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El sector del automóvil calcula que las nuevas ayudas al coche eléctrico se agotarán a mitad de año

Con una cuota de ventas por encima del 20% serán necesarios más fondos para cubrir el ejercicio entero, al igual que se hizo con el Moves

En el automóvil están conformes con el nuevo plan de ayudas al coche eléctrico, denominado Auto+, que el Ministerio de Industria ha hecho público este martes y que será retroactivo al 1 de enero. Según las distintas fuentes consultadas por este periódico, la prioridad para el sector era dar certidumbre al cliente en un contexto en el que los pedidos de cara a los próximos meses se estaban estancando —según la versión trasladada por concesionarios y marcas—. Sin embargo, en el motor hay consenso de que con la realidad del mercado y la expectativa de crecimiento del vehículo electrificado en los próximos meses, los 400 millones con los que está dotado el Auto+ servirán para subvencionar las matriculaciones que se produzcan hasta mayo o junio. “Es un plan para un semestre”, señala una fuente del automóvil.

Con la idea de alargarlo lo máximo posible, el Gobierno ha rebajado la cuantía de la ayuda por solicitante respecto a su predecesor, el Moves, al quitar el achatarramiento de un vehículo de combustión, un bonus que en el anterior programa —un plan que comenzó con 400 millones, pero que luego el Gobierno tuvo que duplicar para hacer frente a todas las solicitudes— servía para que el comprador recibiera 2.500 euros extra en el caso de adquirir un turismo eléctrico, haciendo un total de 7.000 euros de ayuda.

Ahora, solo serán 4.500 euros como máximo, más otros 1.000 que tendrán que poner los fabricantes. A esto se suma que el Auto+ no dará ayudas a los puntos de recarga, como pasaba con el Moves, pero sí las seguirá habiendo para furgonetas, motocicletas y cuadriciclos. A pesar de haber quitado esa parte, la realidad es que el mercado ha comenzado el año con una cuota de ventas de vehículos electrificados (eléctricos puros más híbridos enchufables) superior al 20%, una realidad bien distinta a la que vivía el mercado hace doce meses: en enero de 2025, los electrificados tenían una cuota del 14,2%; y en 2024 cerraron con una cuota anual del 11,4%.

La previsión es que el mercado continúe creciendo en 2026, con una cuota para el electrificado que rondará el 28%, según estimaciones de la patronal de vendedores y reparadores, Ganvam, lo que aumentará la presión sobre las ayudas. Esta asociación respalda sus cálculos en la aceptación creciente de este tipo de movilidad entre la población, la llegada de nuevas marcas como MG, BYD o Leapmotor con precios competitivos y la aparición de nuevos modelos made in Europe cada vez más asequibles.

Varios de ellos se harán en Europa, como los Volkswagen ID. Cross, Volkswagen ID. Polo, Cupra Raval o Skoda Epiq, todos ellos hechos en España y con un precio de partida que rondará los 25.000 euros —con el nuevo plan, sumado al descuento del fabricante, se quedan en torno a los 19.500 euros—. También llegarán coches como el Kia EV2, hecho en Eslovaquia, o el Renault Twingo, este último fabricado en Eslovenia y con un precio de partida por debajo de los 20.000 euros sin ayudas. Es decir, el pequeño de Renault se quedará en los 14.500 con los incentivos público-privados.

Precisamente, el plan beneficiará más a los coches hechos en Europa, un punto en el que los fabricantes expresarán sus dudas a Industria para delimitar claramente qué es lo que considera como “montaje y terminación final” en la UE, que es la frase que aparece en el esquema hecho público por Industria. Concretamente, este punto supone un 15% de los 4.500 euros de ayuda del Gobierno. Fuentes gubernamentales señalan que dentro de ese término entra, por ejemplo, Ebro, una marca cuyas partes y componentes vienen de China para montarse finalmente en Barcelona.

Las automovilísticas, a través de Anfac (la patronal nacional de fabricantes de coches) también pedirán que se defina claramente el 10% que depende de la procedencia de las baterías. Según el texto remitido por Industria, se dará ese porcentaje a aquellos coches en los que “una parte del proceso de fabricación de la batería se realice en la UE. Este proceso deberá incluir, al menos, el ensamblaje de los paquetes de baterías”.

Esto significa que, por ejemplo, el grupo Stellantis podría contar ya con ese porcentaje extra de la ayuda para todos sus eléctricos hechos en España: aún no fabrica baterías en el país —lo hará en un futuro de la mano de la china CATL, con la que invertirá 4.100 millones para levantar una gigafactoría en Zaragoza—, pero las celdas de baterías que trae de fuera las monta en talleres de ensamblaje en España. Esa pieza es la que finalmente va en el coche. Seat Martorell, que alimentará a sus eléctricos con las celdas de baterías que se produzcan en la gigafactoría de Sagunto (Valencia), también cuenta con una instalación de ensamblaje de paquetes de baterías que conllevó una inversión de 300 millones.

Un aspecto curioso del plan es que modelos populares en España como el Citroën C3 eléctrico tendrá la misma cuantía de ayuda (opta hasta un máximo del 75% de los 4.500 euros, la parte correspondiente a eléctrico y asequible en precio) que un vehículo eléctrico barato traído desde China. El motivo es que el C3 se hace en Serbia, un país que no pertenece a la Unión Europea.

El siguiente paso para los fabricantes y concesionarios, después de aclarar los nuevos conceptos que incluye el plan, será el estudio de la operativa. En principio, se prevé que el sistema sea lo más parecido posible al del Reinicia Auto+ de la Comunidad Valenciana, en el que los concesionarios usaban una plataforma para colgar en ella todos los modelos vendidos y solicitudes que se iban presentando. El papel de los concesionarios en el nuevo programa será el de facilitadores, ayudando a los clientes a tramitar las subvenciones. “La obsesión del Gobierno es que la plataforma y el papeleo sea lo más sencillo posible para que el pago sea rápido”, explica una fuente de la red de distribución. En el caso del Reinicia Auto+, la ayuda tardaba en llegar al cliente en torno a un mes, frente a la horquilla de entre uno y dos años con la que funcionaba el Moves, muy criticado por clientes, concesionarios y marcas. En cuanto a la publicación de las bases del plan, en Industria todavía no se ponen fecha, pero fuentes del sector señalan que podría tardar meses.

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