, el 30% del consumo pertenecía a la gran industria, y se ha conseguido reducir en torno al 25%-26%. “Es el sector que mayor esfuerzo ha hecho, seguido de los consumos humanos por mejoras en redes”, matizó Alcántara.
Aunque los objetivos son globales (menos consumo y mayor sostenibilidad y resiliencia), “cada industria debe afrontar sus retos técnicos, medioambientales y regulatorios. Hay que adoptar esa situación al entorno local y no podemos abstraernos”, matizó Óscar Vázquez. “Cualquier instalación industrial, del 35% al 75% del consumo energético fluye a través del agua (calienta, enfría, limpia...)como parte del proceso. Se trata de optimizar esa demanda de agua por diferentes formas, como una reducción o reutilización, que va a permitir mejorar tu eficiencia hídrica, pero también la energética”, agregó.
Máxima calidad
La apuesta por una economía más sostenible y la irrupción de las grandes tecnologías como la IA supone un avance más en la disponibilidad del recurso. Por un lado, el agua es el ingrediente principal para la generación de hidrógeno, y por otro, el desarrollo de centros de datos va a provocar un significativo aumento de la demanda. “Ahora, de repente, es parte de la materia prima. La calidad es ultrapura, donde no hay más que moléculas de H2O”, dijo Luis Grande.
Sobre este aspecto, Ana Álvarez Arias de Velasco, directora de medio ambiente de EDP en España, contó su experiencia. “Para nosotros, que estamos entrando en el mundo del hidrógeno después del carbón y gas, el hecho de que el agua se convierta en materia prima y exija esa calidad ha sido una sorpresa, donde ha aparecido por primera vez ese condicionante de la necesidad también de buscar agua regenerada porque no va a ser suficiente con la potable que estabas consumiendo hasta ahora”. Esto, a su vez, ha provocado que “las plantas de tratamiento –que eran auxiliares– se conviertan en principales. Es un elemento diferencial respecto a lo que conocíamos hasta ahora”.
La industria cuenta con herramientas para una gestión más acorde a las necesidades y las circunstancias. “En España se recicla sobre el 10% de las aguas residuales –menos del 5% de media en Europa–, poco en comparación con la capacidad que se podría implantar, teniendo en cuenta que tenemos tecnologías, y muy competitivas”, aseguró Óscar Vázquez. “El consumo energético ha sido un hándicap, pero en los últimos 20-30 años se ha conseguido optimizar y ser competitivo”, añadió.
Los asistentes al encuentro coincidieron en que las técnicas existen, se están desarrollando, y que conseguir mayor calidad es seguro. Sin embargo, Ana Álvarez matizó que “supone una inversión que tenemos que recuperar, y es una realidad, que no es la que estábamos acostumbrados. Desde el punto de vista de la empresa la asimilas, pero necesitas que la Administración te ayude en la gestión de permisos, y la tramitación en unos plazos adecuados, y que la regulación sea estable, que te dé garantías”.
José Manuel Alcántara coincidió en que “el gran obstáculo tiene que ver con la autorización, los plazos y la normativa, que tradicionalmente estaba orientada al uso de agua regenerada en la agricultura, y no hay esa experiencia en la industria; no hay un marco claro, además de que existen distintas competencias entre las Administraciones. Es necesario un marco integrado, unificado, con unas reglas de juego claras, como ocurre con el abastecimiento del agua”.
El principal riesgo que asume la industria ante está falta de claridad en el marco regulatorio y la complejidad administrativa es que “las tramitaciones pueden resultar muy largas y acaban comprometiendo fechas de proyectos; sin agua no puedes tomar ninguna decisión, no hay planes”, aseveró Luis Grande.
Un avance que requiere de concienciación
El agua ha pasado a otra dimensión en las empresas. Así lo contó Luis Grande (Moeve). “Estamos en otra fase, con mayor innovación. Con una sequía muy significativa en zonas donde estamos, como Huelva o el Campo de Gibraltar, hemos pasado a otro extremo de nuevas tecnologías; en procesos que antes eran más primitivos, ahora las capacidades son mucho más altas”.
En el ámbito de la circurlaridad del agua, Grande expresó la importancia de “dotar a la organización de la gobernanza de los modelos, que todo el mundo tome conciencia”. “Nosotros, por ejemplo, hemos optado por diferentes foros; hay uno que es la Mesa del Agua, un punto de reunión para compartir experiencias en todos los diferentes centros, y creamos también un comité de la gestión del agua, multidisciplinar, con la participación de todas las áreas de la empresa donde se vierten opiniones y se toman decisiones”, expuso.